No sólo en Chile generan controversia e inquietud las plantas de celulosa. El posible impacto medioambiental de la construcción de dos plantas de celulosa sobre el río Uruguay crea polémica
Mientras las empresas que las construirán - la finlandesa Botnia y la española ENCE- minimizan sus consecuencias, las organizaciones ambientalistas pintan un panorama aterrador, con efectos que además del entorno podrían afectar a la salud humana.
En el estudio de impacto ambiental, presentado a la Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama), Botnia señaló que los efluentes de la planta que se volcarán al río Uruguay estarán "libres de toxicidad" y no serán dañinos.
"La fábrica de pulpa no producirá cambios en la calificación del agua del río", aseguró la empresa. En cuanto al aire, planteó que la calidad tendrá un nivel adecuado.
Botnia, sin embargo, reconoció que durante cortos períodos podrán percibirse fuertes olores, similares al que emiten los zorrillos, que con viento del Este llegarían hasta Fray Bentos, ciudad de aproximadamente 20 mil habitantes cercana a M'Bopicuá, donde se construirá la planta.
En las conclusiones del estudio, la empresa remarcó que ninguna de las consecuencias de la construcción de su planta afectaría la salud humana.
ENCE, en tanto, señaló que la descarga de efluentes de la planta de M'Bopicuá "no provocaría efectos adversos significativos".
Sobre el olor de esa fábrica, el estudio afirmó que será "escasamente perceptible" cuando el viento se oriente hacia allí.
Los ruidos tampoco serían muy molestos, según la empresa, y estarán de acuerdo a lo aceptado por las normas internacionales.
"Los impactos positivos del proyecto sobrepasan considerablemente los pocos impactos negativos", concluyó M'Bopicuá en su informe a la Dinama.
Tales impactos son justamente a los que apuntan los ambientalistas para pedir a las autoridades que no apoyen los emprendimientos.
La versión verde
Un estudio de Guayubirá, Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales y Redes - Amigos de la Tierra llega a conclusiones diametralmente opuestas.
El documento señala que los efluentes que se verterán por Botnia y ENCE serán absolutamente negativos para el río Uruguay, alterarán el suelo y también las aguas subterráneas.
Asimismo, expresó que las emanaciones de gases provocarán lluvias ácidas que afectarán directamente los cultivos y a las personas y que las técnicas utilizadas para blanquear la pulpa pueden contener componentes cancerígenos.
El grupo Guayubirá sostiene además que los olores de las plantas no sólo son molestos, sino que son peligrosos, dado que incrementan el riesgo de infecciones respiratorias, problemas de la vista y cefaleas.