El uso del biodiesel como combustible alternativo y sustentable en las áreas
rurales presenta ventajas para nuestro país, tanto en el marco de la mejora de
las condiciones para el desarrollo de la actividad agrícola como en el de la
disminución de la importación de gasoil.
Además, la utilización de biodiesel implica una reducción de emisiones de
gases de efecto invernadero (más precisamente de dióxido de carbono), debido a
la disminución del consumo y por lo tanto la reducción de la quema de
combustibles derivados del petróleo.
A diferencia del gasoil, el biodiesel en su forma pura constituye una fuente de
energía renovable, dado que se recicla carbono en el ciclo de vida completo
–el que va desde la etapa de crecimiento de los cultivos cuya producción se
utiliza como materia prima hasta el uso final como combustible vehicular– en
lugar de liberar a la atmósfera el carbono de las reservas fósiles. En el caso
de mezclas con gasoil, la reducción proviene del ahorro del gasoil parcialmente
sustituido en la mezcla.
Esta circunstancia representa una contribución significativa a la disminución
de emisiones de gases de efecto invernadero, pero también y, no menor, a la de
contaminantes atmosféricos locales, que son altamente perjudiciales para la
salud humana así como para el sistema climático.
Es importante destacar la oportunidad que hoy se presenta para la implementación
de proyectos destinados a la producción y utilización de biodiesel en
reemplazo de los combustibles fósiles, en el marco del Mecanismo para un
Desarrollo Limpio del Protocolo de Kyoto.
A partir de los acuerdos alcanzados en Bonn en julio de este año, con motivo de
la celebración de la Sexta Conferencia de las Partes de la Convención Marco
sobre el Cambio Climático, se prevé la pronta entrada en vigor del Mecanismo
de Desarrollo Limpio.
Este Mecanismo hace posible la materialización de proyectos que, vía mejoras
tecnológicas o sustitución de fuentes, permitan generar, complementariamente a
la actividad principal, créditos de carbono. Esos derechos de emisión son
transables, aportando un flujo de recursos adicional a los proyectos que en él
se encuadren.
Resulta necesario puntualizar que estos proyectos para ser viables deberán
contar necesariamente con la participación conjunta de productores,
distribuidores y asociaciones de usuarios, los que deberán cuantificar la
reducción de consumo de gasoil –y el consecuente ahorro de emisiones– para
aspirar a la obtención de créditos provenientes del citado mecanismo.
Asimismo, y ante el veloz avance de la producción de biodiesel y el interés
por la pronta implementación de medidas que favorezcan el uso masivo de este
combustible, es preciso asegurar que la sustitución de combustibles se inscriba
dentro de un plan de largo plazo y proteger al consumidor, garantizando la
performance (rendimiento, consumo, potencia, autonomía y necesidades de
mantenimiento) de los motores –con un adecuado comportamiento y resistencia de
los componentes y dispositivos, evitando eventuales problemas con el uso
prolongado.
Hay antecedentes internacionales que muestran la aparición de ciertos
inconvenientes, lo cual no ha sido verificado todavía en el país y debe
tenerse en cuenta que aún no se han homologado la calidad óptima del
combustible, la mezcla más adecuada desde el punto de vista técnico y de
factibilidad económica, y no se ha estandarizado la medición de los niveles de
las emisiones contaminantes descargadas a la atmósfera, de modo tal de proveer
valores de referencia para ser tenidos en cuenta en la formulación de proyectos
en el Mecanismo de Desarrollo Limpio y futuras normas de calidad del aire.
Sin la realización de estos estudios, tanto técnicos como de prospectiva económica,
se puede poner en riesgo un desarrollo que presenta múltiples dimensiones
favorables.
Para ello, la SDSyPA ha creado recientemente el “Programa Nacional de
Biocombustibles”, con el objetivo de coordinar estudios, conjuntamente con los
gobiernos provinciales y municipales, promover proyectos de investigación y
desarrollo y gestionar financiamiento ante entidades internacionales, con el fin
de proveer criterios para la elaboración y contribuir a la puesta en
vigor de una política de la producción y uso de biocombustibles en el
territorio nacional, y, en particular, del biodiesel.
El agro ha conseguido mantener las ventajas competitivas y seguir creciendo en
un contexto de severas perturbaciones macroeconómicas y de fuertes distorsiones
en los mercados internacionales. Ello le ha permitido a la Argentina disponer de
una corriente de ingresos clave para sus cuentas externas. Ello prueba la
potencia competitiva del sector para hacer frente a las dificultades que
se le oponen.
Por esta razón las acciones desde el estado deben orientarse en particular a
garantizar los estándares a aplicarse, protegiendo a los usuarios, y a lograr
una eficaz gestión de proyectos; ambas tareas deberán combinarse de manera de
permitir que la potencia productiva del sector se exprese plenamente,
contribuyendo a mejorar los precios de la producción, generar mayores ingresos,
aumentar la inversión productiva, crear nuevos puestos de trabajo y preservar
el potencial del desarrollo agrario en estos tiempos difíciles, logrando a la
vez que estos proyectos permitan mitigar el cambio climático global.
(*) Dr. Fabián H. Gaioli
hcarlino@medioambiente.gov.ar
· Doctor en Física. Facultad
de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires (26/12/1997).
· Licenciado en Ciencias Físicas.
Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires
(29/12/1989).
· Becario. Universidad de
Buenos Aires (1990 – 1997).
· Integrante de la Secretaría
Permanente de la Oficina Argentina del Mecanismo para un Desarrollo Limpio.
Unidad de Cambio Climático de la Secretaría de Desarrollo Sustentable y Política
Ambiental del Ministerio de Desarrollo Social y Medio Ambiente.
· Miembro de la Delegación
Oficial Argentina de la Cuarta y Quinta Conferencias de las Partes de la
Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (Buenos Aires,
nov. 1998; Bonn, nov. 1999).
· Miembro de la Delegación
Oficial de la X, XI y XII Reunión de los Órganos Subsidiarios de la Convención
Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (Bonn, junio 1999; nov.
1999; junio 2000).
· Coordinador del Proyecto
International Co-control Benefits Analysis Program financiado por el National
Renewable Energy Laboratory y la United States Environmental Protection Agency.