A raíz de los problemas generados en la Unión Europea por la encefalopatía espongiforme bovina o “mal de la vaca loca”, se están revalorizado las carnes bovinas producidas en sistemas extensivos, a pastoreo y sin la utilización de concentrados que contengan productos de origen animal.
En la UE el consumo de carne bovina ha disminuido considerablemente, como así también sus precios, lo cual ha afectado directamente a nuestro país. Tal es así que el precio de la cuota Hilton (bife, cuadril y lomo) que hace cuatro meses se cotizaba en 8000 dólares la tonelada, recientemente ha descendido a valores de 4000 y 4200 dólares/tn. Pese a la crisis, las carnes argentinas con certificación de origen han logrado 6100 dólares/tn y algunos cortes de carnes ecológicas lograron mantener sus cotizaciones (9500 dólares/tn).
En Europa también se ha reducido drásticamente el consumo de carne bovina, debido fundamentalmente a este problema. Simultáneamente se ha incrementado la demanda de la carne orgánica, lo cual sumado a una oferta restringida de este producto, hace muy difícil su adquisición.
Ante esta crisis, surge nítidamente una gran oportunidad para las ya reconocidas carnes argentinas “naturales” como así también para las “orgánicas” o “ecológicas”. Pero para que esta oportunidad se transforme en una realidad de significativa importancia, nuestras carnes tendrán que estar respaldadas por un sólido sistema de trazabilidad y certificación, que garantice su origen y los procesos utilizados durante su producción y procesamiento.
Articulo basado en un informe de http://www.unagauchada.com - portal agropecuario