|
| Obligan a estudiar la salud de los vecinos de Dock Sud |
La Legislatura porteña aprobó ayer una ley que obliga al gobierno de la ciudad a relevar el estado de salud de los vecinos del polo petroquímico de Dock Sud, "afectados por las sustancias tóxicas provenientes del conglomerado industrial"
La norma dispone la realización de un estudio epidemiológico con enfoque de riesgo a los habitantes de los barrios de La Boca, Barracas, San Telmo y Puerto Madero, en donde viven -asegura el texto- 38.977 personas que son víctimas potenciales de los elementos contaminantes que emite el polo. Entre ellos, figuran el tolueno, el benceno y el xileno, derivados del petróleo, y los metales pesados plomo, cadmio y mercurio.
Por medio del estudio epidemiológico, según los considerandos de la ley sancionada a partir un proyecto original del socialista Norberto La Porta, los diputados pretenden determinar la presencia de factores de riesgo, la prevalencia de un daño (enfermedad); describir el perfil de quienes sufrieron el daño y de quienes no lo sufrieron, y elaborar hipótesis que puedan ser posteriormente confirmadas o rechazadas.
"La intención es mitigar los efectos de la contaminación. Esperamos que sirva para estudiar de qué manera el Estado comienza a generar controles reales, para evitar la contaminación que puede tener consecuencias gravísimas sobre la población", dijo a LA NACION el autor de la iniciativa.
La Porta también rescató "la ventaja de que el plan esté contenido en una ley, porque, si no, la instrumentación depende de la voluntad del gobierno de turno", dijo.
Registro de enfermedades
La norma también crea un registro sobre casos de enfermedades que guarden relación directa con la contaminación ambiental producida en Dock Sud y sus zonas aledañas, que estará a cargo del Comité de Salud Ambiental del hospital Cosme Argerich. Y ordena agregar a la historia clínica de los pacientes vecinos de La Boca, Barracas, San Telmo y Puerto Madero, datos sobre ecotoxicología y salud ambiental, en caso de corresponder.
En el Ministerio de Salud de la Ciudad, la médica Silvia Ferrer -directora general de la Coordinación Salud Ambiental, un organismo fuera de nivel- explicó a LA NACION que "el estudio epidemiológico es importante. Pero no hay que demostrar que la gente se va a enfermar dentro de 15 años. Hay que medir la contaminación del aire y tomar las medidas pertinentes para evitar que entre en contacto con la gente, es decir, mitigar el riesgo mediante el control de las emisiones y los afluentes que las empresas del polo liberan al ambiente".
Por otro lado -informó-, desde 2003 funciona en el Argerich un Programa de Salud Ambiental para trabajar con los vecinos que presenten enfermedades atribuibles a la influencia del polo y, además, en los hospitales de niños Pedro de Elizalde y Ricardo Gutiérrez existen unidades pediátricas ambientales que suman la historia clínica ambiental del paciente a la historia general.
Por último, recordó que ya fue reglamentada la ley de calidad atmosférica de la Capital, que prevé monitoreos sistemáticos de las sustancias contaminantes presentes en el aire.
|
|
|
|
| |
|