|
| Botnia puso fecha al freno de las obras |
Hasta ayer, todavía creían o querían creer que la paralización de obras sería por un tiempo acotado, claramente acotado, y además breve. Casi simbólico. Ni pensar en 90 días. Ni siquiera un mes parados
Pero ayer las caras largas reflejaban un choque duro con la realidad. En la sede de Botnia Uruguay, en la Ciudad Vieja de Montevideo, los delegados sindicales del gremio de la construcción se reunieron con autoridades de la empresa de pasta celulósica y se llevaron una sorpresa: los ejecutivos les comunicaron que el jueves 7 de abril deberán hacer el bolso con sus cosas porque al otro día se parará la obra.
Los sindicalistas se quedaron helados: estaban convencidos de que el terreno estaba despejado, de que el acuerdo sobre monitoreo ambiental era un hecho y de que no era necesario detener los trabajos por un tiempo prolongado. Y que en ese caso, el pago de los jornales se solucionaba con "un gesto" de las empresas. Que las pérdidas serían "las horas extras" y los costos ligados a una especie de "semana sabática".
La respuesta fue otra: les dijeron que no saben cuándo se volverá al trabajo -aunque se sigue manejando un plazo máximo de 90 días- y que sobre la garantía de los salarios deben preguntarle al gobierno, que fue el que asumió el compromiso.
Justamente para hoy estaba prevista la reunión de una comisión tripartita en el Ministerio de Trabajo, en la que representantes de trabajadores, del Estado y de las empresas (Botnia y ENCE) analizaran el acondicionamiento de los acuerdos laborales a la medida de paro de obras.
Sin embargo, ayer, tras la suspensión de la cumbre presidencial, el ministro de Trabajo, Eduardo Bonomi, comunicó a los sindicalistas que la reunión se postergaba hasta después de la cumbre Vázquez-Kirchner.
Los obreros respondieron que no van a abandonar la planta sin saber en qué condiciones se van y en qué condiciones volverán.
Al entrar la noche, la sede de Botnia fue escenario de otra reunión tensa con los ejecutivos de las empresas constructoras que están en la planta y que tienen que frenar los trabajos, ver qué hacen con su personal y los subcontratos de alquileres de equipos.
Todo ocurrió el mismo día en que llegó a Montevideo el número uno de Botnia en el mundo, Erkki Varis.
En tanto, la española ENCE informó que ya paró las obras en la zona donde instalará su planta y reasignó a los obreros a tareas de caminería.
|
|
|
|
| |
|