La velocidad de crecimiento de las nuevas tecnologías ha traído como consecuencia la existencia de miles toneladas de desechos electrónicos (televisores, computadoras, cables, entre otros) que pueden resultar perjudiciales para el medio ambiente
El problema radica en que la mayoría de los desechos electrónicos son fabricados con metales como cadmio, plomo, mercurio y cromo; los cuales pueden resultar tóxicos para los seres humanos, animales y plantas.
Muchas de las naciones desarrolladas han implementado planes dirigidos a reciclar este tipo de desechos y disminuir lo más posible el impacto ambiental que pueden tener algunos de sus componentes.
Sin embargo, en las naciones en vías de desarrollo el problema de los desechos electrónicos es más grave pues, además de no existir medidas para enfrentarlos, existen países como Estados Unidos que “exportan” sus desechos a países pobres.
Así lo demuestra el informe “Exportando daño: la basura de la alta tecnología en Asia”, en el cual se denuncia que Estados Unidos está utilizando a países asiáticos (como China, India y Pakistán) como basureros de desechos electrónicos.
En el estudio se explica que Estados Unidos es el único país que no ha ratificado la Convención de Basle, un tratado medioambiental de la ONU que prohíbe la exportación de desechos peligrosos de países desarrollados a naciones en vía de desarrollo.
El informe fue elaborado por las organizaciones ambientalistas Greenpeace (China), Toxics Link (India), Comité Científico de Problemas Medioambientales (Pakistán), Basel Action Network y Silicon Valley Toxics Coalition (Estados Unidos).
Según el informe, ochenta por ciento de los desechos electrónicos generados en Estados Unidos (unas cien millones de partes de computadoras) terminan en diversos países del continente asiático.
El estudio incluye los testimonios de los testigos y los expertos que acudieron a China, India y Pakistán. También proporciona fotografías y vídeos que demuestran que estos países se han convertido en basureros de desechos electrónicos.
Los autores del informe explican que estos países no cuentan con las medidas de seguridad necesarias para procesar este tipo de desechos, lo cual puede ocasionar problemas de salud a las personas que trabajan en las plantas de reciclaje.
En las fotografías se ve como mujeres chinas, sin ningún tipo de protección, utilizan fuegos de carbón para separar el plomo de los circuitos electrónicos, manejan ácidos para extraer los metales preciosos del material tecnológico y abren a martillazos los monitores de rayos catódicos de televisores y ordenadores.
La preocupación de las organizaciones ambientalistas se centra en Guiyu (provincia del sur de China), una región donde se estima que hay más de cien mil personas trabajando en el reciclaje de desechos electrónicos desde 1995.
Este proceso de reciclaje no supervisado también está afectando la calidad del agua para el consumo humano. Esto se debe al abandono de cristales, circuitos y plásticos a orillas de los ríos; además de la contaminación del agua por desechos tóxicos como plomo, cadmio o mercurio.
El estudio concluye recomendando a Estados Unidos, el principal responsable del problema, la prohibición de las exportaciones de desechos peligrosos (que se estima que suman casi trescientos millones de partes obsoletas desde 1999).
También hace un llamado a las industrias electrónicas para que contribuyan a frenar la contaminación, bien sea ejecutando programas de reciclaje o prohibiendo el uso de sustancias tóxicas en sus productos.