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Está integrada por representantes de esa secretaría, del
Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto, y de la
Secretaria de Industria. Su objetivo esencial es velar por el cumplimiento
de los compromisos internacionalmente contraídos por el país y ratificados
por ley en relación con la protección de la capa de ozono.
La preservación del medio ambiente en un país en
desarrollo debe ser encarada, de manera tal, que la adopción de medidas al
respecto no agrave u obstaculice la necesidad de crecimiento económico. Es
en ese contexto que el gobierno Argentino, junto con el respaldo del sector
productivo, adoptó la decisión de presentar al FMPM los proyectos de
inversión para la sustitución del uso de bromuro de metilo hacia otras
alternativas.
La Argentina es el cuarto consumidor de bromuro de metilo
en América Latina, y su importación (no se produce en el país) ha crecido de
25 toneladas en 1991 a 821 en el año 2000. Se utiliza fundamentalmente en la
fumigación de suelos y, en menor cuantía, para tratamientos de productos
durables y perecederos almacenados, como medida cuarentenaria para
exportación e importación de los mismos, y en estructuras y transportes como
tratamiento contra plagas.
Es importante señalar que, los usos "cuarentenarios y de preembarque " se
encuentran exentos de las medidas de control del protocolo de Montreal.
Los países desarrollados, quienes son los principales
responsables de la contribución de emisiones a la atmósfera de sustancias
que agotan el ozono, eliminarán el uso de bromuro de metilo como fumigante
de suelos, a partir del 1 de enero del año 2005.
Debe recordarse que, de acuerdo a los compromisos
asumidos internacionalmente, los países en vías de desarrollo, signatarios
de esos convenios como el caso Argentino, deberán eliminar el consumo del
bromuro de metilo a partir del año 2015, condicionando al sector productivo
-a partir de esa fecha -a sustituir la tecnología a su propio costo.
Aquellos países que presenten proyectos de sustitución pueden acceder al
financiamiento por parte del FMPM, en carácter de donación y no de crédito,
para asistir a los sectores implicados en la transferencia de tecnología
necesaria para la capacitación en el uso de alternativas.
En ese sentido, la Argentina viene realizando importantes
esfuerzos en el desarrollo y difusión de las alternativas adecuadas al
bromuro de metilo en sus distintas aplicaciones, comprometiéndose a partir
de las presentaciones realizadas, a adelantar su eliminación al año 2007.
Al respecto, la decisión adoptada por el gobierno
Argentino, no solamente estuvo fundada en los efectos perjudiciales sobre la
salud y el medio ambiente del uso de bromuro de metilo, sino que tuvo en
cuenta el impacto que podrían tener estas medidas en la comercialización de
los productos agrícolas de origen nacional en el ámbito internacional.
La Secretaría de Agricultura, Ganaderia, Pesca y
Alimentación a través del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria
(INTA), es la encargada de implementar las acciones concretas de
experimentación, transferencia de tecnología, capacitación y extensión sobre
las tecnologías alternativas de reemplazo. Dicha agencia de implementación
nacional se encuentra ejecutando actualmente un proyecto orientado al sector
productivo de frutillas, tomates, pimientos y flores de corte y en forma
inmediata comenzará la implementación del recientemente aprobado para el
sector tabacalero.
Con la aprobación de los dos proyectos mencionados, el FMPM otorgó al país
un monto total de U$S 6.771.390 en carácter de donación, para asistir a los
sectores productivos en la reducción gradual del uso de bromuro de metilo
como fumigante de suelos, hasta su completa eliminación a partir del 1 de
enero de 2007.
Como quedara expresado, la Argentina ha logrado un gran
avance en la protección de la salud humana y del medio ambiente,
salvaguardando además los intereses de los sectores productivos nacionales,
conjugando la debida protección al ambiente, con los legitimos intereses
económicos en juego.
El logro obtenido es el fruto de una larga gestión por
parte de los organismos técnicos nacionales, y de la adecuada negociación
intergubernamental, coordinada por la OPROZ, confluyéndose en una verdadera
política de estado sectorial, que toma en cuenta tanto los intereses
actuales y futuros de los sectores productivos agropecuarios afectados por
la problemática del bromuro de metilo, como los de la población en general.
El caso que nos ocupa sirve, además, para demostrar
que a pesar de la difícil situación vive actualmente nuestro país, se ha
reaccionado a tiempo. Una ventajas competitiva duradera es aquella que está
fundamentada en una producción sustentable y respetuosa, entre otros
aspectos, de las cuestiones ambientales.
Fuente: Secretaría de Desarrollo Sustentable y
Política Ambiental |