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| Cooperación para el desarrollo la ayuda no es suficiente |
Pablo Izquierdo reflexiona sobre el positivo empeño del Gobierno de Aznar por ligar la ayuda a la cooperación al fortalecimiento institucional de los países receptores.
Lo
decía Aznar en Cartagena de Indias el pasado fin de semana. Lo dice el
presidente de un gobierno, el de España, que en los últimos ocho años ha
incrementado la contribución oficial de España para el desarrollo hasta el
0,31 % del PIB. El gobierno del partido popular ha destinado en sus dos mandatos
11.700 millones de euros a este concepto. El partido socialista durante cuatro
mandatos apenas consiguió aportar 6.900 millones de euros. Estos datos, que son
significativos para juzgar las prioridades de un gobierno en materia de política
exterior, son respuesta suficiente para aquellos que piensan que la tan manida
"solidaridad internacional" se mide en esos términos. En España,
desgraciadamente, el debate suele reducirse a ello y pocos se preguntan, si
efectivamente existe una correlación entre ayuda, crecimiento, desarrollo,
democracia, libertad económica, etc. Si lo hacía Aznar en Colombia.
La realidad es que Aznar ha colocado a España entre los países más generosos
del mundo. Cuando se pregunta a los españoles sobre estas políticas (ver barómetros
del CIS), la mayoría opina que la actual posición de España es suficiente y
son partidarios de aumentar la ayuda a determinados países y disminuirla a
otros. Aznar hizo un discurso importante, a modo de despedida oficial de Iberoamérica
como presidente del gobierno. En su intervención se puso de manifiesto, además,
el sentido último de las amplias reformas que su gobierno ha impulsado en España.
También en política exterior. España ahora cuenta más. Y cuenta más, entre
otras cosas, porque la ayuda española ha estado condicionada al fortalecimiento
institucional de los países beneficiarios. Cuenta más porque la cooperación
no se ha limitado a la simple ayuda. Democracia y Desarrollo han sido
inseparables en los objetivos recientes de la política exterior española. El
sentido de la responsabilidad es una cualidad acusada en el presidente español
y por ello reconocía ante intelectuales de gran prestigio, mandatarios y
exmandatarios iberoamericanos, que "Nuestra primera obligación como
gobierno es que el funcionamiento del Estado democrático y sus instituciones
garanticen la libertad y la seguridad creando el marco adecuado para el
crecimiento y la prosperidad. En este sentido, la cooperación internacional con
los países en desarrollo es sin duda un elemento de solidaridad, pero no es
suficiente. Desarrollar una economía de mercado basada en un marco jurídico
claro, en la propiedad privada, en la libre empresa y en una decidida apertura
al exterior puede hacer más por erradicar la pobreza que toda la ayuda
humanitaria".
Desde mi experiencia de ocho años en el parlamento español y en políticas de
cooperación para el desarrollo, reconozco que las palabras de Aznar me
provocaron en Cartagena de Indias una profunda emoción y satisfacción al
tiempo. Qué fácil es hacer demagogia con estas cuestiones y que fácil es
mercadear con el sufrimiento ajeno, cuando no se conoce la realidad. Decía
Aznar también: "La experiencia nos demuestra que la apertura comercial y
la liberalización son los motores que impulsan el desarrollo. Sin inversión no
hay crecimiento y sin crecimiento no se puede vencer la pobreza. Estoy
convencido que las medidas proteccionistas con que algunos gobiernos tratan de
proteger sus mercados no hacen sino impedir el crecimiento y las mejoras
sociales". Es la historia de siempre, la historia de los privilegios y los
privilegiados que defienden a fuerza de leyes, reglamentos e incluso violencia,
posiciones de ventaja para impedir la competencia, la libertad, la prosperidad,
la igualdad de oportunidades. En España y en Europa hay quienes siguen pensando
que la libertad económica atenta contra los más desfavorecidos. En un batí
burrillo incomprensible se mezclan nacionalistas, izquierdistas nostálgicos,
antiglobalizadores, ecologistas radicales, racistas y violentos antisistema…
Van contra la historia y salen en defensa de los privilegiados de siempre, de
las oligarquías de siempre. Unos lo saben y otros no lo saben… En fin, es la
historia de siempre.
En Cartagena de Indias Aznar hizo un discurso para el futuro. Atentos todos. El
mejor presidente que ha tenido la democracia española tiene un extraordinario
reconocimiento fuera de España. En España también, para la mayoría. Siempre
hay algunos pocos, herederos de viejos rencores de esas dos españas
periclitadas y con minúscula, que le negarán el pan y la sal. Peor para ellos.
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