El desarrollo sustentable implica retomar la razón económica como guía en la búsqueda de la asignación óptima de los recursos y alcanzar mayores niveles de bienestar para la población
Dada la alta difusión pública que en los últimos días han tenido los conflictos ambientales en nuestro país, especialmente el caso cisnes-Celco y Pascua Lama, muchos formadores de opinión y economistas de nuestro medio han realizado una serie de comentarios acerca del desarrollo sustentable, adueñándose de este concepto para vaciarlo de contenido.
Dado el cierre temporal de la planta Valdivia de Celulosa Arauco, muchos economistas argumentan que lo que se esta haciendo es maximizar la conservación del medio ambiente en desmedro del “desarrollo sustentable”.
De esta forma descontextualizan el sentido del concepto de sustentabilidad, supeditándolo a una supuesta “estrategia de desarrollo sustentable” que incentivaría la inversión en proyectos, sujeta a la fijación de normas que acoten el impacto ambiental, garanticen el crecimiento y permitan la conservación, manejo y sustentabilidad de los recursos, lo que en definitiva implicaría tan sólo un cambio en las formas de producción hacia la utilización de tecnologías limpias y por supuesto más caras. De esta forma además, arremeten y simplifican al máximo las ideas de los grupos ambientalistas.
Dado este estado de confusión es importante aclarar algunos puntos. Cuando hablamos de desarrollo sustentable en la economía, estamos queriendo decir que ésta debe retomar su centro de gravedad y darle a los recursos naturales la dimensión real y objetiva que deben tener, para así promover un cambio importante en el modo de utilizar los recursos naturales. En otras palabras la senda del desarrollo sustentable implica retomar la razón económica como guía en la búsqueda de la asignación óptima de los recursos y alcanzar mayores niveles de bienestar para la población.
Esto significa que en el caso de los recursos renovables como los bosques, los peces o el agua, la tasa de utilización o cosecha no puede exceder a la tasa de regeneración natural de éstos y la tasa de generación de residuos y contaminantes no deben superar la capacidad de absorción del medio ambiente. Para el agotamiento de los recursos que no son renovables, como el cobre o el petróleo, debe ir necesariamente acompañado de inversiones para el desarrollo y la creación de recursos renovables (por ejemplo, la reforestación) que permitan a futuro sustituir al recurso en proceso de agotamiento.
Para inducir hacia este tipo de conductas se requiere implementar políticas públicas apropiadas. Una de ellas es utilizar la inversión pública orientando los fondos de inversión directamente al desarrollo de capital natural o a su recuperación, como son por ejemplo las masivas reforestaciones con especies naturales, y en especial proteger, en términos de sustentabiliadad fuerte, al capital natural crítico, entendido éste como aquel capital que no es sustituible y que su agotamiento pone en serio peligro la vida en el planeta como lo son las aguas, el suelo, el aire y el capital genético (aunque hoy en día aparecen posibles sustitutos a este capital, fruto de los avances de la biotécnología y la ingeniería genética).
Estas propuestas lejos de constituir utopías descabelladas, logran dar cuenta de lo que se busca con el desarrollo sustentable: construir una alternativa realista y eficiente que logre al fin conciliar el bienestar de las personas con la vigencia de los equilibrios ecológicos.
Se trata entonces de una verdadera estrategia integral, en el sentido de que aboga por un aprovechamiento de las interdependencias entre los seres vivos (humanos, animales y vegetales) y por un mejoramiento de la calidad de vida de toda la humanidad, a través de un reordenamiento de las relaciones humanas, orientadas ahora hacia la obtención de niveles de bienestar más elevados, más allá de la riquezas materiales.
Proponiendo una nueva manera de habitar la tierra, son todos los ámbitos de la vida humana los que saldrían revalorizados, en donde la verdadera justicia social no estaría reñida con la preservación y protección de la naturaleza.
Por: Cristián Gutiérrez