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| Sello Social de responsabilidad para el sector bananero |
La Asociación de Exportadores de Banano del Ecuador (AEBE) impulsa el desarrollo del Sello Social Ecuador, un certificado propio que busca medir la responsabilidad social de las empresas productoras de banano. El objetivo es posicionar al banano ecuatoriano en el mercado internacional como una fruta socialmente responsable para hacer más competitivo al producto
La tendencia de los consumidores mundiales se enfoca en
la salud y en el medio ambiente, explica Joaquín
Aramburu, gerente comercial de Control Union Certifications,
una firma holandesa responsable de Inspección y
Certificaciones de Sistemas de Producción. Para
el técnico "tener una certificación
social abre muchas puertas".
Se trata del Sello Social Ecuador, un certificado propio
que busca medir la responsabilidad social de las empresas
productoras de banano en el campo. El fin es concienciar
a los productores nacionales para que se preocupen
por el medio ambiente, la erradicación del trabajo
infantil, la seguridad orgánica, el derecho laboral
de trabajadores, la calidad de vida, los proyectos sostenibles,
y otros.
Este sello nacional pretende competir con certificaciones
internacionales como ISO 14001, Eurep-Gap, Rain Forest
Alliance, SA 8000, ISO 9001 FLO. "En Costa Rica al
menos una finca tiene estas certificaciones",
comenta Jorge Sauma, gerente general de la Corporación
Bananera Nacional, Corbana, de Costa Rica.
El Sello Social Ecuador está tomado de tres normas
internacionales como Fairtrade, SA 8000 y Ethical Training,
y está basado en la legislación laboral,
dice Aramburu. Países como Chile, Colombia y Guatemala
tienen sellos propios para certificar sus productos agrícolas.
El proyecto fue presentado durante el Congreso Global
del Banano, que la semana anterior se realizó en
Guayaquil y reunió a alrededor de 250 personas.
El sello está en su fase de difusión interna.
Ya están listos los diseños, metodologías,
parte jurídica, códigos de conducta, manuales.
En los próximos días se iniciará
un plan piloto con 15 fincas bananeras. Aún no
se tiene el costo para el productor.
Esa diferenciación significa más rédito
para el productor, ya que los consumidores pagarían
más por ese producto que tendrá el certificado
de que en su producción no se usó mano de
obra infantil y que se respetaron los parámetros
sanitarios y de protección al medio ambiente.
También queda abierta la posibilidad de comenzar
a explotar los mercados de Japón, China y Turquía,
países a los cuales deberá dirigirse el
esfuerzo gubernamental junto con el de las comercializadoras.
Fuente: El Comercio
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