El gobierno británico del premier Tony Blair, que había prometido reducir en un 20 por ciento las emisiones de gases de dióxido de carbono (Co2) a la atmósfera para 2010, podría reducir ahora esa cifra a sólo el 18 por ciento, tras una revisión de sus políticas ambientalistas, informó hoy la BBC de Londres
Sin embargo, la ministra británica para el Medio Ambiente, Margaret Becket, declaró que el Laborismo "no abandonará" sus promesas de reducción del Co2 a la atmósfera, como había indicado al subir al poder en 1997.
De acuerdo al informe de la cadena estatal, el Ministerio de Becket "no proveerá de soluciones radicales" en su lucha para reducir los gases del llamado "efecto invernadero".
Y aclaró que se enfocará ahora, en lugar de reducir los gases que emite la Industria, en cómo los individuos pueden ahorrar energía en sus hogares.
Las emisiones de Co2 de Gran Bretaña se redujeron significativamente en las últimas décadas, pero han aumentado en los últimos años, manteniéndose en un 5.6 por ciento por debajo de los niveles registrados en 1990.
Por su parte, organismos ambientalistas y grupos verdes como Amigos de la Tierra y Greenpeace, indicaron que el gobierno no logrará cumplir con su promesa de reducción del 20 por ciento en los gases de dióxido de carbono, al menos que implemente nuevas políticas para el transporte y la vivienda.
En ese sentido, el arzobispo de Canterbury y líder de la Iglesia Anglicana de Inglaterra, el doctor Rowan Williams, advirtió que al menos que se cambien actitudes en el gobierno y entre la población, la reducción de gases del "efecto invernadero" no será una realidad.
Tony Grayling, director asociado del Instituto de Investigación de Políticas Públicas (IPPR), afirmó que las medidas del gobierno "no serán suficientes para alcanzar las promesas de una reducción del 20 por ciento del Co2 para el 2010".