Serasa,
una empresa brasilera dedicada al análisis y recopilación de información para
decisiones de crédito y apoyo a negocios, creó hace dos años el “Programa
Serasa de Empleabilidad de Personas con Discapacidad”. La inédita iniciativa
implementada por el área de Responsabilidad Social de la empresa busca ofrecer
entrenamiento de calidad para que las personas con capacidades diferentes se
tornen competitivas en el mercado laboral.
Cada
seis meses, el programa selecciona entre 12 y 16 personas con discapacidad física,
visual o auditiva, y les ofrece un entrenamiento de 480 horas, tanto en el aula
como en diversas áreas de la compañía. A lo largo del proceso, los aprendices
son evaluados por los coordinadores del programa y por las áreas en las que
actuarán finalmente.
Al concluir la instrucción, son contratados por Serasa o encaminados para otras
empresas. “No es un programa paternalista. Ellos no son empleados por tener
alguna discapacidad sino por el hecho de haber desarrollado una competencia
profesional”, comenta João Batista Ribas, coordinador del proyecto.
Como resultado de este entrenamiento, 40 profesionales con capacidades
diferentes están trabajando actualmente en las oficinas centrales de la empresa
(en São Paulo), aunque la intención es captar -a través del programa- nuevos
aprendices y profesionales para las 44 agencias de Serasa, en todos los estados
brasileros.
Si bien el trabajo realizado es muy satisfactorio, desde la firma declaran que aún
queda mucho camino por recorrer para cumplir las disposiciones del Decreto 3298,
implementado en diciembre de 1999 por la presidencia brasilera. Esta disposición
determina que las empresas deben tener un porcentaje de lugares cubiertos por
personas con capacidades diferentes, en función del número total de empleados.
Serasa precisa alcanzar el cupo de al menos 100 personas con capacidades
diferentes entre sus filas ya que, por tener más de 1000 empleados, la ley le
exige un 5% de plazas cubiertas. Asimismo, Batista Ribas recomienda a aquellas
empresas que no consigan cumplir con la ley rápidamente que no se apuren en
contratar discapacitados solamente para evitar trastornos fiscales: “Deben
ayudar a la capacitación profesional de estas personas. Eso es responsabilidad
social. Las empresas deben desmitificar aquella visión de que los
discapacitados tienen rendimientos y capacidades menores que los demás. Por el
contrario, son personas interesadas, que precisan una chance. Las empresas se
enriquecen con la diversidad, pues todos tienen mucho que sumar”, sugiere.
Lanzado hace dos años, el programa fue escogido en el 2003 por United Nations
Volunteers, órgano de voluntariado de la Organización de las Naciones Unidas
(ONU), para ser replicado en otras empresas brasileras. El programa de Serasa,
ejemplar en la inserción de personas con discapacidad en el mercado laboral,
recibió el pasado mes de octubre un voluntario de la ONU, quien será preparado
para llevar las actividades y metodología a otras compañías interesadas.
Cambiar para integrar
Es importante consignar que la infraestructura de Serasa debió ser
reacondicionada enteramente para recibir a las personas con discapacidad.
Rampas, elevadores, trinquetes, pisos, sanitarios, señaladores sonoros y
visuales, y hasta la vereda que rodea al predio fueron instalados y construidos
buscando dar mayor comodidad y seguridad a los empleados. El nuevo predio
-inaugurado hace siete meses- alcanzó en agosto la certificación de la Fundação
Carlos Eduardo Vanzolini, por cumplir con todas las normas de la Asociación
Brasilera de Normas Técnicas (ABTN) y ser un predio totalmente adaptado.
La empresa adquirió además software especializado para discapacitados visuales
y contrata, siempre que es necesario, intérpretes del lenguaje de señas para
acompañar a los discapacitados auditivos en seminarios, entrenamientos y
reuniones.
Daniela Aparecida Rodrigues dos Santos, discapacitada visual y estudiante de
Economía de 21 años de edad, atestigua que ésta es una oportunidad óptima
para practicar algo de lo que aprende a diario en las aulas de la facultad.
Antes de ingresar al programa, Daniela afrontó muchas dificultades para
conseguir un empleo: “El mercado es poco receptivo. Las empresas alegan que
el software es muy caro. Prefieren personas con otro tipo de discapacidades.
Todavía quedan en pie muchos estigmas para ser derribados”, sostuvo.
Para Thiago Santos Souza, 23 años y estudiante de Administración, el gran
beneficio del programa fue la posibilidad de conocer con mayor profundidad las
leyes que abordan la cuestión de los Derechos de los Discapacitados, algo que
antes desconocía. Souza ya había trabajado en otros locales, pero postula que
en Serasa encontró personas más preparadas para recibirlo. “Muchas
personas con capacidades diferentes terminan cumpliendo funciones poco adecuadas
para su capacidad, muy por debajo de sus potenciales. Aquí hago mi trabajo
basado en mis estudios. Es una ganancia para ambas partes”, explica.
Otros horizontes
No es solamente por medio de la profesionalización que Serasa pretende promover
la inclusión de la persona con capacidades diferentes. La cultura pasa también
a ser una nueva herramienta para conquistar ese objetivo. En asociación con el
Instituto de Cultura Italiana la empresa promovió hasta fines de octubre la
exposición Diversidarte, en São Paulo, donde se expusieron obras de 17
artistas brasileros con capacidades diferentes, realizadas en diversas técnicas
como Pintura, Dibujo Animado, Diseño Gráfico y Xilografía.
La empresa también inauguró en agosto el Espacio Cultural Serasa, por medio de
un evento realizado en asociación la firma IBM. Los empleados tuvieron la
oportunidad de celebrar la exposición “Olhos da Alma” (Ojos del
Alma), de la artista plástica Cristina Portella. En la ocasión fueron
presentadas 11 pinturas producidas con materiales de la floresta amazónica con
el objetivo de estimular varios sentidos, principalmente los de los
discapacitados visuales.
La compañía también apoyó otras iniciativas que envuelven cuestiones ligadas
a las personas discapacitadas, como el libro “Direito das Pessoas com
Necessidades Especiais” (Derecho de las Personas con Necesidades Especiales)
de Antônio Rulli, lanzado en noviembre de 2002 con patrocinio de Serasa, así
como el apoyo a la publicación del Instituto Ethos “O que as empresas podem
fazer pelas pessoas com deficiências”.
Según los coordinadores del programa, el trabajo de sensibilización de los
empleados para con la causa es “intenso y constante”, al punto que
Serasa organiza seminarios para involucrar a sus colaboradores. También se
incorporará un curso de lenguaje de señas para aquellos que trabajan en
contacto directo con discapacitados auditivos.
Visite el sitio www.serasa.com.br para
conocer más de cerca esta iniciativa y otros programas de RSE de Serasa.
Fuente: Instituto Ethos de Empresas e Responsabilidade Social