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| Bonos de carbono y oportunidades para Chile |
No sólo son beneficios económicos, sino también una oportunidad para producir con energías renovables, y no estar expuestos a recortes energéticos o a los altos precios que exhiben productos como el petróleo
Hace sólo un par de años, ningún inversionista pensaba que un concepto tan abstracto y alejado de su realidad como las emisiones de gas que producen el efecto invernadero, se podrían capitalizar en un mercado potencial capaz de mover miles de millones de dólares en el mundo.
Pero la mayor preocupación por normas ambientales, el incremento en los precios de los productos energéticos y la búsqueda de fuentes alternativas que sean sustentables en el tiempo, han transformado lentamente el mercado de certificados de reducción de emisiones (CER), conocidos coloquialmente como bonos de carbono, en un mercado de alto potencial financiero.
Sólo entre enero y marzo de 2005, el volumen de transacciones en el mercado del carbono fue de 43 millones de toneladas métricas de CO2, casi la mitad del total que se negoció durante 2004. Este fenómeno se ha visto respaldado por mayores regulaciones ambientales en países desarrollados, como por ejemplo, la ratificación del protocolo ambiental de Kyoto y la aplicación en enero del Esquema de Comercio de Emisiones (ETS) en la Comunidad Europea, el cual fija multas de 40 euros por tonelada a los países que excedan sus emisiones entre 2005 y fines de 2007, y de 60 euros para el período de 2008 a 2012.
El gran desafío que enfrentan estos países es que sus industrias cuentan con demasiada tecnología para acotar las emisiones, y por tanto las reducciones son cada vez más costosas y marginales. Abatir una tonelada métrica de CO2 (tm) en países desarrollados cuesta en torno a US$ 100 a US$ 140, en cambio en países como Chile eso se puede lograr por US$ 3 a US$ 4 la tonelada, y en el caso de los vertederos el costo es aún menor.
“Chile posee todo para ser el líder en este mercado: bajo riesgo país, positivas cifras macroeconómicas, un sector empresarial desarrollado, buena infraestructura y una consciencia ambiental que ha ido en aumento. Todo eso se traduce en un mayor apetito de las empresas extranjeras, mayor seguridad para la reducción de sus gases, y también mejores precios para la industria chilena”, señala el gerente general de Ecotrust, Gonzalo Correa.
Según cifras del Banco Mundial, India, Brasil y Chile concentran el 54% del volumen transado en estos mecanismos desde 2001 a la fecha. Además, Point Carbon, una de las empresas más importantes en análisis de mercado de carbono, catalogó a Chile en segundo lugar, después de India, en su lista de países más atractivos y seguros para comprar bonos. “El potencial de Chile es fabuloso para desarrollar estos bonos y hemos detectado un sector de la sociedad muy interesado en desarrollar estos proyectos”, señala el profesor de Vermont Law School, David Firestone.
¿Paraíso ambiental?
Uno de los pasos clave en la implementación del mercado de CO2 ha sido la ratificación del protocolo de Kyoto. En éste se establece una disminución de gases efecto invernadero para 39 países desarrollados, conocidos como anexo 1, entre los años 2008 y 2012. Se estima que deberían reducirse las emisiones en 1.020 millones de tm de CO2 anuales, sin considerar el caso de Estados Unidos, que de incorporarse al protocolo aumentaría la cuota en 2.000 millones de toneladas más. Bajo el alero de este protocolo surgió el Mecanismo de Desarrollo Limpio, acuerdo que permite a los países desarrollados comprar las reducciones de gases a países menos desarrollados o emergentes, entre ellos Chile, donde aún existen espacios para implementar tecnología.
Este desarrollo ha llevado que los precios para la reducción de emisiones haya aumentado en los últimos meses de US$ 5 por tonelada a US$ 8. Sólo considerando Kyoto, estamos hablando de un mercado que movería anualmente cifras en torno a los US$ 8.160 millones.
“Hay grandes oportunidades para Chile. Tanto en el uso de energías renovables como hidroeléctricas, geotérmica, como de eficiencia energética y cogeneración, pasando por proyectos forestales, de recuperación de metano y sustitución de combustibles fósiles”, explica Waldo Hudson, Director de la Escuela de Recursos Naturales de DuocUC.
Sustentabilidad energética
Este tipo de oportunidades y beneficios ya han sido detectados por las empresas chilenas: Agrosúper, Nestlé, Watts y la central hidroeléctrica de pasada Chacabuquito, son ejemplos de compañías que se han visto beneficiadas por la demanda de compañías extranjeras. “El caso de Agrosúper es emblemático, nosotros trabajamos en el desarrollo de la captura y quema de metano en un biodigestor de purines de cerdo el que se transformó en una de las primeras 23 metodologías existentes en el mundo para reducir gases. Hay una gran oportunidad en la industria porcícola, pero también las hay en el sector industrial y minero, en la industria de la energía, el sector de forestación y reforestación, y los rellenos sanitarios”, señala el abogado de Poch Ambiental encargado de Mecanismos de Desarrollo Limpio, Arturo Brandt.
Según Brandt la incorporación a este mercado no sólo significa beneficios económicos y la oportunidad de subsidiar la implementación de tecnologías más sofisticadas en los procesos descontaminantes de las empresas. “Abarca también un tema de seguridad energética, de producir con energías renovables y no estar expuestos a recortes energéticos o a los altos precios que exhiben productos como el petróleo o el diesel. Además, es una contribución al desarrollo ambiental del país y es una mejora en la imagen de la empresa”, concluye.
Por: Francisco Millar A
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