La ingeniería genética a logrado llevar a cabo en pocos años y de forma
controlada lo que antes llevaba décadas o siglos conseguir, resultados que solo
se hallaban en los sueños de los agricultores, puesto que eran imposibles de
llevar a la práctica con las viejas técnicas de cruce y selección.
Dependiendo de los designados alimentos transgenicos, se pueden considerar a los
siguientes grupos:
-Sustancias empleadas en animales para mejorar la
producción.
-Sustancias empleadas en la industria alimenticia, obtenidas en
microorganismos por técnicas de ADN recombinante.
-Animales transgenicos que
segreguen en su leche una proteína humana, o que tenga un contenido bajo de
lactosa.
Debe considerarse que en estos casos no se trata de técnicas que
liberen microoganismos al ambiente. Una vaca no es un organismo que pueda
polinizar sin control, así como en otros casos; debe considerarse, sin embargo,
los aspectos relacionados con la seguridad de los consumidores.
El ser
humano a modificado genéticamente a los vegetales que utiliza como verdaderos
alimentos transgenicos. Actualmente existen comercializados o en proceso
avanzado de desarrollo vegetales modificados para que:
-Tengan una vida más
larga.
-Resistan condiciones ambientales agresivas, como heladas, sequías y
suelos salinos.
-Resistan plagas de insectos y enfermedades.
-Resistan
herbicidas.
-Tengan mejores cualidades nutritivas.
1) El primer alimento
disponible para el consumo producido por la ingeniería genética fue el tomate
“Flaur Savr”. En este caso fue introducido un gen antisentido, donde el gen
insertado produce un mRNA, que es complementario de el mRNA de la enzima cuya
síntesis se quiere inhibir. Al hibridarse ambos, el mRNA de la enzima no produce
su síntesis. En el caso de los tomates “Flaur Savr” la enzima cuya síntesis se
inhibe es la poligalacturonasa, la cual escinde el enlace alfa 1-4 de las
pectinas entre dos unidades no esterificadas (endo PG) produciendo un
ablandamiento y senescencia del fruto maduro. Al no ser activo, este proceso es
muy lento y los tomates pueden recogerse ya maduros y comercializarse
directamente. Los tomates normales se recogen verdes y se maduran
artificialmente antes de su venta con etileno, por lo que su aroma y sabor son
inferiores a los madurados de manera natural. En este caso en particular, el
alimento no posee ninguna proteína nueva.
2) Otro producto importante es la
soja transgenica. La soja resistente al herbicida Glifosato, conocido con el
nombre de “Raundup Ready” y producida por la empresa Monsanto contiene un gen
bacteriano que codifica la enzima 5-enolpiruvil-shikimato-3-fosfato sintetasa.
Esta enzima participa en la síntesis de los aminoácidos aromáticos, y la enzima
propia del vegetal es inhibida por el Glifosato; de ahí su acción herbicida.
3) El maíz transgenico se ha obtenido para que sea resistente a un insecto,
el taladro del maíz, y a un herbicida, el Glufosinato. Por lo que respecta al
herbicida sucede lo mismo que con la soja. En cuanto a la resistencia contra el
insecto, se obtiene insertando en el maíz un gen que codifica una proteína del
Bacillus thurengiensis, que tiene acción insecticida al ser capaz de unirse a
receptores específicos en el tubo digestivo de determinados insectos,
interfiriendo con su proceso de alimentación y causando su muerte. La toxina no
tiene ningún efecto sobre las personas ni sobre otros animales.
Las
perspectivas de que esta biotecnología son muy amplias, ya existen varias
docenas de plantas a punto de comercializarse y en los próximos años su número
ascenderá a centenares.
4) Producción de soja con un aceite de alto
contenido en ácido oleico (80%), frente al 24% de la soja normal, inhibiendo la
síntesis de la enzima oleatodesatunasa.
También se pueden desarrollar
bacterias, levaduras utilizables en la fabricación de alimentos (pan, cerveza,
yogurt) modificando el genoma de las convencionales, introduciendo el gen de
otro organismo o induciendo la sobrexpresión de un gen propio. Es un campo muy
prometedor, donde están empezando a obtenerse resultados.
Probables inconvenientes...
La obtención de vegetales y cereales
modificados genéticamente junto con los alimentes obtenidos de estas materias
primas pueden llegar a producir una serie de problemas en la salud y el
ambiente. Sin embargo, esto no está científicamente comprobado, como:
1)
Capacidad en Producción de Alergias: En el caso de estos alimentos que
puedan incluir la proteína extraña, como podría ser la proteína de la soja o la
harina de maíz, hay que considerar el riesgo de la aparición de alergias a la
nueva proteína. Hasta ahora no se han detectado casos de producción de alergias
por productos que se hallan en el mercado. No hay que dejar de mencionar el caso
de soja a la que se le habría introducido el gen de una proteína de la nuez del
Brasil para aumentar el contenido de aminoácidos azufrados de sus proteínas. La
nueva proteína resultó ser alergénica y esta soja no ha llegado a salir al
mercado. Por otro lado, tampoco existe evidencia que las proteínas introducidas
sean más alergénicas que las naturales.
2) Resistencia de bacterias a
antibióticos: Para modificar el genoma de la planta se utiliza el gen que se
requiere insertar y otros auxiliares. Algunos de estos genes auxiliares juegan
un papel importante ya que confieren resistencia frente a determinados
antibióticos. Así, el maíz modificado tiene también el gen de la beta-latonasa,
que confiere resistencia al antibiótico ampicilina. Ahora bien, para que una
bacteria patógena adquiera esos genes auxiliares volviéndose resistente sería
necesario:
-Que el gen de resistencia al antibiótico se mantuviera intacto.
-Que el gen pudiera transmitirse a la bacteria patógena.
-Que existiera
una gran selectividad de la bacteria que ha adquirido el gen de resistencia.
3) Peligros para el Ambiente:
A) Efecto de resistencia a los
herbicidas: Como el uso exagerado de herbicidas por parte de los agricultores,
afectando el ambiente.
B) Efectos de la resistencia a insectos: Como la
reducción de la población de insectos, afectando a animales insectívoros (aves,
murciélagos) al privarles de sus presas.
Conclusiones
Las mas destacadas academias de ciencias del mundo
fijaron su postura frente a la producción de alimentos a través del uso de
cultivos genéticamente modificados, puntualizando que no presentan riesgos.
Tras destacar que ya no pueden aumentarse la superficie cultivable en el
mundo, las academias de ciencias de los Estados Unidos, Reino Unido, China,
India, Brasil y México, consideran que la ingeniería genética es indispensable
para crear plantas superiores en producción, valor nutritivo y resistencia a
enfermedades, requerida para atender a la demanda de alimentos de la población
mundial. Se podrá reducir el número de los países que en la actualidad presentan
deficiencias alimentarias.
Entre las ventajas más notables se afirma la
posibilidad de lograr alimentos más nutritivos, de conservación más prolongada y
segura, así como promotores de la salud como bio vacunas o corrección de
carencias vitamínicas. También se destaca que estos nuevos elementos permitirá
reducir el uso de la tecnología convencional apoyada por el uso de herbicidas,
pesticidas y fertilizantes, con la consiguiente disminución del daño ambiental
que se viene produciendo de antaño.
Estas posibilidades apuntala la decisión
política que han tomado los países productores de transgenicos, liderados por
Estados Unidos, de respetar los pronunciamientos científicos sobre riesgos a la
salud humana o al ambiente, cono así la de no aceptar restricciones al comercio
y uso, que no tengan fundamento científico.
Por Eduardo A. Schiappacasse.
Ingeniero en Alimentos y Profesor Titular de la Cátedra de Química y Bioquímica
de los Alimentos de la Facultad de Ciencias de la Alimentación UNER.
E-mail: easchiappacasse@yahoo.com.ar
Cristian Frers.
Técnico Superior en Comunicación Social especializado en Periodismo Científico y
estudiante de tercer año de la carrera: Técnico Superior en Gestión Ambiental.
E-mail: cristianfrers@hotmail.com