Sus componentes son nocivos para el medio ambiente pero poco se puede hacer paliar la situación. Los expertos aconsejan desecharlas una vez cumplida su vida útil y nunca acumularlas porque se potencia la liberación de los metales pesados que contiene
Por ley Argentina N° 24.051 las pilas comerciales, por su contenido, son consideradas residuos peligrosos. Al degradarse liberan metales pesados (mercurio, plomo, cadmio, litio y níquel) que son altamente contaminantes, por lo que su manipulación en grandes cantidades debe efectuarse ateniéndose a la Ley de Residuos Peligrosos. La normativa exige la inscripción en un registro de los generadores y transportadores además de fijar las sanciones económicas y penales para quienes hayan contaminado "de modo peligroso la salud, el suelo, el agua, la atmósfera o el medio ambiente en general". Dependiendo del caso, las penas incluyen desde un mes hasta 25 años de reclusión (art.55 y 56).
Es importante destacar que las pilas que son arrojadas a la basura caen fuera del ámbito de incumbencia de esta ley al ser considerados como residuos domiciliarios.
A pesar de que no se esté infringiendo la ley, la contaminación que produce la degradación de las pilas es una hecho innegable. "Son pequeñas bombas ambientales que generan un impacto negativo al contaminar el suelo y el agua subterránea", así las definió el Dr. Carlos Martín, investigador del Conicet-Intec.
No todas las pilas son igualmente dañinas al medio ambiente. Una tipología genérica separa a las separa en dos categorías: normales y `botón'.
La primera tipología incluye a las salinas de carbón-zinc que tienen un contenido de mercurio inferior al 0,025% de su peso total y que son comúnmente utilizadas en linternas, juguetes y aparatos mecánicos y a las alcalinas de manganeso que poseen un contenido de mercurio del 0,1%.
En cambio, las pilas botón son las más contaminantes por su alto contenido de mercurio (en algunos casos representan el 30% de su peso) y son empleadas en calculadores y relojes pulseras.
A mayor peligrosidad, degradación más lenta. Esa es la ecuación a la que aludió el Dr. Carlos Martín, al afirmar que "cuanto más peligrosas son las pilas, más segura es su armadura de defensa". Pero a la hora de desecharlas es importante tener en cuenta que al mezclar pilas de distinto tipo "se acelera el proceso de degradación porque los compuestos que liberan favorecen el ataque de la cobertura de la otra pila", comentó.
Lo que se puede hacer
Las técnicas de reciclado de los componentes de las pilas tienen un costo muy elevado y son llevadas a cabo en algunos países industrializados.
En la Argentina las posibilidades quedan acotadas a la utilización de los rellenos de seguridad y al empleo de las técnicas de inmovilización de pilas: vitrificación, cementación y ceramización. Con estos métodos, a la larga, "lo único que hacemos es ponerle más aislación pero el compuesto sigue estando, por lo que se convierte en un pasivo ambiental", señaló Martín.
Muchas de las campañas de recolección de pilas que se realizan todos los años en nuestro país corresponden a iniciativas de organizaciones intermedias y al interés de los particulares que se organizan porque reconocen que las pilas son altamente nocivas. Quienes lo hagan deben ser concientes que están manipulando residuos peligrosos y que el efecto potencial negativo de las pilas se multiplica cuando se encuentran concentradas en grandes cantidades. Por lo tanto, los expertos aconsejan no juntar pilas si no se sabe que se hará con ellas más tarde.
Respecto de las iniciativas de los particulares, el Dr. Carlos Martín dijo que se trata de "gestos de buena voluntad que tienen que estar coordinados y regulados por el Estado".
Recomendaciones
* No juntar pilas porque se concentran los riesgos.
* No mezclar las pilas nuevas con las usadas porque se reduce la vida útil de ambas.
* Utilizar preferentemente artefactos conectados a la red eléctrica.
* No tirar las pilas a la cloaca, ya que finalmente llegan al río y podrían contaminar el agua. En ausencia de red cloacal, la contaminación afectaría las napas.
* No quemar ningún tipo de pilas ni baterías.
* No dejar las pilas al alcance de los niños.
* No utilizar aparatos a pilas cuando pueden ser reemplazados por otros.
¿QUE HACER CON LAS PILAS?
Aunque las pilas son una cómoda fuente de energía productora de electricidad a partir de reacciones químicas, una vez agotadas en la basura constituyen un residuo especialmente peligroso.
A todas las llamamos genéricamente pilas, pero sus nombres son variados y derivan de la composición interna. Pueden ser alcalinas, carbón-zinc, níquel-cadmio, botón según tengan mercurio, litio y óxido de plata, zinc-aire.
De ellas se alimenta hoy buena parte de la aparatología que usa el hombre moderno, pero el problema principal comienza en el momento de arrojarlas a la basura, ya que, por ejemplo, una micrópilo de mercurio puede contaminar 600.000 litros de agua al liberar sus componentes de mercurio o cadmio, el cual al entrar en contacto con la tierra y posteriormente cuando perchonan y llegan a la ñapa de agua, contaminan la cadena alimentaría.
Si tomamos en cuenta que, sólo en Estados Unidos se eliminan 200 millones de pilas por año, nos daremos cuenta que el tema es más que preocupante.
Cuando la industria electrónica logró niveles de miniaturización casi inimaginables en sus diseños, con la consiguiente facilidad para la fabricación de aparatos portátiles, se produjo una gran explosión de producción seguida de un gran consumo. Al igual que en muchos otros rubros, la industria y el comercio no se preguntaron por el impacto que causarían en el medio ambiente tales productos. Así nos encontramos hoy en el mundo y en nuestro país, que no ha escapado a esta corriente, con el uso creciente de pilas, sin haber desarrollado métodos adecuados para la eliminación o reciclado de estos elementos.
En la Argentina y según el INDEC, ingresaron en 1991 4.013.539 k de pilas.
No existen iniciativas gubernamentales tendientes a buscar soluciones a pesar de considerar a la pila un residuo peligroso según la ley nacional 24051. La ley llama sustancias ecotóxicas a todo aquel desecho que si se libera, produce efectos adversos inmediatos o retardados en el medio ambiente.
Han surgido en los últimos años algunas experiencias llevadas a cabo por organizaciones no gubernamentales (ONG), en diferentes puntos del país tales como Bariloche, Córdoba y Mar del Plata, pero aún no se puede afirmar científicamente con absoluta seguridad sobre los resultados de esas experiencias (vitrificación, encapsulado, enterramiento, etc).
En otros países, tales como Suecia, desde 1986 se hace recolección de pilas.
En Suiza se consideran residuos peligrosos y está prohibido enterrarlas o depositarlas en rellenos sanitarios. En este país se recupera el mercurio, el zinc y el manganeso para ser reciclados, además de alentar el uso de equipos con pilas recargables, teniendo dichos aparatos un descuento del 10% y una etiqueta con el símbolo ISO, que alerta al consumidor sobre la peligrosidad de las pilas, recordando al usuario que una vez agotadas deben retornar al punto de venta.
En Suiza se consideran residuos peligrosos y está prohibido enterrarlas o depositarlas en rellenos sanitarios. En este país se recupera el mercurio, el zinc y el manganeso para ser reciclados, además de alentar el uso de equipos con pilas recargables, teniendo dichos aparatos un descuento del 10% y una etiqueta con el símbolo ISO, que alerta al consumidor sobre la peligrosidad de las pilas, recordando al usuario que una vez agotadas deben retornar al punto de venta.
En Austria desde 1991 se prohíbe arrojarlas con la basura común.
En España desde 1993 ya no se fabrican pilas con alto contenido de mercurio y en Alemania obligan al fabricante y al comerciante a reciclarlas desde 1993.
La Asociación Europea de Fabricantes de Pilas Secas (Euro pile), es una entidad que representa a varias compañías y propuso e instrumentó un programa de reducción gradual del uso del mercurio.
Desde 1994 ya no se fabrican pilas con dicho metal pesado.
Finalmente, en Japón se reciclan.
La pregunta es ¿qué podemos hacer?. Aunque práctica, la pila no es energéticamente eficiente, su fabricación insume 50 veces más energía que la que produce.
Es conveniente el uso de aparatos conectados a la red eléctrica y preferir las pilas recargables, si bien son más caras y contienen cadmio, su durabilidad las hace menos peligrosas.
Otra alternativa es optar por las pilas alcalinas con mínimo de mercurio y preferentemente opciones de las que se puede hacer uso.
También es recomendable usar calculadoras o aparatos a energía solar y no dejar las pilas al alcance de los niños. Pueden llevarlas a la boca y hacer una inconsciente ingesta de metales pesados con su consiguiente peligro para la salud.
En nuestro país, por el momento, es preferible y más prudente arrojar las pilas con la basura doméstica, por cuanto esta irá a parar a los rellenos sanitarios y contaminará menos, ya que en ellos se cuenta con una cobertura para que los metales y otros elementos contaminantes no pasen a las ñapas.
Los lixiviados de los rellenos, líquidos altamente contaminantes, son tratados adecuadamente antes de su destino final, Es importante no arrojar las pilas con la basura domiciliaria en aquellas ciudades que no cuentan con relleno sanitario, por cuanto irían a parar a los basurales a cielo abierto y contaminarían severamente el suelo dañando el ecosistema.
En este caso es preferible conectarse con organizaciones que se ocupen de la recolección, como así también peticionar a las autoridades competentes, tantos locales como nacionales, la puesta en práctica de programas de recolección y reciclado.
Los fabricantes de pilas tienen la responsabilidad de colaborar en la solución apropiada que evite la contaminación producida por sus productos, poniendo toda su tecnología al servicio del ambiente.
El Estado debe intervenir urgentemente para definitivamente establecer los mecanismos que faciliten la recolección de las mismas en recipientes adecuados y adoptar las medidas para su reciclado y destino final ambientalmente seguro (relleno de seguridad para residuos peligrosos).
Esta tema compromete por igual a fabricantes, técnicos y gobiernos, quienes deben desarrollar obligatoriamente y a la brevedad, métodos eficaces para la eliminación segura de las pilas y evitar así el impacto ambiental que producen sus componentes contaminantes, poniendo en práctica políticas ambientales que hagan de la calidad de vida no una declaración sino una realidad.
Para concluir es preciso tener en cuenta la Ley Nacional de Residuos Peligrosos número 24051, la cual incluye con la categoría de desechos peligrosos a aquellos que tengan como constituyentes, compuestos de zinc, cadmio, mercurio, etc.
Las pilas responden a esa caracterización de sustancias peligrosas llamadas ecotóxicas porque son desechos que, si se liberan, tienen o pueden tener efectos adversos inmediatos o retardados en el medio ambiente.
- USAR APARATOS CONECTADOS A LA RED ELÉCTRICA.
- PREFERIR PILAS RECARGABLES.
- OPTAR POR PILAS ALCALINAS.
- NO COMPRAR JUGUETES A PILA.
- USAR CALCULADORAS Y APARATOS A ENERGÍA SOLAR.
- NO DEJAR PILAS AL ALCANCE DE LOS NIÑOS.
Fuente: Susana Papale