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| Urge frenar uso intensivo de capital natural, afirma experto desde México |
Una exhortación a desacoplar el crecimiento económico del uso intensivo del capital natural, fue lanzada hoy aquí por el director de la oficina regional del Programa de Naciones para el Medio Ambiente, Ricardo Sánchez
Además de ser la zona más inequitativa del planeta, América Latina y el Caribe muestra el mayor índice de deforestación (anualmente se pierden seis millones de hectáreas de bosques), lo que contribuye al agravamiento del efecto invernadero, señaló.
Sánchez, quien intervino en la presentación de un informe de la CEPAL sobre los objetivos de desarrollo del milenio, dijo a Prensa Latina que en el caso de los relacionados con la sostenibilidad del medio ambiente podrán cumplirse sólo parcialmente.
Puntualizó que para que este subcontinente pueda alcanzar la meta requeriría de un crecimiento económico conjunto de un 4.4 por ciento, cuando entre 1990-2004 este indicador ha aumentado en promedio sólo un 2.8 por ciento.
Incluso, en el caso de los países más atrasados en el cumplimiento de estos propósitos la expansión debería ser de un seis por ciento anual hasta 2015, subrayó.
El experto detalló que en Latinoamérica y el Caribe sólo un 14 por ciento de las aguas residuales municipales son tratados y un 23 por ciento de los residuos sólidos manejados adecuadamente y hay una notable disminución en la emisión de sustancias que agotan la capa de ozono, más no así en las de dióxido de carbono per cápita.
De otro lado, 80 millones de latinoamericanos viven en condiciones de mala calidad del aire y hay una clara tendencia al aumento de las defunciones como consecuencia del azote de fenómenos climáticos, abundó.
El alto funcionario de Naciones Unidas significó que resulta también necesario que los países industrializados cumplan su compromiso de destinar un 0.7 por ciento de su producto interno bruto (PIB) para la ayuda al desarrollo, pues en el caso de esta área geográfica apenas llega a un 0.25 por ciento.
Además, dijo, deben cumplir con la reducción de las emisiones de gases con efecto invernadero y, de manera particular, incrementar aquellas aportaciones dirigidas a garantizar la sostenibilidad del medio ambiente.
De los ocho indicadores contemplados por el objetivo siete de las metas del milenio, en la mitad hay retrocesos significativos: la proporción de la superficie cubierta por bosques, la emisión de dióxido de carbono por persona, el acceso a mejores servicios de saneamiento y el uso de energía por un dólar del PIB.
Hay avances en el consumo de clorofluorocarburos que agotan la capa de ozono, la proporción de la población que usa combustibles sólidos, la disponibilidad de mejores fuentes de agua y la relación de hogares con acceso a tenencia segura de la vivienda.
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