Según los datos del Eurobarómetro 'Tecnologías energéticas: conocimiento, percepción, medidas' en el que se refleja la opinión de unos 24.000 ciudadanos mayores de 15 años de toda la Unión Europea, cabe concluir que los ciudadanos de la UE se muestran más preocupados por el precio de la energía que por reducir el consumo energético o por poner freno a la contaminación
Sin embargo, son conscientes de la necesidad de hacer frente a los desafíos que
el futuro presenta en materia energética, los europeos se muestran optimistas en
cuanto al potencial de las tecnologías renovables y consideran que la
investigación sobre las nuevas tecnologías energéticas debería constituir una de
las prioridades fundamentales. Éstos son algunos de los resultados recogidos en
un informe del Eurobarómetro publicado el pasado 8 de enero.
El
barómetro 'Tecnologías energéticas: conocimiento, percepción, medidas'
fundamenta sus conclusiones en las opiniones de unos 24.000 ciudadanos mayores
de 15 años de toda la Unión Europea, a quienes se les pidió que respondiesen a
un total de 16 preguntas relacionadas con la energía y las tecnologías
energéticas.
A primera vista, la energía no parece representar una de
las principales preocupaciones en la vida diaria de los europeos. A la pregunta
de cuáles son, según ellos, en la actualidad los problemas más importantes a los
que debe hacer frente su país, el 64% del total de los encuestados apunta, como
era previsible, al desempleo como problema más importante para el que es
necesario encontrar una solución. Tan sólo el 14% de los encuestados señala las
cuestiones energéticas como problema urgente.
Sin embargo, en el momento
en que las preguntas pasan a centrarse en el tema de la energía, los europeos sí
parecen mostrarse seriamente interesados en los aspectos relacionados con esta
cuestión. Para muchos, el aumento desorbitado de los precios es el principal
problema en el que piensan al reflexionar sobre el tema de la energía.
Para el
45% de los encuestados resulta absolutamente prioritario que los respectivos
gobiernos nacionales, en lo que se refiere a sus políticas energéticas, puedan
garantizar un precio de consumo reducido. El 35% aproximadamente considera
prioritario que se garantice el suministro ininterrumpido de energía, mientras
que para el 29% de los europeos los gobiernos deberían centrar sus esfuerzos en
la protección del medio ambiente.