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| Bush y Lula se reunen por el biocombustible |
 Los mandatarios, que ya se reunieron este mes en Brasil, tienen previsto abordar hoy las relaciones comerciales bilaterales. Se espera que ambos presidentes discutan la forma de promover el uso
del etanol y la manera de atraer inversiones hacia el combustible
"verde", que tanto EE.UU. como Brasil producen a gran escala
Asimismo, darán a conocer la lista de países de Centroamérica y el
Caribe que participarán en un programa piloto de biocombustibles.
Por
otro lado, intentarán reflotar las conversaciones de la Ronda de Doha
sobre la liberación de trabas arancelarias, estancadas desde la última
cumbre de la Organización Mundial de Comercio.
"La atmósfera
(en que se lleven a cabo las discusiones) será importante", indica
Sherman Katz, un analista de comercio del Instituto Carnegie para la
Paz Internacional. "El lenguaje corporal de la reunión en Sao Pablo
sugirió que se caen simpáticos", agregó el experto.
Etanol y Doha
El
éxito del programa brasileño con el etanol ha ayudado a disipar mitos
como que el combustible es una amenaza a las selvas amazónicas y a la
producción de alimentos, afirmó el presidente Luiz Inacio Lula da Silva
en un artículo publicado ayer en el diario The Washington Post.
El
artículo de Lula se conoció un día después que el presidente de Cuba,
Fidel Castro, calificara de “siniestra” la idea de convertir los
alimentos en combustible y dijera que la promoción que hace Washington
de esa política condenaría “a muerte prematura por hambre y sed a más
de tres mil millones de personas en el mundo”.
Las críticas de
Castro se sumaron a las de su estrecho aliado, el presidente de
Venezuela, Hugo Chávez, quien también condenó la iniciativa de
Washington afirmando que “estaríamos usando las tierras fértiles que
tenemos disponibles, el agua disponible ... para producir alimentos,
pero no para la gente, sino para los vehículos de los ricos”. Ayer, el
vicepresidente cubano Carlos Lage ratificó la posición de Castro, al
descartar que la isla vaya a destinar tierras de cultivos como la caña
para producir biocombustibles, en momentos en que la industria
azucarera local sufre las consecuencias del cambio climático.
Brasil,
segundo productor mundial de etanol después de Estados Unidos, firmó
este mes con Washington un acuerdo para promover el uso de ese
combustible en el hemisferio.
Lula, quien tenía previsto llegar
anoche a EU para entrevistarse hoy con su homólogo estadunidense George
W. Bush, afirmó que “sí, las condiciones de trabajo de los cultivadores
de la caña de azúcar deben ser mejoradas y estamos totalmente
comprometidos a hacer eso.
Sin embargo, este asunto
difícilmente justifica las severas críticas de una actividad económica
que emplea y ofrece esperanzas a tantas personas en Brasil y en el
mundo”. “El éxito del programa de etanol de Brasil también ha ayudado a
disipar ciertos mitos. El etanol no es una amenaza directa a las selvas
tropicales, en la medida que los suelos amazónicos son altamente
inapropiados por el cultivo de la caña de azúcar”. Y, agregó Lula,
“tampoco la caña de azúcar amenaza la producción de alimentos. Menos de
un quinto de las 340 millones de hectáreas de tierras cultivables de
Brasil se usa en cosechas. Sólo uno por ciento, o tres millones de
hectáreas, se utiliza en el cultivo de caña para etanol”.
En
contraste, aseguró el mandatario brasileño, “200 millones de hectáreas
son pastizales, donde la producción de caña esta comenzando a
expandirse”. De acuerdo con Lula “treinta años de investigaciones e
innovaciones han hecho a mi país autosuficiente en petróleo al
reemplazar 40 por ciento de nuestro consumo de gasolina con etanol”.
El
uso de etanol y biocombustibles es más que una respuesta a las
“peligrosas adiciones a los combustibles fósiles... (son) una
reevaluación de la estrategia global para proteger nuestro ambiente”
porque los “biocombustibles en Brasil son limpios y altamente
competitivos. El etanol hecho de caña de azúcar no deja residuos, todo
es reciclado”. La expansión de cultivos “de caña de azúcar, soya y
otras siembras de oleaginosas para (producir) biocombustibles asegurará
que familias necesitadas tengan los medios financieros para
sustentarse”.
Lula defiende también en el Post que crear un
mercado mundial de biocombustibles será posible sólo si se eliminan las
políticas proteccionistas como las que aplica Estados Unidos con sus
productores de etanol. Hacer del etanol y del biodiesel una materia
prima comercializable globalmente será posible “sólo si el comercio de
biocombustibles no es entorpecido por políticas proteccionistas”,
afirmó Lula.
Después de todo, los subsidios otorgados en el
marco del programa estadunidense de etanol basado en maíz (a diferencia
del brasileño sustentado en la caña de azúcar) han impulsado un
incremento en los precios de los cereales de Estados Unidos de 80 por
ciento”, argumentó el mandatario. Esto “amenaza la seguridad
alimentaria global”, añadió.
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