Las inversiones dirigidas al medio ambiente generarán ganancias económicas sustanciales, especialmente entre los más de mil millones de personas que viven con menos de un dólar por día, según muestra un nuevo reporte
Cada dólar invertido en luchar contra la degradación de la tierra y la desertificación puede generar conservadoramente más de tres dólares en beneficios económicos para ayudar a combatir la pobreza entre los millones de personas que viven en tierras frágiles.
Mientras que es muy posible que cada dólar gastado en llevar agua limpia y salud retribuya tazas impresionantes de ganancias de hasta US$14.-, indicando así que los ingresos de los muy pobres podrían propulsarse hasta 14 veces.
Aquí, los beneficios económicos se originan en áreas que incluyen costos reducidos del cuidado de la salud, un incremento en la productividad debido a que los trabajadores gastan menos tiempo en buscar agua y una mejor asistencia a la escuela.
La conservación de habitats y ecosistemas es también barata, cuando se le compara con ganancias de corto plazo provenientes de actividades que dañan el ambiente, como la pesca con dinamita, la minería y la sedimentación que resulta de la deforestación en el interior.
Un estudio de los arrecifes de coral en el Caribe indica que una cosecha sustentable de peces de arrecife para comida e industrias como el comercio de mascotas y acuarios puede valer US$300 millones al año, el turismo alrededor del coral un poco arriba de US$ 2 mil millones anuales y la protección de las orillas de playas con arrecifes es de hasta US$ 2.2 mil millones al año.
Sin embargo, estos beneficios económicos están amenazados por el daño y la degradación que equivalen a entre US$350 y $870 millones al año. En total, por cada dólar invertido en la conservación de los arrecifes de coral, el rendimiento económico ascenderá hasta US$5.-
Mientras tanto, el almacenaje del carbón, o potencial de “embargo” de los bosques varía entre US$360.- y $2,200.- por hectárea, lo que los hace ser mucho más valiosos en su estado natural que si son convertidos a tierras de cultivo o pastizales.
Efectivamente, el estudio señala que una vez que el carbón llega a más de US$30.- por tonelada, conviene mucho más conservar los bosques que talarlos.
El capital natural también sirve como un respaldo contra calamidades como las sequías y las fallas en las cosechas. Estudios de Brasil muestran que los granjeros del Parque Nacional Tapajos en el Amazonas cambian a cosechar productos como nueces y moras cuando el rendimiento de sus cosechas se tambalea.
En otras palabras, el bosque actúa como una clase de póliza de seguro basada en la naturaleza para aquellos a quienes se les niega el acceso a un seguro formal y a mercados financieros.
Estos son algunos de los hallazgos de “Invertir en Salud Ambiental para la Reducción de la Pobreza”, preparado en nombre de la Comisión para la Pobreza y el Medio Ambiente (PEP por sus siglas en inglés – Poverty-Environment Partnership) para la Cumbre Mundial 2005 que tendrá lugar esta semana en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York.
Uno de los objetivos de la cumbre es revisar el estado en que se encuentran los Objetivos de Desarrollo del Milenio (MDGs por sus siglas en inglés) cubriendo desde la erradicación de la pobreza y el abastecimiento de suministros seguros y suficientes de agua potable, hasta el revertir la expansión de enfermedades y la potenciación del papel de la mujer.
Estos objetivos, lanzados en el año 2000 y acordados internacionalmente, deben cumplirse para el año 2015.
La Comisión, que incluye al Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), organizaciones como la Unión Mundial de Conservación - IUCN y agencias gubernamentales, se reúne hoy para planear como dirigir al medio ambiente, a través de estrategias nacionales de reducción de la pobreza, para poder lograr mejor los objetivos.
Klaus Toepfer, Director Ejecutivo del PNUMA, comentó: De este reporte y de una serie de otros estudios publicados a través del año, se ve claramente que el medio ambiente es algo como el listón rojo que corre a través de los Objetivos de Desarrollo del Milenio. No es un artículo de lujo, disponible solamente cuando todos los demás problemas han sido resueltos. Es el oxígeno que le da vida a todas nuestras aspiraciones por un mundo más sano, más justo y más estable.
Me gustaría hacer un llamado a los dirigentes del mundo para que reconozcan esto en los resultados de esta importante cumbre”.
“También necesitamos buscar métodos más imaginativos e inteligentes para pagarles a los pobres por los activos regionales y mundiales que poseen. Se ha calculado que solamente el valor de la absorción de carbón de los bosques tropicales asciende a cientos de miles de millones de dólares al año. Pero estos servicios de los ecosistemas, los cuales limpian en gran parte la contaminación de la atmósfera por los países ricos, son dados gratis y la gente no pagó nada por estos activos”, comentó.
El reporte de la Comisión para la Pobreza y el Medio Ambiente, cuyo autor es el reconocido economista ambiental, el Profesor David Pearce, quien murió trágicamente la semana pasada, subraya los retos de colocar en el papel central al medio ambiente y a los bienes del ecosistema, así como los servicios que genera.
El reporte estima que para alcanzar los objetivos de reducción de la pobreza, se necesitará una inversión mundial anual en activos ambientales de entre US$60 y 90 mil millones durante los próximos 10 a 15 años.
Se necesitan por lo menos US$80 mil millones por año más para detener el cambio climático mundial para estabilizar los gases de invernadero a 550 partes por millón durante los próximos 50 años. 550 partes por millón es el doble de las concentraciones de estos gases que había antes de la era industrial.
Entre los problemas que hay que resolver es la creación de mercados que reflejen el valor del capital natural. Estos necesitan estar fomentados por los gobiernos, por las Naciones Unidas, organizaciones no gubernamentales y el sector privado en áreas como el comercio de carbón, el turismo ecológico y el uso de recursos genéticos.
El pago por servicios del ecosistema también puede ofrecer un camino hacia delante, como aquellos que están siendo innovados por compañías que utilizan la fuerza hidráulica, las cuales pagan por la conservación de los bosques a lo largo de ríos ascendentes.
La población local también debe ser parte de la ecuación para que los “activos ambientales” sean manejados de maneras amigables tanto para la gente como para la pobreza.
Un pre-requisito es un gobierno estable, libre de corrupción, que respete las reglas de la ley y que fomente servicios públicos y reglamentos dirigidos, que sean eficientes y responsables.
Se deben atender urgentemente los derechos de propiedad amigables para los pobres y se deben examinar los casos de estudios en cuanto a que funciona y que no.
Otro tema importante es el de los más de US$ 1 trillón en subsidios de comercio y barreras comerciales en los países ricos.
El reporte argumenta que los subsidios en los países desarrollados en bienes que se comercian perpetúan la pobreza, lo cual, a su vez, puede desencadenar degradación ambiental en el mundo en vías de desarrollo.
Mientras tanto, los subsidios, o políticas de precios débiles en países más pobres tienden a conducir a degradación ambiental. Por ejemplo, los subsidios de irrigación frecuentemente conducen al uso ineficiente de suministros, que, a su vez, desencadena efectos como anegamientos y contaminación de la tierra con sal.