El cambio climático global es un hecho, es por ello que los gobiernos a nivel mundial han reaccionado ante esta amenaza cada vez más
cercana,
olas de calor, tormentas, sequías, huracanes, inundaciones, descongelamiento de los polos, de glaciares y una surtida lista de fenómenos asociados, no dejan indiferente a nadie
El tema está instalado en la primera línea de la agenda mundial, más
aún después de la publicación en febrero del presente año del informe
«Cambio climático 2007. La evidencia científica», elaborado por el
primero de cuatro grupos de trabajo del Panel Intergubernamental sobre
Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés), creado en 1988 por
la Organización Meteorológica Mundial y el Programa de las Naciones
Unidas para el Medio Ambiente. En el informe se afirma que es muy
probable que los cambios climáticos sufridos en el planeta sean
resultado de la acción del hombre, particularmente por la liberación de
gases de efecto invernadero resultantes de sus actividades.
La
preocupación por el cambio climático no es nueva, sin embargo los
últimos informes parecen ser más contundentes y cada vez más alarmantes
en todos los aspectos de la vida humana. Tal es el caso de la
agricultura mundial, donde se tendrá que hacer frente a muchos
problemas en los próximos decenios. Un calentamiento mundial de menos
de 2.5ºC podría no tener efectos significativos en la producción de
alimentos, un calentamiento de más de 2.5ºC podría reducir la oferta
mundial de alimentos y contribuir en un aumento de los precios de la
comida en general.
Según el informe, algunas regiones agrícolas en
el mundo se verán amenazadas por el cambio climático, sin embargo otras
podrían tener beneficios. Los efectos en la producción y productividad
de los cultivos tendrán cambios considerables. La tensión térmica, el
desplazamiento de los monzones y los suelos más secos podrían reducir
la producción hasta en un tercio en las zonas tropicales y
subtropicales, en que los cultivos ya están cerca de su tolerancia
máxima al calor. Las zonas medias continentales tales como las zonas de
producción de cereales de los Estados Unidos, extensas secciones de
Asia en la latitud media, el África Subsahariana y partes de Australia,
según lo previsto, tendrán condiciones más secas y cálidas. En cambio,
una prolongación de las temporadas de siembra y el aumento de las
lluvias podrían impulsar la producción en muchas regiones templadas del
mundo.
El informe del cambio climático describe que la humedad del
suelo se verá afectada por el cambio de las pautas de las
precipitaciones. Un calentamiento mundial de 1.4 -5.8ºC en los próximos
años, proyecta que ha de aumentar la evaporación y las precipitaciones,
así como la frecuencia de las lluvias torrenciales. Mientras que
algunas regiones podrían volverse más húmedas, en otras el efecto de
intensificación del ciclo hidrológico será la pérdida de la humedad del
suelo y una mayor erosión. Los modelos también proyectan un
desplazamiento estacional en las pautas de las precipitaciones, lo que
modificará las temporadas de siembra y cosecha tradicionales por los
agricultores.
La productividad de las praderas y pastizales
también se verá afectada. Por ejemplo, el ganado podría resultar más
costoso si el cambio agrícola lleva a un aumento de los precios de los
cereales. Al parecer los sistemas de ganadería sujetos a una intensa
regulación podrían adaptarse más fácilmente al cambio climático que el
de los sistemas de cultivo. Sin embargo, esto no se aplicaría a los
sistemas pastorales, en que las comunidades tienden a adoptar nuevos
métodos y tecnologías más lentamente y el ganado depende plenamente de
la productividad y calidad de las praderas, que se verán degradadas.
Asimismo
la actividad pesquera tendrá efectos en la seguridad alimentaria de los
países que dependen en gran medida de la pesca. Los principales efectos
se observarán en los planos nacional y local, en la medida en que
cambie la combinación de las especies y la población responda
adaptándose a los nuevos esquemas. Algunos de los efectos positivos del
cambio climático podrían ser, según lo previsto, un alargamiento de las
temporadas de cultivo, una menor mortalidad natural en invierno, y un
índice de crecimiento más rápido en las latitudes más elevadas, no
obstante los cambios negativos representarán una perturbación en las
pautas establecidas de reproducción, las rutas migratorias, y las
relaciones del ecosistema.
Las personas más vulnerables al cambio
climático serán los pobres y los que no tienen tierra. Las condiciones
del comercio, la escasa infraestructura, la falta de acceso a la
tecnología, la información y los conflictos armados harán más difíciles
que la pobreza pueda enfrentar las consecuencias del cambio climático
en la agricultura. Muchas de las zonas más pobres del mundo, que
dependen de sistemas agrícolas aislados, están expuestas a los mayores
riesgos.
El cambio climático representa un reto único para la
economía, pudiendo afirmarse que es el mayor y más generalizado fracaso
del mercado jamás visto en el mundo. Las consecuencias de las acciones
presentes sobre los futuros cambios climáticos poseen largos tiempos de
espera. Lo que se haga ahora solamente tendrá un impacto limitado sobre
el clima de los próximos 40 o 50 años, las medidas que se adopten en
los próximos 10 o 20 años influirán profundamente sobre el clima de la
segunda mitad del siglo actual y del siguiente. Es urgente que los
gobiernos y la sociedad civil tomen conciencia y se adopten estrategias
que vayan más allá de las palabras y declaraciones.
Por: Marx Ochoa