Desde 1990, año que se toma como referencia en el Protocolo de Kyoto, España es el país industrializado con el mayor aumento de emisiones de gases de efecto invernadero, según un informe del sindicato Comisiones Obreras (CC.OO) presentado hoy
Las emisiones de dióxido de carbono (CO2) en España aumentaron un 52,88 por ciento en el año 2005 respecto a las cifras de 1990, un 37 por ciento más de lo que marca el principal acuerdo internacional de protección del medio ambiente, que establece en un 15 por ciento el límite para este país.
De continuar esta tendencia, para cumplir con el Protocolo de Kyoto, España se verá obligada en los próximos cinco años a gastar unos 3.500 millones de euros en la compra de derechos de emisión a otros países.
En un año el aumento de las emisiones en España fue del 3,39 por ciento y se debió principalmente a la escasez de lluvias - lo que disminuyó el consumo de energía hidráulica-, el crecimiento de la actividad económica basada en la construcción y el aumento de la población, según el estudio.
El informe subraya también la ausencia de planes oficiales para paliar los efectos del cambio climático como causas del desmesurado aumento de emisiones.
En tanto, el gobierno español tiene previsto aprobar en junio un Plan Nacional de Asignación de Derechos de Emisión, que entrará en vigor en 2008-2012 y que fija el cupo de gases contaminantes para las empresas, que si sobrepasan el tope deberán comparar derechos a otros países.
Según previsiones del ministerio de Industria español las toneladas que España deberá comprar cada año ascenderían a 100, y se podrán adquirir o bien en los mercados de excedentes de CO2, a un precio de 30 euros por tonelada, o invirtiendo en desarrollo limpio en países subdesarrollados, donde el coste por tonelada está entre 5 y 10 euros.