Esta predisposición a premiar la excelencia en Responsabilidad Social Empresaria (RSE) llevada al terreno práctico del comportamiento, arroja datos menos optimistas, pero sí significativos de una tendencia en alza de madurez y concienciación en cuanto al peso de la RSE en las decisiones de compra de los ciudadanos.
Prueba de ello es el hecho de que "uno de cada dos españoles
han dejado alguna vez de consumir productos por motivaciones éticas",
según el estudio de Forética, frente al "uno de cada cinco" que
detectaba la edición de 2004 del informe. Además, "un 61,3% premiaría a aquellas empresas más responsables",
es decir, estaría dispuesto a pagar un poco más por un producto siempre
que tuviera la certeza de que procede de una gestión responsable,
frente al 53% que manifestaba el estudio de hace dos años.
Mayor sensibilidad
"Hemos constatado que cuanta mayor certeza sobre las prácticas
empresariales posean los ciudadanos", ha declarado José Manuel Velasco,
Presidente de Forética, en la presentación de los resultados del
estudio, "su sensibilidad -a la hora de discriminar productos (y
empresas) - se multiplica. Por este motivo, se hace
cada vez más necesaria la consolidación de referencias, patrones y
resultados que puedan ser evaluados y que simplifiquen la toma de decisiones por parte del consumidor".
Muestra de ello, son los datos que el Informe arroja al
respecto: "Un 88% de los ciudadanos valoraría mejor a las empresas que
tuvieran certificadas sus operaciones en materia de RSE".
Si las conclusiones del Informe Forética 2004 ponían de
manifiesto un gran déficit de concienciación y conocimiento del
consumidor español en aspectos de responsabilidad social, los datos de
la presente edición revelan un incremento significativo
de la notoriedad pública del concepto RSE: "uno de cada cuatro
españoles dice saber qué es la RSE", frente al "uno de cada diez" de
dos años atrás.
Además, desvelan los resultados del Informe, "para los
ciudadanos españoles, la RSE (relación con empleados, gestión ética,
respeto al medio ambiente, etc.) es el segundo factor en importancia
a la hora de valorar positivamente a una empresa, por detrás tan sólo
del factor Servicio (calidad, precio, atención) y por delante de los
resultados financieros".
"El papel dinamizador del ciudadano, en tanto demandante potencial de RSE", ha puntualizado el Director de Forética, Germán Granda,
"es al menos tan importante como el de la propia empresa – y en
ocasiones incluso más- a la hora de consolidar la responsabilidad
social en el tejido empresarial de una economía".
El sentimiento empresarial
La creciente permeabilización del concepto y la progresiva
madurez de modelos de RSE en las empresas (especialmente en las
grandes) tienen su reflejo en el grado de convencimiento de los
empresarios con respecto a este fenómeno. Un 71% de ellos opina que "la RSE no es una moda". Además, según el Informe Forética, "un 69% de las empresas cree que su importancia será mayor en los próximos años".
Acerca de este aumento de concienciación por parte de las empresas, Jaime Silos,
director del estudio, puntualizaba: "En un primer estadio de madurez,
la empresa se ha embarcado en el desarrollo de políticas de RSE
orientadas a la mejora de su reputación corporativa. Sin embargo, a
medida que han ido consolidando sus modelos de RSE, han comenzado a
aflorar otras oportunidades de generación de valor derivadas de mejoras
en la eficiencia de su gestión ordinaria."
No obstante, al estudiar el mercado empresarial español
siguiendo un criterio de segmentación según su aproximación a la RSE,
los datos del informe apuntan que "un 55% de las organizaciones creen
que ésta es útil para la empresa, pero sólo un 14,8% del total ha comenzado a desarrollar políticas de responsabilidad social".
El Informe Forética corrobora además la fuerte correlación
entre el tamaño de la empresa y su propensión a favorecer la
Responsabilidad Social, lo que está creando, según el estudio, "una brecha cultural entre la pequeña y la gran empresa".
Dicotomía empresa-consumidor
El creciente nivel de conocimiento de la RSE, tanto por parte
de la empresa como de la sociedad, ha propiciado que el grado de
distanciamiento empresa-consumidor que detectaba el Informe 2004 se haya reducido significativamente
estos dos últimos años. En este sentido, crece por ejemplo la
percepción ciudadana de que las empresas están cada vez más preocupadas
por ser socialmente responsables (un 50% frente al 40% de 2004).
Al analizar las expectativas de los ciudadanos sobre los
comportamientos responsables de las empresas, el Informe posiciona las
áreas de clientes, empleados y medio ambiente como prioritarias, frente
a aspectos de acción social y mecenazgo, que se sitúan por debajo de la
media en su lista de preferencias.
La valoración del consumidor según el tipo de organización
confirma la mayor credibilidad y mejor imagen, en términos de RSE, de
las ONG's (77%), seguidas de las pymes (54%), mientras que las peor valoradas son las grandes empresas, los partidos políticos y el Estado.
Por sectores, los mejor considerados por los ciudadanos españoles en virtud de su compromiso y gestión ética son el farmacéutico,
el transporte y el energético, mientras que las empresas petroleras,
constructoras y de telecomunicaciones son las peor contempladas.
“Un rol conformista”
Por otro lado, "a pesar del fuerte avance experimentado en
estos últimos años", recoge el Informe Forética, "el fenómeno de la RSE
dista de contar con una acogida masiva por parte de la población",
entre otras cosas, según analiza el estudio, porque el ciudadano adopta
de manera general un rol conformista y no se identifica a sí mismo como agente de cambio a la hora de influir en la conducta de las empresas.
En este sentido, "el nivel socio-cultural constituye un factor crítico",
reza el estudio, y afirma que "la responsabilidad social corresponde a
una elite ilustrada al menos en este momento y en este grado de madurez
del concepto de consumo responsable", tras desgranar el fenómeno
contemplando una serie de factores educativos, culturales y económicos,
así como trata de encontrar sus posibles causas.
"Pese a que la RSE se ha expandido de manera sostenida y sólida, hemos detectado dos barreras importantes a su crecimiento en el futuro. Por
un lado, las nuevas generaciones – pese a lo que se pudiera pensar -
muestran un interés muy inferior a la media de la población general",
ha puesto de manifiesto el presidente de Forética.
"Por otra parte, el patrón sociocultural muestra que, si no se
diversifican los canales de comunicación por los que circula el
concepto de la RSE, podamos entrar en una fase de estancamiento en el
proceso de concienciación ciudadana", precisaba José Manuel Velasco como problemática de fondo.
Y es que el estudio detecta una paradójica falta de interés
por la RSE por parte de los grupos más jóvenes de la sociedad: "los
jóvenes de entre 18 y 24 años, y los estudiantes son los menos apegados
a los conceptos vinculados con la responsabilidad social".
"Existe la necesidad de que la responsabilidad social sea una
estrategia más de la empresa, pero también que trascienda las fronteras
de las organizaciones económicas para calar en la conciencia
ciudadana", ha concluido Velasco.
Fuente: ComunicaRSE