Los países de América Latina unieron su voz el miércoles para alertar al mundo sobre la amenaza para la paz y la democracia que representa la extendida pobreza en la que vive la mayoría de sus habitantes
"No pueden existir democracias sólidas ni equidad en nuestras sociedades cuando millones de personas no tienen los medios para el disfrute pleno de sus derechos y libertades", dijo el presidente de Perú, Alejandro Toledo, al hablar en las Naciones Unidas sobre financiamiento al desarrollo. En Perú, "más del 50 por ciento de la población vive con menos de 2 dólares diarios y cerca del 21 por ciento en extrema pobreza", agregó.
La situación no es muy distinta en Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador o Venezuela, donde grandes parcelas de la población son pobres, en una región que se ha acostumbrado a convivir con violentas rebeliones populares para tumbar gobiernos constitucionales.
En Nueva York, donde tiene lugar la Cumbre Mundial de las Naciones Unidas, los líderes latinoamericanos llevaron al mundo, en especial a los países ricos, un mensaje de ayuda para poder vender sus productos sin trabas proteccionistas.
Además, se quejaron de lo que consideraron políticas equivocadas de organismos internacionales de crédito, en los que reclamaron mayor participación en las decisiones.
"No es viable la supervivencia de pequeñas islas de prosperidad rodeadas de mares de miseria. En un mundo interdependiente, la pobreza exacerba otros males, se traduce en inestabilidad, en conflictos que no reconocen fronteras, en tensiones por la paz y la seguridad a nivel regional y global", dijo el presidente de México, Vicente Fox. "Un comercio justo es el mejor motor para el crecimiento sostenible de los países en desarrollo (...) Comprometámonos también a lograr la plena participación de los países en desarrollo en la toma de decisiones en los organismos económicos", agregó Fox.
Luiz Inácio Lula da Silva, el presidente de Brasil, uno de los países con peores indicadores en el mundo en materia de desigualdad social, recordó que convirtió el combate al hambre en una de las prioridades de su gobierno. Aseguró además que determinó un estudio para evaluar la aplicación de una propuesta de Francia para obtener recursos para financiar la lucha contra el hambre y la pobreza, que provendrían de una tasa sobre los pasaje aéreos. Además, reiteró sus críticas a los voluminosos subsidios al agro que otorga el mundo desarrollado. "Escandalosos subsidios a los agricultores de los países industrializados representan seis veces el adicional de 50.000 millones de dólares necesarios anualmente para cubrir las metas" acordadas en la ONU para reducir la pobreza, dijo Lula.
El presidente de Chile, Ricardo Lagos, aseguró por su lado en la 60 Asamblea General de la ONU, la mayor en la historia del organismo, que "desarrollo es un prerrequisito para construir seguridad internacional sobre bases sólidas y duraderas". "No habrá seguridad sostenible y estricto respeto a los derechos humanos a menos que todas las necesidades básicas de la población del mundo en desarrollo sean alcanzadas", agregó el mandatario chileno.
Argentina, a través de su canciller, Rafael Bielsa, también llevó a la ONU sus críticas al Fondo Monetario Internacional (FMI).
"Mencionar especialmente al FMI es necesario, ya que irresponsablemente ha propiciado y presionado para que los países menos desarrollados llevaran adelante políticas que lejos de mejorar sus situaciones... los sumergieron en una miseria mayor", dijo Rafael Bielsa.