En agosto de 1997, pocos meses antes de la Conferencia de Kioto sobre Cambio Climático, la Coalición Global del Clima (GCC) contribuyó al lanzamiento de una masiva campaña de publicidad encaminada a impedir que Estados Unidos aprobase algún acuerdo para reducir de forma importante las emisiones de dióxido de carbono
Este grupo, del que forman parte algunas de las más poderosas multinacionales y asociaciones empresariales involucradas en los combustibles fósiles, concentró sus esfuerzos en una serie de anuncios de televisión que intentaban confundir y asustar a los estadounidenses.
Entre otras cosas, los anuncios señalaban que "los estadounidenses pagarán 50 centavos más por cada galón de gasolina", aunque no había ninguna propuesta para semejante impuesto. La campaña tuvo éxito. El llamado Club del Carbono había minado de forma eficaz el apoyo de la opinión pública a los esfuerzos de EE.UU. para implicarse en el esfuerzo internacional para estabilizar el clima.
British Petroleum sale de esta coalición y le siguen Dupont, y al año siguiente, Royal Dutch Shell, luego en 1999 se retira la Ford. Era otra señal de los cambios que estaban sucediendo en las grandes industrias involucradas directa e indirectamente con los combustibles fósiles. En una rápida sucesión en los primeros meses de 2000, Daimler Chrysler, Texaco y General Motors anunciaron su abandono de la GCC.
Algunas de las grandes compañías, como BP Amoco, Shell, Toyota, Enron, Boeing y Dupont, se unieron a un nuevo grupo más avanzado, el Business Environmental Leadership Council, ahora una organización de 21 empresas. La pertenencia exige que las empresas tengan sus propios programas para reducir las emisiones de dióxido de carbono.
BP Amoco, por ejemplo, planea reducir sus emisiones de dióxido de carbono en un 10 % para el año 2010 respecto a 1990, superando el objetivo del Protocolo de Kioto de reducirlas en un 5 % en los países industrializados. Dupont tiene una de las metas más ambiciosas y va más allá de Kioto. Ya ha reducido sus emisiones de 1990 de gases de invernadero en un 45 % y prevé reducirlas en un 65 % en el año 2010, y ha demostrado que es perfectamente posible alcanzar los objetivos del Protocolo de Kioto.
BP Amoco es ya el mayor fabricante de células solares. Shell es uno de los grandes productores de aerogeneradores y células solares, y también está invirtiendo en hidrógeno y probablemente abrirá la primera cadena del mundo de estaciones suministradoras de hidrógeno en Islandia.
El abandono de la Coalición Global del Clima por las empresas más importantes se debe en parte a la respuesta a la evidencia de que el mundo cada vez es más caluroso. Los 15 años más calurosos en el último siglo han tenido lugar desde 1980. Los glaciares se están fundiendo en todos los continentes, desde las Montañas Rocosas, a los Andes, los Alpes y el Himalaya.
El volumen de la capa de hielo en el Océano Ártico se ha reducido en más de un 40 % durante los últimos 35 años. Negar que la Tierra se está volviendo más calurosa ante tales evidencias es arriesgarse a una pérdida de credibilidad, algo que las empresas no pueden permitirse el lujo de afrontar.
La decisión del presidente George W. Bush de rechazar el Protocolo de Kioto sobre reducción de emisiones de gases de efecto invernadero que provocan el cambio climático, es una muestra clara de total irresponsabilidad y sumisión a los intereses de unas pocas empresas contaminantes, agrupadas en la "Global Climate Coalition".
Articulo basado en el Informe de Worldwatch por José Santamarta
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