Los
países en desarrollo critican que el texto no recoge un compromiso claro para
financiar los planes de conservación de la biodiversidad. La
séptima reunión ministerial de la Conferencia sobre la Diversidad Biológica
concluyó ayer en Malasia con la Declaración de Kuala Lumpur, que ha creado
descontento entre las naciones más desfavorecidas y que no satisface por
completo a las ricas.
Representantes
de varias delegaciones latinoamericanas comentaron que los países en desarrollo
han quedado insatisfechos con el texto final, porque no establece un compromiso
claro por parte de los Estados industrializados para financiar los planes de
conservación de la biodiversidad diseñados por los grupos de trabajo de la
conferencia.
Se
quejaron especialmente de lo costoso que es mantener una red de espacios
naturales protegidos, uno de los objetivos de la Unión Europea (UE) para esta
cita. El bloque europeo estuvo encabezado por el ministro de Medio Ambiente de
Irlanda, Martin Cullen, cuyo país ocupa la Presidencia de la UE este semestre,
y la comisaria de la Unión del mismo ramo, la sueca Margot Wallström. A ellos,
entre otros, se debe que la Declaración de Kuala Lumpur recoja el objetivo de
crear una red de espacios naturales protegidos para el año 2010, que garantice
la conservación de la biodiversidad del planeta.
"Ahora
que Estados Unidos busca vida en Marte, es interesante que nos aseguremos de que
aún haya vida en este planeta en el futuro, para que si los marcianos vienen a
visitarnos estemos todavía aquí", comentó Wallström. Malasia, entre
otros países como Tailandia, ha sido uno de los que más oposición ha puesto a
las normas internacionales sobre conservación biológica que impulsa la UE,
porque considera que se sobreponen a su soberanía nacional.
El
papel indígena
Al
país anfitrión se debe precisamente que el documento reconozca el papel
indispensable de las comunidades indígenas en la conservación del medio
ambiente que ocupan, pero sin hacer referencia alguna a la propiedad intelectual
de los usos que lleva a cabo de la naturaleza, punto en el que tanto la UE como
los grupos de presión indígenas llevaban insistiendo desde el comienzo de esta
conferencia, el pasado día 9.
Gracias
a la presión de la UE, la Declaración reconoce la necesidad de proteger la
diversidad marina y de detener su desaparición para el año 2012, y de obligar
a los países que no lo hayan hecho a ratificar el Convenio de Cartagena sobre
Bioseguridad, cuya primera conferencia tendrá lugar también en Kuala Lumpur la
próxima semana.