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| Régimen de promoción de biocombustibles |
Sin los incentivos que aprobó inicialmente y dejando en manos del Poder
Ejecutivo el control total del otorgamiento de los beneficios fiscales,
el Senado sancionó ayer la ley que promueve la producción de
biocombustibles a partir de soja y cereales
El bloque oficialista aceptó las sustanciales modificaciones que la
Cámara de Diputados le introdujo a la iniciativa en la última semana de
marzo, pese a las críticas de la bancada radical y del peronismo disidente.
En los hechos, la Cámara baja convirtió en un régimen de promoción de la
producción de biocombustibles el proyecto original del senador radical
Luis Falcó (Río Negro), que establecía pautas para incentivar la
investigación y el desarrollo de ese tipo de carburantes. Además,
eliminó las amplias exenciones impositivas que el Senado había aprobado
inicialmente, entre ellas, la estabilidad fiscal por 15 años y la
posibilidad de otorgarle la calidad de contribuyente liberado de IVA a
quienes invirtieran en el desarrollo de biocombustibles.
En cambio, Diputados decidió incentivar la producción mediante la
amortización acelerada de activos en el impuesto a las ganancias y la
devolución anticipada del IVA. "Ningún país serio incentiva este tipo de
investigaciones sin estabilidad fiscal", se quejó Falcó.
La decisión más controvertida, de acuerdo con lo escuchado en la sesión
de ayer, fue la de incluir entre los incentivos un cupo de subsidios
oficiales, cuya distribución quedará a criterio de la autoridad que el
Poder Ejecutivo designe. Así, el radical Alfredo Martínez (Santa Cruz)
aseguró que "las modificaciones de Diputados no mejoran el proyecto"
original. Por su parte, su correligionario Rodolfo Terragno (Capital)
criticó la eliminación de la estabilidad fiscal porque era de"importancia decisiva para las pymes".
También votaron en contra de la versión aprobada en Diputados los
miembros del bloque peronista disidente que lidera el puntano Adolfo
Rodríguez Saá.
La ley, que fue apoyada por el peronismo y algunos bloques menores,
establece, además, un porcentaje obligatorio de mezcla con gasoil y
nafta para cada tipo de biocombustible. En cuanto a la autoridad de
aplicación, quedará en manos del Ejecutivo su designación y tendrá en suórbita una comisión asesora que evaluará los proyectos de producción de
combustibles vegetales, aunque su dictamen no será vinculante.
Al defender el proyecto, el titular de la Comisión de Presupuesto y
Hacienda, Jorge Capitanich (Chaco), destacó como valiosos aportes
algunos de los cambios introducidos por la Cámara baja. Hizo hincapié en
el capítulo punitivo, que establece castigos que llegan hasta el costo
de 100.000 litros de nafta para las faltas graves a la violación del
régimen de producción establecido por la iniciativa. "El objetivo de
esta ley es diversificar la oferta energética, promover el desarrollo de
las economías regionales y de las pymes y generar condiciones para un
impacto ambiental positivo", concluyó Capitanich.
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