La burocracia ensombrece el despegue de la energía solar en España. La compleja tramitación administrativa, los problemas técnicos de conexión y la falta de la materia prima para fabricar los módulos solares (a base de silicio) son los principales condicionantes que lastran el impulso de la electricidad con placas fotovoltaicas
La madurez de esta tecnología está permitiendo en nuestro país incrementos anuales de potencia instalada del 30% anual, gracias sobre todo al estímulo de las primas establecidas por la venta de la electricidad a la red. Sin embargo, las dificultades administrativas están vetando el paso a los usuarios domésticos.
El impulso de la electricidad de origen solar se debe a que la legislación obliga a que toda la energía producida en fuentes renovables (eólica, solar fotovoltaica...) sea comprada por las compañías eléctricas, que remuneran a los productores con una generosa prima.
Sin embargo, este sistema, que se ha revelado eficaz para los promotores industriales, demuestra todas sus carencias para el sector doméstico. Los promotores particulares que quieran montar módulos solares en su casa (para vender la electricidad) tienen que superar una carrera de obstáculos: deben darse de alta en el impuesto de actividades económicas, declarar el IVA (ya que facturan electricidad a la compañía eléctrica) y, además, declarar todo esto en su declaración del IRPF. La consecuencia de tanto engorro es que la mayor parte de las instalaciones fotovoltaicas está siendo promovida por empresas y el sector industrial y financiero, que ve aquí una actividad rentable.
Además, falta una normativa de impacto paisajístico y ambiental, lo que hace que se produzca un colapso de peticiones de parques solares sin que las administraciones sepan resolverlo, según explica también Francesc Rosell, director de la unidad de negocio de energía fotovoltaica de Ecotècnia.
Una segunda traba nace de las dificultades de conexión de la electricidad que debe ser volcada a la red. Cuando una instalación industrial debe conectarse a la red de media tensión tropieza con problemas. hacer la conexión en media tensión', dice Francesc Rosell. Sería conveniente que hubiera una ventanilla única, propone Ernesto Macías, director de Isofoton, fabricante de células. 'Es una verdadera lástima que debido, básicamente, a cuestiones de normativas administrativas y técnicas en un país con un recurso energético natural abundante, el sol, estemos tan lejos respecto de otros países', agrega Francesc Rosell.
En Alemania se instalaron el año pasado 500 MW de potencia fotovoltaica, más que todo lo previsto en el plan español hasta el 2010.
'Los usuarios no quieren tener que operar en su casa como si fuera una industria', dice Jordi Miralles, de la fundación Terra de Barcelona, quien propone un sistema más sencillo. Miralles propone hacer una conexión sin ningún tipo de condicionante, de forma que la energía que se produzca y se vierta a la red se reste de la que se consume.
Con este régimen de funcionamiento se autorizaría una conexión de electricidad a la red por valor de la mitad de la potencia instalada en cada casa. 'El promotor particular debería ser independiente del sistema eléctrico. Vender electricidad debería ser tan sencillo como comprar un electrodoméstico', resume Jordi Miralles.
No obstante, las perspectivas de la producción eléctrica de origen fotovoltaico son enormemente positivas. La potencia instalada crece cada año en España del orden de un 30%, y se espera que los actuales 37 MW totales (30 MW conectados a la red y el resto en casas aisladas, sin prima) se transformen en unos 400 MW en el 2010.
Las primas son generosas. La normativa fija una prima del 300% de la tarifa media eléctrica de referencia. Pero si la instalación en cuestión tiene menos de 100 kW, el promotor obtiene una prima del 575%, es decir, cobra por el kilovatio producido 5,75 veces la tarifa media que paga el usuario. De hecho, la viabilidad económica ya no depende de las subvenciones o ayudas directas, sino que puede garantizarse sólo con las primas del sistema eléctrico, según resalta Javier Anta, presidente de la Asociación de la Industria Fotovoltaica (Asif).
Por ejemplo, con los ingresos obtenidos por las primas, la inversión en una instalación fotovoltaica doméstica (5 kW) puede amortizarse en unos 10 o 12 años, según Asif. Colocarlas puede costar unos 33.000 euros y generar unos ingresos anuales de unos 3.000 euros, con lo que se podría pagar el crédito y amortizar la inversión en ese periodo. En el futuro bajarán las primas, pero los paneles fotovoltaicos serán más baratos, prevé el sector.