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 El trabajo infantil y la responsabilidad social empresaria

Desarrollo Sustentable Mendoza es una de la provincias argentinas con mayor trabajo infantil. Así lo demuestra la “Encuesta y Observatorio de Trabajo Infantil” (EANNA) que se acordó entre el gobierno argentino y el Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil (IPEC) de la Organización Internacional del Trabajo (OIT)




La información de la EANNA fué recogida en el último cuatrimestre del 2004 y su área de cobertura abarcó el Gran Buenos Aires, Mendoza y las subregiones del noreste: Formosa y Chaco. En las provincias se encuestó tanto a la población urbana como a la rural. El conjunto de jóvenes entrevistados representa aproximadamente a la mitad de los niños y adolescentes de 5 a 17 años del país.

Algunos datos inquietantes: la proporción de trabajadores infantiles es mayor en las áreas rurales que en las urbanas en la subregión del NEA y en la provincia de Mendoza.

En nuestra provincia un tercio de los adolescentes entre 14 y 17 años encuestados declaró haber trabajado al menos una hora en la semana.

Como en el caso de los niños, el porcentaje de trabajadores adolescentes es mayor en las áreas rurales que en las zonas urbanas. La diferencia de tasas de empleo según zona de residencia resulta particularmente alta en la provincia de Mendoza, en donde casi la mitad de los adolescentes de las áreas rurales trabaja (46%) y menos de una cuarta parte de los que viven en localidades de más de 2 mil habitantes declaró haber trabajado.

“El trabajo infantil y adolescente priva a los menores de su dignidad. Pone en riesgo su salud, su desarrollo físico y mental. También se les niega educación, no completando el ciclo de EGB 1 (Escolaridad Obligatoria según Ley Federal de Educación) por lo que tienen altas posibilidades de ser analfabetos y no llegar a adquirir nunca los conocimientos necesarios para conseguir un empleo. Esto implica crear trabajadores sin formación, no cualificados y poner en peligro el desarrollo de los conocimientos de la fuerza laboral a futuro. Todos estos factores atentan en contra de la competitividad de nuestras empresas”, señaló Nancy Borchio, de bodegas Crotta.

En nuestro país, la lucha contra el trabajo infantil está reglada por la Ley 20744. En el año 2001 se intensificaron los esfuerzos contra esta situación, al tiempo que se ha declarado desde el gobierno, los sindicatos, las empresas, y otros actores.

A su vez la Organización Internacional del Trabajo (OIT) recomienda una edad mínima para la admisión en el empleo, que debe ser coincidente con la finalización de la escolaridad obligatoria. En nuestro país dicha edad es a los 14 años; por lo tanto la edad mínima para realizar trabajos ligeros es de 12 a 13 años.

Además de lo que dicta la ley nacional y la dada por organismos internacionales, existen razones de mercado y de costos que desalientan contratar niños como trabajadores.

Ser y no parecer

“Si un niño sufre un accidente por ejemplo por manipular mal las tijeras de poda, la responsabilidad civil de ese accidente recae sobre la bodega. Esto significa enfrentar juicios y hacerse cargo de todos los gastos que implica. Desde mi bodega no contratamos menores para ningún tipo de tarea y hemos impartido charlas con los jefes de la cuadrillas para que controlen que los niños no trabajen”, señaló Shirley Hinojosa, de bodega La Azul.

A propósito desde hace unos años un grupo de bodegas mendocinas guiadas y apoyadas por Valos (ver recuadro) optaron por armar guarderías dentro de los establecimientos para los hijos de sus empleados en la época de la cosecha.

Este es el caso de bodegas Crotta. Entre los resultados que ha obtenido figura el aumento de la productividad de las madres cosechadoras determinada por la cantidad de tachos y fichas que cobran de un año a otro.

“Las mujeres han aumentado su productividad en un 50%. Esto es debido a que saben que sus niños no solamente están cuidados, sino que también están recibiendo una educación para su formación”, señaló Borchio.

Además la bodega se hace cargo de pagar el 50% del transporte escolar de los hijos de los empleados. “Para poder acceder a este beneficio, les pedimos a los trabajadores que nos muestren el certificado de estudios de sus niños”, aclaró Borchio.

No es la única empresa en impulsar acciones socialmente responsables.

Manpower, proveedor de recursos humanos lleva una seria de programas desarrollados junto a tres bodegas.

“Hemos armado guarderías dentro de los establecimientos para estimular la educación de los niños mediante actividades recreativas y educativas.

Las guarderías están a cargo de asistentes sociales, maestras jardineras, docentes y psicólogas”, señaló Fernando Podestá, de Manpower.

¿Resultados hasta el momento?. según Podestá los registros de las bodegas mostraron que el rendimiento de los trabajadores aumentó en un 15%. “Para determinar ese porcentaje se tuvo en cuenta la capacidad de trabajo, finalización de las tareas antes de lo previsto, fichas cosechadas, entre otros aspectos. El motivo de este aumento de rendimiento es por la tranquilidad de los padres al saber que sus hijos están cuidados por especialistas en un lugar seguro”, afirmó Podestá.

Sumando esfuerzos

Desde bodegas Chandon desarrollaron un ambicioso programa que vincula a organismos públicos, empresas proveedoras , especialistas de diversas áreas , trabajadores y sus niños.

“Es un convenio de gestión y colaboración entre empresa privada, comunidad y estado municipal y provincial.

Hemos involucrado la Subdirección de Deporte de la Municipalidad de Tupungato, la Subdirección de Cultura de la Municipalidad de Tupungato, la Subdirección de Educación de la Municipalidad de Tupungato, el Jardín Maternal dependiente de la Dirección Provincial de Niñez y Adolescencia. También convocamos al equipo de voluntariado de Chandon, la consultora Unitiva, padres e hijos cosechadores de Tupungato los que suman aproximadamente 60 cosechadores y 30 niños. Además sumamos sinergias junto a Manpower y el hotel NH Cordillera”, señaló Gustavo Baldoni, de bodegas Chandon.

El programa comenzó el 13 de febrero, y finalizó este viernes. El cronograma diario incluyó actividades deportivas y recreativas en el Centro Deportivo Municipal, almuerzos en el hotel Turismo Tupungato seguidos de actividades educativas y culturales en Casa de la Cultura.

Si bien los datos de productividad de los trabajadores están midiéndose, el programa de Chandon contempló además evaluar el impacto en los niños de los aprendizajes realizados

También y a fin de evitar la deserción escolar, el programa incluyó acompañar el inicio de las actividades escolares.

Otra bodega que comenzará a apostar por instalar guarderías para los hijos de los cosechadores es Finca La Celia.

“Esperamos tener entre 30 a 50 niños entre los meses de marzo, abril y parte de mayo. Nuestra inquietud es comenzar a trabajar sobre este eje en principio para los hijos de los cosechadores y una vez que termine la vendimia para los hijos de nuestro personal efectivo”, señaló Enrique Pont, de Finca La Celia.

Problema de fondo

Sin duda que todas estas gestiones impulsadas por las bodegas nucleadas en Valos no se debería agotar en instancias puntuales.

“Es necesario un cambio cultural de envergadura. Y debemos empezar por los padres que creen que dejando a los niños trabajar en la cosecha les brindan más posibilidades de ser más competitivos, cuando en realidad les quitan la posibilidad de educarse para aspirar a tener mejores puestos. Y por ende lo único que se aumenta es el círculo de la pobreza e ignorancia Todos somos responsables en este cambio cultural, como empresas perdemos porque tarde o temprano se va deteriorando el recurso humano, sin mencionar los costos por accidente que puede aparejar tener menores trabajando.

La calidad de vida de los más pequeños se deteriora haciéndolos cargar los 20 kilos de los tachos de uva o haciéndolos manipular tijeras que pueden dañar sus manos sino las saben manejar. Se trata en todo caso por apostar por una mejor calidad de vida no sólo para ellos, sino también para nuestras empresas y por ende para beneficio de toda la sociedad”, concluyó Hinojosa.



 




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