Bienvenido!

  INDICE SUSTENTABLE

Ambiental

Agua
Biodiversidad
Biología
Cambio Climático
Aire
Desarrollo Limpio
Impacto Ambiental
Orgánicos
Residuos
Reciclaje
Tecnología Limpia

Humano

Consumo Sustentable
Cooperación
Derechos Humanos
Desarrollo Humano
Educación Ambiental
Protección al Consumidor
Pueblos Indígenas
Responsabilidad Social Empresaria
Solidaridad
Voluntario

Económico

Comercio Justo
Calidad Ambiental
Producción Limpia
Apoyo a Pymes
Micro Crédito
Turismo Sustentable
Comercio _Internacional

Político

Agenda 21
Agenda 21 Local
Desarrollo Local
Transparencia
Servicios
Cursos y Postgrados
Capacitación a Distancia
Boletín Desarrollo Sustentable
Glosario Ambiental
Centro Virtual de Capacitación para el Desarrollo Sustentable
Campus Virtual
Blog D-Sustentable
Consultoría
¿Preguntas?
Que es el Desarrollo Sustentable
Diferencia entre Desarrollo Sustentable y Desarrollo Sostenible
Agenda 21
Agua Vida
Cambio Climático Ya
Comercio Justo y Consumo Responsable
Cuidemos el Medio Ambiente
Consumo Sustentable
Desarrollo y Sustentable
Desarrollo Sustentable
Desarrollo Sostenible
Responsabilidad Social Empresaria


 Energía sucia

Energia Pagina nueva 1

El actual modelo energético está basado en el consumo ineficiente de energía y en su producción ilimitada y siempre creciente, principalmente a partir de fuentes de energía contaminantes, peligrosas y no renovables, como los combustibles fósiles (carbón, petróleo, gas...) y la energía nuclear, por lo que produce una gran variedad de impactos negativos sobre el medio ambiente (accidentes nucleares, contaminación y residuos radiactivos, cambio climático, lluvia ácida, mareas negras....)





En otras palabras, ante una demanda que crece de forma natural o artificialmente estimulada, se responde aumentando la producción de energía; el objetivo es, pues, producir más y más unidades de energía (lo que implica más extracción de petróleo y gas.., más minería de carbón y de uranio, construcción de más y más centrales eléctricas...), obviando el hecho de que gran parte de esta energía se está despilfarrando ineficazmente, y sin importar el alto coste que ello tiene para el medio ambiente y la salud pública. Este modelo de planificación energética se denomina ENFOQUE OFERTA.

Existe otro tipo de planificación energética fundamentalmente distinto al anterior, que nace de la pregunta: ¿cuál es la cantidad mínima de energía que hace falta realmente para obtener los servicios energéticos (frío, calor, movimiento, iluminación...) que todos deseamos y necesitamos?. Este planteamiento energético, denominado ENFOQUE DEMANDA, pretende proporcionar a la sociedad el conjunto de servicios energéticos que hagan posible nuestro bienestar y la realización de nuestras actividades con la máxima eficiencia energética. En otras palabras, producir los mismos bienes utilizando mucha menos energía, evitando así despilfarros inútiles. De esta manera, al reducir el consumo de energía, disminuyen también notablemente los daños al medio ambiente y a la salud.

Por ejemplo, podemos obtener la misma cantidad de luz que proporciona una bombilla normal de 100 vatios (W) si utilizamos en su lugar una moderna y eficiente bombilla compacta fluorescente de 18W. Cambiar aquélla por ésta significa obtener el mismo servicio energético con un ahorro de más del 80% de energía, es decir mejorar 5 veces la eficiencia energética del proceso. Cientos de ejemplos como este podrían ponerse con tecnologías más eficientes ya disponibles en motores, todo tipo de electrodomésticos y otros equipamientos, procesos industriales más eficaces, etc. Se utiliza la palabra Negavatio para referirse a la energía ahorrada gracias a medidas de eficiencia energética. Se ha calculado que en España se podría ahorrar más del 50% de toda la energía eléctrica que hoy se consume si se aplicaran tecnologías eficientes ya existentes en la industria, el sector doméstico, los comercios... Diversos estudios demuestran que aprovechando al máximo las tecnologías de eficiencia energética se podría duplicar el Producto Interior Bruto con la mitad de la energía que ahora se consume para ello: es lo que se denomina Factor 4.

Como han podido comprobar algunas compañías eléctricas más avanzadas, invertir en eficiencia energética da mejores resultados que hacerlo en nueva generación de energía. Desde el punto de vista económico, existe un enorme mercado en la eficiencia energética, al tiempo que es una gran fuente de puestos de trabajo. El conjunto de actuaciones directas para cambiar las pautas energéticas de los clientes y reducir su consumo de energía/electricidad mediante la aplicación de programas de ahorro energético se denomina gestión de la demanda.

¿Cómo debe ser el modelo energético para ser sostenible?

La errónea elección de fuentes energéticas peligrosas y contaminantes pone en evidencia la necesidad de reemplazarlas por otras verdaderamente limpias (el ahorro y la eficiencia energética, y las energías renovables, como la solar, la eólica, geotérmica, biomasa...). Para que esa sustitución se haga realidad hay que poner límite al crecimiento ilimitado en el consumo de energía y al actual despilfarro energético. Una planificación energética que no quiera verse ahogada en su propio fracaso debe basarse en la gestión de la demanda: si el consumo de energía tiende a crecer, el objetivo debe ser reducir esa demanda energética a través del ahorro y la eficiencia energética, haciendo un uso más racional de la energía.

En este principio se basa la PLANIFICACIÓN INTEGRADA DE RECURSOS (PIR), que busca encontrar un equilibrio entre las alternativas del lado de la oferta y las que consisten en acciones de gestión de la demanda (reducción y/o mejora de eficiencia en el consumo y, en general, modificaciones beneficiosas de la curva de carga) con un coste mínimo para la sociedad.

Sin embargo, el ahorro y la eficiencia energética y las energías renovables, en la situación actual no juegan en igualdad de condiciones con los fuentes energéticas convencionales en las que se basa el sistema energético. Esta injusta situación se debe a que los costes medioambientales y sociales de la generación de energía no están reconocidos por el sistema.

Fuente: Greenpeace




 




Agregar a Favoritos