La mejor forma de proteger un recurso natural, como los bosques y su
biodiversidad, consiste en volverlo útil para los que estén destruyéndolo. Y
si éstos están dispuestos a conservarlo, deberían obtener gracias a ello un
ingreso justo.
Este es el principio básico de la iniciativa Biotrade presentada en 1996 por
la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD). Sus
objetivos -congruentes con el Convenio sobre la diversidad biológica (CSD)- son
asegurar la conservación y el aprovechamiento sostenible de la biodiversidad y
garantizar la justa distribución de los beneficios de su utilización. La
iniciativa cuenta con el apoyo práctico de la UNCTAD y el Centro de Comercio
Internacional (CCI) de la OMC, que ayuda a los países en desarrollo a obtener
los medios necesarios para promover el comercio y las exportaciones.
Ahora, tras el debate en Roma con representantes de la UNCTAD y del CCl, la
FAO apoyará el Programa sobre Facilitación del Comercio, de la iniciativa
Biotrade, con el propósito de habilitar el comercio sostenible de productos y
servicios relacionados con la biodiversidad a través de asociaciones
innovadoras para la creación, elaboración y comercialización de productos, así
como para la gestión de la biodiversidad.
La FAO ya promueve activamente un enfoque de comercio justo para la
conservación de los recursos genéticos, por ejemplo con la promoción de
productos forestales no madereros que se pueden obtener de los bosques en forma
sostenible. Así, se cuenta con una opción económica que evita la tala para
obtener madera o para destinar terreno forestal a la agricultura. Existen
diversos productos forestales no madereros: desde la miel silvestre a la obtención
de fibras para las vestiduras de los automóviles, así como el cultivo de
hongos, de nueces silvestres comestibles, bayas y bambú.
¿Por qué Biotrade?
Esta iniciativa se basa en que las personas están más dispuestas a conservar
la biodiversidad cuando ello les reporta ventajas económicas.
Por ejemplo, los elefantes. En Myanmar, el Servicio Forestal utiliza unos 3 000
elefantes como animales de trabajo. Si no existieran elefantes salvajes para la
reproducción, el material genético para obtener elefantes domésticos se
reduciría y la endogamia debilitaría la calidad laboral de la especie. Así
pues, se ha decidido proteger a los elefantes salvajes.
Otro ejemplo es el árbol de almendras de karité, que se da en gran parte
del África Occidental, inclusive en zonas ecológicamente delicadas de los márgenes
del Sahara, donde son vitales los árboles.
El caso de los almendros de karité demuestra cómo la explotación
sostenible de un recurso puede contribuir a su conservación, según Paul
Vantomme, experto de la FAO en productos forestales no madereros. "Los
campesinos a menudo talan árboles para destinar terrenos a la producción de
alimentos -afirma-. Pero cada vez conservan más los almendros de karité en sus
parcelas porque se extrae aceite comestible de sus frutos, con el que se puede
elaborar mantequilla, que puede utilizarse como sustituto de la manteca de cacao
para la elaboración de chocolates, o también se usa en la producción de cosméticos.
Los campesinos locales incorporarán los almendros de karité en la agricultura
siempre que obtengan suficientes ingresos de este producto, y así está
sucediendo".
El siguiente paso -dice Vantomme- podría ser que los campesinos comiencen a
cultivar una planta que antes no les interesaba, es más, la consideraban un
problema. "Hay un cruzamiento, algunas plantas que corrían peligro de
extinción (como las nueces de cola en África Occidental) ahora se cultivan y
se comercializan, pero en los bosques cercanos siguen creciendo en estado
silvestre. Esto es positivo porque las poblaciones silvestres contribuyen a
mantener la salud genética de la variedad cultivada".
Este principio no sólo se aplica a los bosques, aunque éstos ofrecen un
potencial particular por ser importantes depósitos de biodiversidad. Además,
los productos forestales no madereros constituyen un negocio importante. En
1990-91, el valor total del comercio registrado de estos productos se estimó en
11 000 millones de dólares EE UU. Para apreciar la proporción: el
comercio mundial de granos de café fue en ese mismo periodo de unos 17 000
millones de dólares EE UU.
Los desafíos de Biotrade
El debate que se llevó a cabo en Roma sobre el Programa sobre Facilitación del
Comercio se concentró en diversos temas fundamentales relativos al comercio
sostenible de recursos de la biodiversidad y productos forestales.
El comercio de algún recurso que corra peligro de extinción debe tener
suficiente valor para que valga la pena conservarlo. Pero al mismo tiempo, el
comercio tiene que ser limitado, precisamente porque el recurso mismo es
limitado. Las especies que brindan productos forestales no madereros tienden a
darse en densidades bajas, especialmente en las selvas tropicales. Esto
significa que no habrá grandes cantidades comerciales de las mismas, de modo
que estos productos deben destinarse a mercados especializados, rentables en
pequeñas cantidades. Esto podría comprender, por ejemplo, plantas forestales
utilizadas en medicamentos de gran valor y para elaborar productos de
herboristería.
También es importante determinar los límites de la cosecha sostenible de
los productos silvestres. Y es necesario crear y transferir los instrumentos técnicos
para ponderar esos límites. Posteriormente, se requieren formas de certificación
de la sostenibilidad de esa explotación, a fin de establecer normas de
etiquetado, aunque es difícil certificar los productos de origen silvestre.
Por último, se necesitan nuevas iniciativas para la comercialización de
productos que no son muy conocidos.
Muchas de estas cuestiones deberían abordarse en las actividades
provisionalmente aprobadas en la reunión. Entre ellas:
- Mejorar las condiciones y las definiciones de los productos forestales no
madereros, factor esencial para el comercio internacional. Las actividades
se concentrarán en la incorporación en las clasificaciones ya contenidas
en la Organización Mundial de Aduanas.
- Definir con mayor claridad la certificación y las cuestiones relativas al
etiquetado. Los consumidores deben informarse de que se obtuvo en forma
sostenible lo que están comprando.
- Creación de acuerdos para la distribución de los beneficios. Se trata de
mecanismos para asegurar que quienes cosechan con cuidado los recursos
participen en forma justa de los ingresos. Estos acuerdos también abarcan,
por ejemplo, los derechos de los agricultores a utilizar las variedades
comerciales de los cultivos obtenidos con materiales genéticos que ellos
han contribuido a conservar.
- La posible promoción conjunta del comercio de productos forestales no
madereros importantes.
"Si evoluciona bien esta colaboración -afirma Paul Vantomme-,
contribuirá a ayudar a las comunidades locales a asociarse en la conservación,
a la vez que se eleve su nivel de vida".