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| El Protocolo de Kioto buscan un nuevo compromiso global |
La capital keniata acoge desde hoy a representantes de casi todos los gobiernos
del planeta, reunidos en el marco de las Naciones Unidas para debatir el futuro
del régimen internacional de lucha contra el cambio climático. Hasta el día 17,
Nairobi será el escenario de una convocatoria en la que se espera que se
produzcan avances importantes que garanticen un acuerdo global en la materia más
allá de la fecha tope que los delegados tienen sobre la mesa: 2012
Ese año terminará el primer período de verificación -2008 a 2012- de los
objetivos de reducción de emisiones de dióxido de carbono (CO2) que establece el
Protocolo de Kioto. Este acuerdo, ratificado ya por 160 países y en vigor desde
febrero del año pasado, es el primer tratado internacional en establecer
objetivos medioambientales de obligado cumplimiento, y fue adoptado como
complemento a la Convención Marco sobre Cambio Climático de la ONU, acordada en
Río de Janeiro en 1992. La reunión de Nairobi supone la duodécima conferencia de
las partes -189 firmantes, incluido EE UU, y cinco observadores- de esta
convención.
Protocolo de Kioto
«El Protocolo de Kioto es
absolutamente imprescindible, pero también es absolutamente insuficiente»,
afirma Raquel Montón, responsable de cambio climático de la organización
ecologista Greenpeace. En Kioto, los países industrializados se comprometieron a
una reducción global de emisiones de un 5% con respecto a los niveles de 1990,
una cifra considerada insuficiente para evitar un aumento de las temperaturas
superior a dos grados centígrados en este siglo, el límite que la gran mayoría
de la comunidad científica y la Unión Europea recomiendan no rebasar.
Detener la deforestación
La reunión tiene lugar tras conocer
nuevos datos que apuntan a un empeoramiento del problema, como indicaba el
informe publicado por el Gobierno británico el pasado 30 de octubre ('Informe
Stern'), o que constatan el incumplimiento de los compromisos asumidos por los
países ricos, que han visto como sus emisiones crecían un 11% en el período
1990-2004, según anunció la ONU el mismo día. «España va con moderado optimismo
a esta reunión», asegura Teresa Rivera, directora de la Oficina Española de
Cambio Climático, dependiente del Ministerio de Medio Ambiente. «Se trata de
seguir pedaleando y de mantener todas las piezas engrasadas para poder alcanzar
un nuevo compromiso global de reducciones el año que viene», añade la directora
de la Oficina Española de Cambio Climático.
Emisiones de
carbono
Según diversas fuentes consultadas, el objetivo esta vez es
avanzar en cuestiones como los mercados de emisiones de carbono, los fondos de
ayuda a los países en desarrollo, el intercambio de tecnologías limpias por
derechos de emisión y la posibilidad de alcanzar compromisos voluntarios en
materia de deforestación. «Avanzar en estas materias servirá para generar
confianza en las partes y facilitará un acuerdo post-2012», cree Rivera.
La asunción voluntaria de compromisos para detener la deforestación, una
de las principales fuentes de emisiones de CO2, por parte de ciertos países en
vías de desarrollo aparece como una fórmula equitativa para subsanar una de las
dos grandes deficiencias de Kioto: los objetivos obligatorios de reducción de
emisiones vinculan sólo a los países industrializados, y excluyen, por tanto, a
economías emergentes como las de China, la India, Brasil y México, con niveles
elevados de emisiones.
Compromisos
Además de convencer a los
países menos avanzados acerca de la necesidad de asumir compromisos voluntarios,
la gran tarea pendiente es sumar de alguna manera a EE UU, país responsable de
casi el 30% de las emisiones, que firmó el protocolo en 1998 bajo la
Administración Clinton, pero que nunca se ha planteado su ratificación. «No hay
solución a largo plazo sin el liderazgo de EE UU», advierte Michael Oppenheimer,
científico de la Universidad de Princeton. Si bien existe en este país un
creciente movimiento de ciudades, estados y empresas favorables a Kioto, sus
reticencias a incorporarse a un régimen internacional obligarán a los demás a
agudizar el ingenio.
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