"Es un día
histórico", declaró a la prensa la secretaria del Foreign Office
británico, Margaret Beckett, antes de la apertura del debate público
"Energía, seguridad y clima", organizado a iniciativa de Gran Bretaña,
que preside el Consejo en abril.
Este debate no busca
culminar con una decisión del Consejo de Seguridad sino mostrar que el
cambio climático ya no es solamente una cuestión de medio ambiente sino
también "un desafío global" y que "el costo de la inacción es superior
al de la acción", según un diplomático británico que pidió mantener el
anonimato.
Pero la organización del debate no estuvo
exenta de dificultades, dado que algunos países -entre ellos Estados
Unidos, Rusia y China, pesos pesados del Consejo de Seguridad-
estimaban que este órgano no era el foro adecuado para discutir sobre
el recalentamiento del planeta.
La responsabilidad del
Consejo de Seguridad, definida por la Carta de la ONU, es el
mantenimiento de la paz y de la seguridad internacional y varios
estados miembros de la ONU estiman que se sale de su rol cuando trata
temas no directamente vinculados a la paz, como los derechos humanos o,
como es el caso, el medio ambiente.
Esta posición fue
defendida durante la sesión por China, Sudáfrica y Paquistán, que habló
en nombre del Grupo de los 77, que representa a unos 132 países en
desarrollo.
El cambio climático es "un desafío
fundamental", cuyo "impacto sobre la paz y la seguridad internacional
podría adoptar múltiples formas", declaró el embajador de Francia ante
la ONU, Jean-Marc de La Sabliere.
El secretario general
de la ONU, Ban Ki-moon, afirmó que la comunidad internacional no puede
"quedarse sentada esperando" que los diversos escenarios-catástrofe "se
conviertan en realidad".