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La Sociedad Humana ha aceptado que su
accionar sobre el planeta es la causa de numerosos cambios en los sistemas
naturales y en los que ella misma ha establecido, para proveer su subsistencia.
Sin embargo, aún cuando la existencia de cambios en el entorno ambiental es
generalmente aceptada, hay diferencias de opinión con respecto a los efectos
futuros de esos cambios y a la irreversibilidad potencial de los cambios
generados por los impactos de la actividad humana sobre dichos sistemas.
Esas opiniones diferentes resultan de la manera
en que se analice el denominado Cambio Global, que integra efectos tales como: pérdida
de biodiversidad; pérdida del ozono estratosférico; calentamiento terrestre;
desertificación, y sus interconexiones. Además, los impactos de los cambios
dependen de los intereses sociales y económicos, y de los enfoques culturales
de las partes afectadas. No en vano existen países y regiones desarrolladas,
otras en desarrollo y, lamentablemente, áreas menos desarrolladas sobre las que
los impactos de esta tendencia al cambio ya se dejan sentir con efectos
generalmente graves.
Hemos podido observar que los eventos extremos
han tenido efectos más severos, particularmente en lo que hace a pérdidas de
vidas humanas, en los países menos desarrollados (v.g. los impactos de los
recientes huracanes en América Central y en Estados Unidos). Muy probablemente,
estos impactos diferenciales seguirán siéndolo, tal como se prevé respecto
del aumento del nivel del mar en distintas regiones del mundo, en particular, en
los estados insulares.
Ante esta situación, es importante enfatizar
que los efectos de los distintas componentes del cambio global se integran. Así,
los cambios derivados del calentamiento terrestre sobre los ecosistemas y su
diversidad biológica son simultáneamente afectados por el aumento de la
radiación ultravioleta, los cambios concomitantes en la disponibilidad del
recurso hídrico y la exacerbación de la contaminación en la superficie
terrestre (por ejemplo aumento del ozono en superficie).
Se suman a ellos los factores que derivan de
las presiones de una población en crecimiento explosivo y, en las regiones en
desarrollo, los resultantes de infraestructuras y financiamiento inapropiados, y
los debidos a la carencia y/o falta de aplicación de tecnologías apropiadas
para enfrentar las consecuencias de los cambios. Tales situaciones dan como
resultado condiciones de desarrollo carentes de sostenibilidad, que suelen estar
agravadas por los efectos negativos de la reconocida falta de equidad en las
acciones entre países.
Los importantes desastres ambientales y económicos
de la década de los '70 -particularmente las crisis alimentaria y del agua- que
afectaron a distintas zonas del mundo fueron, inicialmente, considerados como
problemas regionales.
La década de los '80, al priorizar los efectos
derivados de la pérdida del ozono estratosférico y al evidenciar disminuciones
tan críticas como las que dieron origen al denominado agujero de ozono Antártico",
globalizó estos impactos, e hizo evidente que ellos son la consecuencia de
actividades humanas. Fue entonces cuando la dicotomía entre ciencia y política
fue reconocida plenamente en los países desarrollados y comenzaron las acciones
para coordinar los resultados del quehacer científico con las decisiones políticas.
Un primer enfoque de la necesidad de
coordinar las evidencias científicas con la toma de decisiones surge de la
"Conferencia Mundial sobre la Atmósfera Cambiante: Implicaciones para la
Seguridad Mundial", convocada por la Organización Meteorológica Mundial
(27 al 30 de junio 1988), en la Universidad de Toronto (Canadá). Sus conclusiones
destacaron la necesidad de encarar soluciones urgentes ante el problema de las
emisiones
gases contaminantes de la atmósfera.
A este respecto la Conferencia destacó que:
"La Humanidad está llevando a cabo un
experimento no intencionado, globalmente difusivo y penetrante, cuyas últimas
consecuencias podrían ocupar el segundo lugar inmediatamente detrás de las que
ocurrirían después de una guerra mundial nuclear La atmósfera terrestre está
siendo modificada con una rapidez sin precedentes por los contaminantes que
resultan de la actividad humana, el uso ineficiente y el derroche de
combustibles fósiles y los efectos de un crecimiento rápido de la población
en muchas regiones. Estos cambios representan un peligro mayor para la seguridad
mundial y están teniendo consecuencias dañinas en muchas partes del
globo"... "Las mejores predicciones disponibles indican dislocaciones
económicas y sociales potencialmente severas para las generaciones presentes y
futuras; esto empeorará las tensiones internacionales e incrementará los
riesgos de conflictos entre y dentro las naciones. Es imperativo actuar ahora.
El documento de la Conferencia de Toronto
consignó también que:
"Los países industrializados
desarrollados del mundo son la mayor fuente de gases de efecto invernadero y,
por lo tanto, asumen ante la comunidad mundial el compromiso mayor de asegurar
la puesta en ejecución de medidas para hacer frente a las cuestiones que
deriven del cambio climático..."
La Acción Internacional
La consideración de estas cuestiones de interés
mundial, que habían comenzado con la creación de la Comisión sobre Medio
Ambiente y Desarrollo de las Naciones Unidas (CNUMAD, 1983), hicieron que, dos
meses después de realizada la Conferencia de Toronto, la Asamblea General de
las Naciones Unidas iniciara la discusión de un borrador de propuesta para la
Protección del Clima para las Generaciones Presentes y Futuras de la Humanidad.
Mientras se discutía dicho borrador, la Organización Meteorológica Mundial
(OMM) y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA)
establecieron un Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático, generalmente
identificado por su sigla inglesa: IPCC.
Además, la acción iniciada por la Asamblea
General de las Naciones Unidas fue apoyada por la OMM, agencia especializada que
convocó la Segunda Conferencia Mundial del Clima (Ginebra, 1990). Esta reunión
internacional tuvo la particularidad del agregado político, ausente en la
Primera Conferencia Mundial del Clima (Ginebra l979). Así, la Segunda
Conferencia contó con sesiones científicas y técnicas y con sesiones
ministeriales. En estas últimas participaron autoridades ministeriales de países
desarrollados y en desarrollo, y organizaciones no gubernamentales, de diversas
regiones del mundo.
Es oportuno destacar que esta Conferencia
Mundial contó con los auspicios de la OMM, UNESCO, FAO, PNUMA y el Consejo
Internacional de Uniones Científicas (CIUC), y permitió que políticos y científicos
analizaran la problemática del calentamiento terrestre y definieran las
responsabilidades iniciales frente a este flagelo, las que, como corresponde,
fueron asumidas por los países desarrollados. Esta situación permitió
establecer el principio de la responsabilidad común pero diferenciada, sobre el
cual se apoyan la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático.
Sin cancelar la responsabilidad común, que incluye indudablemente a los países
en desarrollo, los países desarrollados, cuyo progreso social y económico se
realizó en desmedro de la calidad ambiental del planeta, aceptaron asumir los
costos de una posible reparación de tales desastres globales, incluidos los que
deriven del calentamiento terrestre.
Como se ha mencionado, habida cuenta de la
urgencia por definir las causas y evaluar los efectos de un posible
calentamiento terrestre, la comunidad científica ya había establecido el
denominado Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático. La OMM y el PNUMA
asignaron a este panel exclusivamente científico, la responsabilidad de
realizar la evaluación científica y decidir sobre la necesidad de profundizar
los conocimientos sobre las causas y los efectos de un posible calentamiento
terrestre, por causas antrópicas. Esta evaluación debía hacerse a través del
análisis de la bibliografía existente, buscando separar las causas naturales
del cambio del clima de las originadas por los denominados gases de efecto
invernadero (GEl), cuyas concentraciones en la atmósfera desde el comienzo de
la Era Industrial (cerca del 1750) se habían incrementado, en lo que al dióxido
de carbono correspondía, en un 35%.
Ya en 1990, el IPCC había producido su Primer
Informe de Evaluación, cubriendo, mediante la tarea de tres grupos de trabajo,
la evaluación científica, los impactos y las estrategias de respuesta, con
respecto al cambio climático. La realización de la Conferencia de las Naciones
Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo (Río de Janeiro, 1992), llevó a la
preparación de un informe complementario orientado a proveer referencias
actualizadas para el tratamiento del proyecto de convención que constituiría
la denominada Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático
(CMNUCC).
El reconocimiento creciente de los efectos del
calentamiento terrestre, tanto por sus efectos sobre diversos sistemas naturales
y manejados (v.g. los recursos hídricos y la agricultura), como por sus
implicaciones socioeconómicas, condujeron a los países miembros del Panel a
decidir sobre la realización de un Segundo Informe de Evaluación, ajustando
los términos de referencia de los grupos científicos. Este nuevo estudio,
publicado en 1996, además del análisis de los aspectos científicos del cambio
incluyó los aspectos de la variabilidad climática y la consideración de los
eventos extremos. Los impactos fueron estudiados en relación con la adaptación
al cambio y la mitigación de las emisiones de GEl, y se realizó un estudio
sobre las dimensiones sociales y económicas del cambio climático.
La aprobación de la CMNUCC y las necesidades
de sus órganos integrantes -el Órgano Subsidiario de Asesoramiento Científico
y Tecnológico (OSACT) y el Órgano Subsidiario de lmplementación (OSI)-
hicieron que las funciones del IPCC debieran ser ampliadas para fundamentar el
accionar y satisfacer los requerimientos de estos órganos. Consecuentemente, el
Panel elaboró una serie de informes técnicos y especiales orientados a cumplir
con tales requerimientos y otros que surgieron como consecuencia de la elaboración
del protocolo de la convención.
Elaboración del Tercer
Informe de Evaluación del IPCC
Antes de la convocatoria de la Tercera
Conferencia de las Partes de la CMNUCC (COP 3 , Kioto, 1997), el CSACT tuvo
necesidad de disponer de una evaluación de los impactos del cambio climático
por regiones. Consecuentemente, solicitó al Panel la elaboración de un Informe
Especial sobre los Impactos Regionales del Cambio Climático (IEIRCC) para que
las Partes (países) reunidas en Kioto dispusieran de elementos de referencia
que permitieran modular las acciones que derivarían de la adopción de un
borrador de protocolo, que había sido preparado por un grupo ad hoc (el Grupo
Ad Hoc del Mandato de Berlín, creado en ocasión de la Primera Conferencia de
las Partes, Berlín, 1995).
Aunque conocidas, este IEIRCC puso en evidencia
una serie de nuevas prioridades para el Panel. Buena parte de ellas surgían de
la evidencia de los diferentes efectos hemisféricos y regionales del cambio
climático. Otras emergían de los requerimientos de información científica
que plantean los artículos del Protocolo de Kioto.
Además, los países miembros del IPCC,
considerando la independencia del Panel respecto de la Conferencia de las Partes
y de la Secretaría de la Convención -Asamblea y Órgano Ejecutivo
respectivamente- decidieron que el IPCC debía ampliar sus objetivos para
coordinar su accionar con los correspondientes a las otras convenciones
mundiales -Convención sobre Diversidad Biológica, Convención de Viena para la
Protección de la Capa de Ozono y su Protocolo de Montreal, Convención de las
Naciones Unidas para Combatir la Desertificación, etc.- y para proveer a sus
estudios una dimensión humana apropiada en una relación, no escrita pero
aceptada, con los objetivos de la Comisión de Desarrollo Sostenible de las
Naciones Unidas (CDS).
Simultáneamente, surgían nuevos
requerimientos, originados por la CMNUCC, particularmente derivados de la
necesidad de las Partes por conocer el grado de certidumbre de las evaluaciones
del IPCC respecto de los impactos del cambio climático y la vulnerabilidad de
los sistemas y servicios naturales y manejados, y por conocer las posibilidades
de estrategias de adaptación y mitigación y definir sus impactos sociales y
económicos. Estas necesidades configuraron la necesidad de una nueva evaluación
que debía ser más completa que las dos anteriores, habida cuenta que, además
de los aspectos globales del cambio climático, se planteaba la necesidad de
evaluar los efectos regionales y hacer que las evaluaciones incluyeran
estimaciones sobre la certidumbre de las proyecciones y fueran moduladas en
función de la necesidad de un desarrollo sostenible, en condiciones de equidad.
Puesto que los resultados de las evaluaciones
planteadas debían ser compatibles, el IPCC debía utilizar marcos de decisión
y metodologías de costo tipificados, de manera que los tomadores de decisión,
políticos y privados, pudieran hacer las comparaciones necesarias,
particularmente en lo que concierne a la definición de acciones para prevenir
los efectos adversos, que se registran en ocasión de eventos extremos
(inundaciones, sequías, tormentas), y tomar provecho de los beneficios
potenciales del calentamiento terrestre (aumento de la precipitación efectiva,
a favor de cultivos de secano).
La XIII Reunión del IPCC (Islas Maldivas,
1997), reconociendo las nuevas necesidades resultantes de los impactos de la
variabilidad y el cambio climáticos, particularmente las de orden social, económico
y humano, decidió dar un nueva enfoque a su trabajo. Para ello reestructuró a
los Grupos de Trabajo, manteniendo al Grupo de trabajo 1 a cargo de los Aspectos
Científicos del Cambio Climático. Se asignó al Grupo de Trabajo II la tarea
de evaluar los Impactos, Vulnerabilidad y Adaptación al Cambio Climático,
mientras que al Grupo de Trabajo III se le asignó la tarea de evaluar los
diversos aspectos de la Mitigación del Cambio Climático.
Los tres Grupos de Trabajo tienen la
responsabilidad de contribuir a la evaluación de las nuevas cuestiones que se
integran y cruzan transversalmente en todos los capítulos del Informe, en
cuanto hace a la evaluación de la certidumbre de las proyecciones climáticas y
los escenarios integrados futuros y sus implicaciones en el Desarrollo
Sostenible, con equidad. Para ello se deben definir las Metodologías de Costo y
los Marcos de Decisión, que deberían ser utilizados, de manera homogénea, en
todo el Tercer Informe de Evaluación (TIE).
Estos nuevos requerimientos fueron
complementados con una serie de cuestiones científicas asociadas a cuestiones
políticas relevantes, planteadas por las Partes de la CMNUCC, a través del
OSACT. Entre ellas es oportuno mencionar las siguientes:
A la contribución de los análisis científicos,
técnicos y socio-económicos en la determinación de lo que constituye un
interferencia antrópica peligrosa con el sistema climático
A evidencias, causas y consecuencias de los
cambios en el clima desde la era preindustrial.
A influencia de las concentraciones crecientes
de GEI y aerosoles, en las escalas global y regional.
A inercia y escalas de tiempo asociadas con los
cambios en el sistema climático, los sistemas ecológicos y los sectores
socioeconómicos, y sus interacciones.
A conocimiento sobre el potencial para, y los
costos y beneficios de, y el marco temporal para reducir las emisiones de Gel.
A descubrimientos más importantes y las
incertidumbres clave con respecto a la atribución del cambio climático.
Estas cuestiones, y otras derivadas de los
aspectos científicos, técnicos, sociales, económicos y humanos de los efectos
del cambio climático, llevaron al IPCC a decidir sobre la incorporación de un
Informe de Síntesis, que será escrito de manera políticamente neutra,
incluyendo cuestiones como las arriba mencionadas, que son políticamente
relevantes pero no políticamente restrictivas. El Informe de Síntesis estará
enfocado en las consecuencias ambientales y socioeconómicas del cambio climático
y en la forma en que las políticas y medidas, incluyendo los mecanismos de
mercado, pueden ser usados para adaptar o mitigar, respecto del cambio climático
de manera costo efectiva. Cada una de las respuestas será informada tan
cuantitativamente como sea posible, discutirá la evidencia en la que se apoyan
los hallazgos presentados y contendrá una discusión sobre las incertidumbres
y, cuando resulte posible, incluirá también información sobre tiempos, marcos
de decisión y metodologías de costo.
Este Informe de Síntesis se desarrollará en
base a los Informes de los tres Grupos de Trabajo y será complementado con un
Resumen para Tomadores de Decisión derivado de las mismas fuentes.
Tal y como ha sido la metodología de trabajo
del Panel, el Tercer Informe de Evaluación incluirá la información pertinente
sobre los Informes Técnicos y Especiales, elaborados en base a los
requerimientos de la CMNUCC y el Protocolo de Kioto, y los resultantes de sus
propios grupos de tareas, como los relativos a la elaboración de escenarios de
mitigación y a la preparación de escenarios de evaluación de impacto. Para su
publicación deberá ser aprobado por los miembros del Panel, de acuerdo con los
procedimientos vigentes. La forma de publicación será en volúmenes que
abarquen las conclusiones de cada Grupo de Trabajo y un volumen para el Resumen
para Tomadores de Decisión, con el Informe de Síntesis y las respuestas a las
cuestiones políticas relevantes.
Con el objeto de proveer una información
completa de las publicaciones del IPCC, se agrega un Anexo con el listado de
todos los informes aprobados y publicados y, también, sobre los informes en
desarrollo. @
ANEXO
Lista de Publicaciones del
IPCC
Informes de Evaluación.
- First Assessment Report (FAR) 1990.
Publicado en 3 volúmenes:
- Working Group 1: Scientific Report
- WG II: lmpacts Report
- WG III: Strategies. 1992.
Supplementary Report. Publicado en 2 volúmenes:
- Climate Change 1992: Supplementary
Scientific Report
- Climate Change 1992: Impacts
Assessment Second Assessment Report (SAR) 1996. Publicado en 3 volúmenes.
- WG I: The Science of Climate Change
- WG II: Impacts, Adaptations and
Mitigation of Climate Change
- WG III: Economic and Social Dimensions of
Climate Change Third Assessment Report (TAR). A
ser publicado en 3 volúmenes en el 2001.
Informes Especiales
- Radiative Forcing of the Climate Change
and Assessment of the IPCC 1992 emission scenarios (1994)
- lPCC Technical Guidelines for Assessing
Climate Change Impacts and Adaptations (1995)
- IPCC Guidelines for National Greenhouse
Gas Inventories (1997-Segunda Edición)
- Aviation and the Global Atmosphere (1999)
Informes Especiales en
Elaboración
- Methodological and technical lssues in
Technology Transfer (publicación año
2000)
- Emission Scenarios (publicación
año 2000)
- Land Use, Land Use Changes and Forestry (publicación
año 2001)
Además, el Panel ha publicado una serie de
Informes Técnicos, basados en las conclusiones de los Informes de Evaluación y
lleva adelante estudios para el desarrollo de guías para la preparación de
Escenarios para Evaluación de Impactos.
(*) El Dr Osvaldo E. Canziani es
Co-Presidente del Grupo de Trabajo II del IPCC (Panel Intergubernamental sobre
Cambio Climático). Pertenece al IEIMA (Instituto de Estudios e Investigaciones
sobre el Ambiente) y al FEU (Fundación Ecológica Universal). Fuente
EcoPortal.net