Los representantes del Banco Mundial, y la secretaria de Ambiente de la Nación, Ana Corbi, realizaron una evaluación del mecanismo que compromete a 35 empresas para reducir el daño ambiental en la provincia
de Tucumán
Tras la enorme preocupación que había generado el alto grado de contaminación de la cuenca del Salí Dulce y la posibilidad de que tal situación derivara en un conflicto con otras provincias, el Poder Ejecutivo y un grupo de empresas privadas lograron disminuir las descargas al cauce de agua en un 30 por ciento.
Esto fue gracias al Plan Producción Limpia (PPL) al que se adhirieron 35 empresas, de las cuales la mayoría tiene un grado importante de responsabilidad en los desperdicios que se arrojan al río que llega hasta el frontal de Termas de Río Hondo.
El programa, que logró la alianza público-privado, tuvo el financiamiento del Banco Mundial (BM) y se convirtió en una experiencia única en la Argentina.
Los técnicos del organismo internacional, la secretaria de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación Ana Corbi, junto a funcionarios provinciales y empresarios, realizaron ayer una evaluación del impacto logrado con el plan a favor del medioambiente.
El acto fue presidido por el vicegobernador Fernando Arturo Juri, en ejercicio del Poder Ejecutivo. "Esto es una política del Estado y no una medida coyuntural. Desde la Legislatura estamos dispuestos a acompañar todas las decisiones que sean necesarias para proteger el medio ambiente", afirmó.
El representante del BM, Horacio Terraza, fue enfático al calificar al plan instrumentado en la provincia como "absolutamente exitoso".
Entendió que lo más alentador de este programa, es haber establecido un diálogo voluntario con las empresas privadas.
La directora de Medio Ambiente de la provincia, Patricia Jalil de Arriazu, rescató el compromiso logrado por todas las partes para proteger el ambiente, al recordar que se trata de una adhesión voluntaria de los empresarios y que el plan se mantuvo durante dos gestiones de gobierno, "lo que demuestra que el tema fue tratado con seriedad y como una auténtica política de Estado".
Los ingenios, citrícolas, empresas alimenticias y químicas, entre otras, que firmaron el Acuerdo Individual de Producción Limpia (AIPL) se comprometieron a mejorar su proceso para reducir la contaminación total (sólida, liquida o gaseosa) o el nivel de riesgo ambiental que genera su actividad en un porcentaje que oscila entre el 25 por ciento, como mínimo, y el 100 por ciento, o hasta la completa adecuación a la normativa vigente, en el plazo de tres años.
Del estudio comparativo de los resultados de los análisis de los ríos se desprende que hubo una reducción de la contaminación orgánica de las aguas de alrededor del 30 por ciento.
Esto se mide en términos de Demanda Bioquímica de Oxígeno, Demanda Química de Oxígeno y Oxígeno disuelto