Los incendios desatados en los bosques tropicales de la Amazonia brasileña y de
Sumatra (Indonesia) están afectando a áreas protegidas de las selvas más
importantes del Planeta. Unas regiones en las que Greenpeace ha documentado la
destrucción de extensas zonas selváticas, con un grave impacto en la
biodiversidad global y que contribuirán al cambio climático
La destrucción de estas selvas está amenazando nuestra biodiversidad y agravando
el problema del cambio climático", afirmó Carlos Ritti, responsable de la
campaña de Cambio Climático de Greenpeace.
"Brasil está entre los cuatro
países que lideran el incremento del cambio climático debido precisamente a la
destrucción de sus bosques. La deforestación está contribuyendo al cambio
climático y los cambios en el clima global están secando la selva. Una selva más
seca lleva a un mayor número de incendios, aumentando las emisiones de CO2. Esto
supone un círculo vicioso devastador."
La deforestación de las selvas
tropicales es responsable del 25% de las emisiones globales de dióxido de
carbono .
El 75% del CO2 que emite el país a la atmósfera procede
de la alteración de espacios forestales, especialmente en la
Amazonia.
Un equipo de Greenpeace en la Amazonia fue testigo de la
deforestación desenfrenada, los incendios y las talas ilegales dentro de cinco
espacios protegidos en el estado amazónico de Pará.
El INPE
(Instituto Nacional de Investigaciones Territoriales) registró 82.293 focos de
incendios en el Estado de Amazonas entre el 1 y el 29 de agosto, 2.884 de ellos
en Unidades de Conservación y 5.344 en Territorios Indígenas. Además, en otros
estados amazónicos como Mato Grosso, Maranhao y Rondonia también ha ardido la
selva dentro y fuera de los espacios protegidos.
La Selva Nacional
Jamanxima (1,3 millones de hectáreas) en Novo Progresso, cerca de la carretera
BR-163, es la Unidad de Conservación con mayor número de incendios con 950
focos. Aunque en estas Selvas Nacionales se permite el uso responsable de sus
recursos naturales a través de la gestión forestal, y de que durante el gobierno
de Lula 30 millones de hectáreas se han incluido en Unidades de Conservación, en
esta zona también se ha documentado una intensa actividades madereras.
La Estación Ecológica de Terra do Meio (3,3 millones de hectáreas),
creada el pasado año y cuyo acceso está limitado a los investigadores
científicos, también está en llamas. Se han registrado 459 incendios en agosto y
ha sido la tercera área protegida que más ha ardido en Brasil este año.