“Un pueblo que no logra producir sus propios alimentos es
un pueblo esclavo, dependiente… política, económica e ideológicamente”.
Joao Pedro Stedile, Movimiento de los Sin Tierra, Brasil [i]
En el Noreste de Brasil se acostumbraba a comer tierra para
compensar la falta de hierro y minerales. Luego de años de mono-cultivación y
por la explotación colonial la tierra se volvió inadecuada para crecer
alimentos. Esta, que fue una de las regiones mas abundantes del país, hoy se ha
transformado en la mas destituida.[ii]
Argentina fue alguna vez el granero del mundo; una vez alimento
a Europa. Sin embargo hoy los niños hambrientos rondan por sus villas miseria,
los cartoneros, junto a familias enteras sin trabajo deambulan por las calles en
busca de basura que sea apta para reciclar para así, a duras penas ganarse un
sustento y más de la mitad de su población vive bajo la línea de
pobreza.[iii]
Desde que Cristóbal Colon arribo en la costa de las Bahamas en
el año 1492 la riqueza de Latinoamérica ha sido escurrida para el beneficio de
Europa y los Estados Unidos. Sus habitantes fueron virtualmente aniquilados.
Cuando los Conquistadores arribaron en el Nuevo Mundo, aquí vivían más de
70.000.000 de personas, un siglo y medio mas tarde solo quedaron 3.500.000.[iv]
Al mismo tiempo sus reservas naturales fueron pilladas: Las minas de plata de
Bolivia fueron saqueadas dejando solo indigencia y destitución, las minas de
oro del Brasil llenaron los bancos de Europa, a cambio de esto solo recibió un
legado de hambre y miseria. Venezuela se convirtió en una gigantesca plantación
de cacao y las Antillas, a través de la esclavitud, fueron transformadas en
“Islas de Azúcar”. Un paisaje lunar, desiertos agrietados y pobreza fue lo
único que los Conquistadores dejaron. Quinientos años más tarde los
Colonizadores han cambiado pero la explotación sigue siendo la misma.
Disfrazada con el nombre de globalización la colonización y
saqueo en el tercer mundo continúan y bajo su auspicio, la Argentina quien -una
vez se jacto por tener una agricultura diversa-, esta rápidamente siendo
transformada en un monocultivo de soja genéticamente modificada. En los últimos
10 años la cantidad de superficie cultivable se ha triplicado llegando
aproximadamente a las 12.000.000 de hectáreas.[v] A pesar de que Argentina año
a año bate sus propios record, el hambre aumenta proporcionalmente.
Fue en los años 90 cuando el mejor alumno del FMI, el
presidente Menem entrego a la Naturaleza y al futuro de los campesinos al
insaciable apetito de los gigantes de la agro-industria como Monsanto y Cargill
quienes nos insertaron en “el camino de la soja”. Los contratos se aprobaron
a través de una resolución administrativa sin la participación del Congreso,
nunca hubo un debate público y jamás se realizo ningún ensayo previo por
parte de los organismos oficiales.[vi] Se habla de una Agricultura sin
agricultores. A partir de entonces, Argentina se ha transformado en el segundo
productor de soja MG en el mundo, solo detrás de Estados Unidos y casi el 100%
de la soja que produce es transgénica.[vii]
La soja esta descomponiendo, no solo la esencia misma de la
tierra, sino también la de la sociedad. Las villas miserias están estallando
en las afueras de las grandes ciudades con los campesinos desplazados por
aeroplanos cargados de glifosato, mientras los gigantes de la agro-industria se
apoderan de la tierra. Es que la soja no genera trabajo, es una agricultura sin
gente, sin cultura. El éxodo rural en los últimos años ascendió a un ritmo
alarmante: 300.000 campesinos abandonaron el campo y casi 500 pueblos han
quedado abandonados.[viii] Como consecuencia de esto el crimen y la violencia
están escalando día a día y con ello incrementa la marginalización.
No obstante, las ganancias de Monsanto en Argentina
se duplicaron, pasando de 326 millones de dólares en 1998 a 584 millones de dólares
en 2001.[ix] Paradójicamente nunca se ha visto tanta hambre en esta tierra
abundante. En adición a esto, la OMC le garantizo a Monsanto la propiedad
intelectual sobre las semillas Round Up-RR-. El Grupo Reflexión Rural -GRR-
describió esto como el “suicidio de la semilla” ya que “La semilla no es
un producto de la naturaleza… sino un producto de laboratorio, de compra
obligatoria cada vez que se quiera iniciar el ciclo de producción. Con la soja
se evapora la noción de reproducción. El ciclo agrario se inicia cada vez con
la compra de la semillas.”[x]
La soja MG está dominando y desarraigando a la Naturaliza
misma. Los árboles están siendo desalojados para la sobreexplotación de la
tierra y las consecuencias que esto produce son devastadoras. Debido a la
combinación del uso de la siembra directa, más las inmensas cantidades de
agroquímicos, con los que la tierra es impregnada -algo así como 80 millones
de litros de herbicidas anuales en las 10 millones de hectáreas que se
cultivan- el suelo se torna incapaz de absorber más agua.[xi]
Áreas enteras se están inundando, sin precedente histórico.
Algunas de estas causas se encuentran en el norte de Argentina, más
precisamente en las provincias de Salta y Jujuy cerca de la frontera con
Bolivia, donde las Yungas están siendo deforestados para plantar aun más soja.
Greenpeace advirtió que a este ritmo en 5 años la selva va a extinguirse,[xii]
Vida Silvestre anuncio que ya se han perdido para siempre unas 130.000 hectáreas.[xiii]
Los árboles en la cuenca del Salado también han sido talados con el fin de
sembrar más soja, lo que ha dado resultado a la catastrófica inundación de
Santa Fe.
Sin dejar nunca, pasar una oportunidad para expandir sus
ganancias, cualquiera sea el costo, Monsanto junto a sus subsidiaria Cargill
Seeds (semillas) y Chevron Texaco Oil and Gas Company se unieron con la Asociación
Argentina de Productores de Siembra Directa (AAPRESID) formando un equipo que
promueve la soja como la solución al hambre y desnutrición que tanto hostiga
al país. Su objetivo principal es integrar el poroto de soja a la dieta de los
argentinos, cambiando así sus hábitos alimenticios para adecuarlos a sus
intereses. El proyecto “Soja Solidaria” está promocionando despiadadamente
la soja transgénica entre las comunidades más pobres como una alternativa
viable a las formas de nutrición tradicionales.[xiv] Esto está creando un
apartheid alimentario.
“Soja solidaria” alienta a los productores a donar el 1% de
su producción a los comedores, asambleas y hospitales entre otros. Este
proyecto apunta a utilizar la participación de la comunidad como el medio para
alcanzar el corazón de la sociedad. A esto lo complementan con lecciones de
cocina, y consejos sobre los beneficios para la salud y nutrición que posee el
poroto de soja. El proyecto afirma en haber reducido en la localidad de Rosario
de la Frontera, en Salta, la desnutrición infantil en niños menores de 5 años
en el 2%.[xv]
En contra de este argumento la Asociación Argentina de
Nutricionistas y Dietistas (AADYND) firmemente desaconsejan el uso de la mal
llamada “leche de soja” en menores de 5 años y explican que la leche de
vaca contiene una importante cantidad de calcio (110-140mg por cada 100ml)
mientras que en el jugo de soja encontramos solo (2-13mg).[xvi] Además la forma
en que la naturaleza lo presenta en la leche de vaca es mucho más aprovechable
para nuestro organismo, al igual que el hierro y el zinc. En la jornada
realizada en diciembre del 2002 “Soja y Alimentación” se destaca la
necesidad de introducir en algunos productos derivados de la soja la siguiente
inscripción: “No recomendable para menores de 5 años” o “Este producto
no reemplaza a la leche”. Recomendaciones, que por supuesto no son tenidas en
cuenta por los promotores de “Soja Solidaria”.[xvii]
Abrumados ante tamaña caridad, observamos que estos filántropos
se olvidaron de mencionar que estas empresas evaden impuestos por una suma que
ronda en los 1.300 millones de dólares,[xviii] cifra que ampliamente supera al
crédito recién otorgado por el Banco Mundial de -600 millones de dólares-
para sostener el “Plan jefes de Hogar”.[xix]
La soja transgénica producida en Argentina nunca ha sido científicamente
analizada para comprobar si es nociva o no para su consumo, salvo por sus
propios propagadores: los científicos particulares que utiliza Monsanto.[xx]
Los beneficios de comer soja, en sus formas sanas como son - el
tofu y el miso- se pierden casi todos en las de la variedad -RR-. [xxi] Cuando
visitamos al Dr. Darío Gianfelici, en la localidad de Cerrito, nos explico que
“la soja RR no es un alimento apto para el consumo humano, sino un forraje”
y “que el poroto es altamente toxico por su intensa exposición a los agroquímicos
que contiene el glifosato. Además existen una gran cantidad de productos que no
están en el marbete por el secreto comercial de Monsanto. Solo por nombrar
algunos: el Agente Naranja que era usado para desfoliar árboles en la guerra de
Vietnam, un viejo herbicida llamado paraquat que corroe metales y el insecticida
-organoclorado- endosulfán que incrementa la cantidad de isoflavonas que son
sustancias químicas que suplantan las hormonas naturales, engañando a nuestro
organismo, haciéndole pensar que son hormonas. Estas disrumpen el equilibrio
hormonal causando cáncer de próstata y mama entre otros. Además, el glifosato
es peligroso para los ojos, causa inflamaciones de la piel y esta vinculado a
una variedad de cáncer linfático”.[xxii]
El Dr. Dario Gianfelici comenzó a sospechar de eso cuando sus
pacientes en el hospital local empezaron a mostrar síntomas previamente
desconocidos: Bebés muriendo en partos normales, placentas sin feto,
incontables enfermedades por la exposición a los mortíferos agroquímicos con
los que son fumigados los campos que rodean a la localidad.[xxiii] Junto al
hospital donde él trabaja pudimos observar un campo que ha sido fumigado con
glifosato: no hay vida, no hay malezas, no hay aves ni flores. Solo ese gris
ceniza, la tierra muerta y una polvareda que nos envuelve anunciando un mal
augurio… la soja.
Los “planes de ajuste” realizados bajo la dirección del FMI
y el Banco Mundial están dirigidos para integrar a los mercados
“emergentes” del sur con los del norte a través del “libre comercio”.
No obstante esto, existe un mercado dominado por la OMC que sostiene a los
mercados domésticos solo para el beneficio de las corporaciones. El Movimiento
Internacional de Campesinos, Vía Campesina sostiene que el acceso al mercado
internacional no es la solución para los campesinos, el problema está radicado
en la falta de acceso a sus propios mercados. Con políticas como el
“dumping”, que inundan con artículos subsidiados los mercados locales, no
solo destruyen a los mismos sino también vidas enteras.
Hoy Argentina importa leche de Uruguay, debido a que los
tamberos pararon de producir para darle lugar a la soja.[xxiv] Esto es
terrible señala el -GRR- “por que lleva años reconstruir un tambo”. En
palabras de Eduardo Galeano “la alfombra vegetal, la flora y la fauna fueron
sacrificadas, en los altares del monocultivo” en este caso, la soja.[xxv] ¿Que
nos espera cuando inexorablemente los precios caigan? ¿Porque no mencionan el
“costo oculto” que existe detrás de todo esto? ¿Y el daño irreparable
para el ecosistema? Sin embargo en el suplemento Rural de Clarín el Ingeniero
Huergo nos afirma: “la solución es mas soja” [xxvi] o sea, mas pesticidas y
todo lo que esto implica. Ilusoriamente nos hace creer que el precio no va a
caer. Podríamos recordar tal vez “la hambruna de Irlanda” y la interminable
lista de fracasos con los monocultivos (cash crops) desde la caña de azúcar en
Brasil pasando por el cacao en la Costa de Marfil a Centroamérica con el café.
Si tenemos en cuenta de que Argentina pasó de ser un productor de alimentos de
primera calidad a un productor de forrajes y aceites transgénicos, nos damos
cuenta de que esto no hace mas que subsidiar a los campesinos del Primer Mundo.
Abandonando así sus aspiraciones a ser un país competitivo en materia de
alimentos, paradójicamente cuando hoy la tendencia en Europa es “orgánica”.
Si agregamos a esto que 20 millones de hectáreas de las mejores tierras del país
están en manos de no más de 2000 empresas [xxvii] y que los bancos lo único
que están financiando es soja, esto nos coloca frente al preludio de una
tremenda catástrofe.[xxviii]
Es por esto que Vía Campesina reclama la soberanía alimentaría:
el derecho que posee un país a producir sus propios alimentos y a exportar el
exceso. Esto libera a los productores de los efectos catastróficos del dumping, permitiendo
así el acceso a sus propios mercados, y por ende los exime de los caprichosos
dictados de la OMC.
En Argentina, mas precisamente en Santiago del Estero el
Movimiento de Campesinos (MOCASE) están reclamando un derecho fundamental: el
de producir sus propios alimentos y a trabajar su propia tierra. Sin embargo,
las multinacionales junto a sus cómplices locales, están sistemáticamente
expulsando a los campesinos de sus tierras para sembrar, aun mas soja -Santiago
del Estero es hoy la cuarta provincia productora de soja-.[xxix] Existen
denuncias de que los grupos paramilitares están torturando, secuestrando
y hasta en algunos casos han muerto campesinos.[xxx] El MOCASE esta
protegiendo lo que el monocultivo MG impulsado por Monsanto esta destruyendo:
cultivos orgánicos, re-forestación, el uso de la energía solar y los
conocimientos tradicionales, es decir una manera sostenible de cultivar la
tierra y convivir con la Naturaleza para nuestro beneficio y el de las
generaciones futuras.
Como el Movimiento de los Sin Tierra en Brasil propugna, la
dependencia alimentaría afecta a la soberanía de un país y aunque Argentina
es formalmente independiente desde 1816 en realidad posee muy poca o casi
ninguna.
Bajo la red de globalización, la OMC, FMI y BM trabajan juntos
para imponer sus políticas.[xxxi] Son estas instituciones las que tienen la última
palabra, es decir, ellos deciden cuando el presupuesto social será reducido,
que política agrícola será aplicada o si el sistema educativo debe ser
privatizado. Como Chomsky nos advierte: “hoy los golpes militares ya no son
necesarios: hay formas mas simple de estrangular a un país”.[xxxii] Argentina
esta siendo asfixiada por la por la comunidad Internacional de Inversionistas y
Acreedores poniendo las ganancias por encima de las personas.
Podríamos decir tal vez que las aspiraciones coloniales de las
multinacionales son mucho más ambiciosas que las de Cristóbal Colon: ellos
aspiran a ser dueños de la vida misma. Bajo los actuales colonizadores la
naturaleza y las personas se han trasformado en meras mercancías.
Una luz de esperanza se encuentra en las manos de movimientos
sociales como el MOCASE, que continúan valientemente luchando por uno de
nuestros derechos más fundamental: la soberanía alimentaría. A través de
esto, lograremos una verdadera democracia y quizás, después de 500 años de
colonización, obtendremos al fin la independencia.
[i] Navarro, Luis Hernández. Hay que luchar para
quitarle poder a la OMC. La Jornada (de Rebelión) 28 de agosto del 2003.
[ii] Galeano, E. Úselo y Tírelo: El mundo visto desde una ecología
latinoamericano. P. 66-7. Argentina. 1994.
[iii] Banco Mundial.
[iv] Galeano, E. Las Venas Abiertas de América Latina. P.59. Catálogos. Buenos
Aires. 2001.
[v] FAO
[vi] Backwell, Benjamin Y Stefanoni, Pablo. Soja Solidaria o Apartheid
Alimentario? El negocio del hambre en Argentina. Le Monde Diplomatique. No.44.
Febrero 2003
[vii] Argentina: de granero del mundo a “republiqueta sojera”. Foro de la
Tierra y la Alimentación – Octubre 2002. www.rebelion.org[viii] Rulli, J. La
biotecnología y el modelo rural en los orígenes de la catástrofe argentina.
www.ecoportal.net
[ix] Backwell, Benjamin y Stefanoni, Pablo. Soja Solidaria o Apartheid
Alimentaria? El negocio del hambre en Argentina p.2 Le Monde Diplomatique.
No.44. Febrero 2003
[x] Grupo de Reflexión Rural. Estado en construcción. P. 84. Argentina. 2003.
[xi] Rulli, J. La biotecnología y el modelo rural en los orígenes de la catástrofe
argentina. www.ecoportal.net
[xii] Argentina: Se extingue la selva en Salta y Jujuy. www.biodiversidadla.org
[xiii] Backwell, Benjamin y Stefanoni, Pablo. Soja Solidaria o Apartheid
Alimentaria? El negocio del hambre en Argentina p.2 Le Monde Diplomatique.
No.44. Febrero 2003
[xiv] www.sojasolidaria.org.ar
[xv] ibid.
[xvi] Asociación Argentina de Dietistas y Nutricionistas Dietistas. Información
Nutricional. Mitos y verdades sobre la soja 2002. www.aadynd.org.ar
[xvii] Backwell, Benjamin y Stefanoni, Pablo. Soja Solidaria o Apartheid
Alimentaria? El negocio del hambre en Argentina p.2 Le Monde Diplomatique.
No.44. Febrero 2003
[xviii] Micheals, L & Ruilli, J. Soya, soya everywhere. Corporate Watch.
December 2nd 2002.
[xix] World Bank Group. DevNews Media Center. World Bank Approves $600 Million
Loan For Heads Of Household in Argentina. News Release No: 2003/213/LAC
[xx] Jorge Rulli, Alfredo Galli, Jorge Kaczewer y Dario Gianfelici. Argentina:
“El Mito de la Soja”. p.2 www.biodiversidadla.org [xxi] ibid.
[xxii] Ibíd.
[xxiii] Ibíd.
[xxiv] Ibíd.
[xxv] Galeano, E. Úselo y Tírelo: El mundo visto desde una ecología
latinoamericano. P. 66. Argentina. 1994.
[xxvi] Huergo, Hector, “La respuesta es mas soja” Clarín Suplemento Rural
18 de Octubre de 2003 [xxvii] Rulli, J. La biotecnología y el modelo rural en
los orígenes de la catástrofe argentina. www.ecoportal.net
[xxviii] Backwell,B & Stefanoni, P. La otra cara del boom de la soja en
Argentina. Hambre, uniformación alimentaría y dependencia tecnológica.
Entrevista con Jorge Rulli. La Jornada. 10 septiembre 2003.
[xxix] Backwell, Benjamin y Stefanoni, Pablo. Soja Solidaria o Apartheid
Alimentaria? El negocio del hambre en Argentina.Le Monde Diplomatique. No.44.
Febrero 2003
[xxx] Dandan, A. Aprietes, balazos, secuestros contra campesinos de grupos
armadas y con complicidad de la policía. Pagina 12. 9 octubre 2003
[xxxi] Neoliberal Globalization: Cancun and Beyond. Green Paper by Action for
Social and Ecological Justice. p.9
[xxxii] Cason, Jim and Brooks, David. El futuro de la humanidad depende de
oponerse a la globalización: Chomsky. La Jornada. Martes 9 de septiembre de
2003. Mexico.
|
Facundo
Arrizabalaga, abogado y Ann Scholl, antropóloga social |