El ciclo del agua está en constante modificación. Desde un punto de
vista natural, se mueve por un efecto del cambio climático y por la
actividad humana, explicó Jesús Carmona, ingeniero bioquímico
industrial, egresado de la Universidad Autónoma
Metropolitana-Iztapalapa, y coordinador de los laboratorios
institucionales de El Colegio de la Frontera Sur
A la pregunta de si ese doble movimiento conduce a la escasez del
recurso, respondió: "Sí, se tiene una mayor cantidad de agua en estado
gaseoso, lo que disminuye su disponibilidad y representa un mayor
riesgo para la región cuando gran cantidad de agua se condensa y
precipita sobre un punto específico, generando desastres como los
provocados por los huracanes Stan y Vilma. En
realidad, uno de los factores que repercuten directamente en la
indisponibilidad del recurso es su mala administración, asociada a la,
cada vez mayor, contaminación".
-Esto en cuanto a la cantidad pero, ¿en cuanto a la calidad?
-La
concepción social difiere de los conceptos teóricos,
técnico-científicos. Para muchas personas calidad equivale a cantidad,
y para regiones como el sureste calidad equivale a limpieza. Pero qué
tanto puede estarlo: en apariencia, cuando químicamente contiene
sustancias solubilizadas, que sólo mediante el uso de métodos de
laboratorio se pueden cuantificar. Esas sustancias pueden ser gaseosas,
como el bióxido de carbono, el gas cloro, el metano, el amonio,
etcétera; o sólidas en solución, como el plomo, el cobre, el cadmio y
el mercurio, o compuestos altamente tóxicos, como los residuos de
plaguicidas e hidrocarburos.
-¿Cómo se investiga la calidad del agua en un laboratorio?
-Depende
del uso que se le dé, existen parámetros que determinan su calidad. De
manera general son físicos, químicos, biológicos y radiactivos. Por
ejemplo, para beber los aspectos microbiológicos y tóxicos son
determinantes, mientras para el uso agrícola los químicos, como el
contenido de nutrientes, pueden ser los determinantes.
"Entre los
parámetros físicos se puede mencionar la temperatura, que influye
directamente en los sistemas de tratamiento biológico de aguas
residuales, igual que los residuos de plaguicidas, como el DDT, que
afectan a los microorganismos responsables de la degradación de materia
orgánica en aguas residuales urbanas. En un laboratorio podemos
cuantificar parásitos, microorganismos e inclusive virus (como el de la
hepatitis) con ayuda de herramientas moleculares: son los parámetros
biológicos de la calidad del agua."
-El agua que se vende para beber, ¿pasa por el análisis de laboratorio?
-Sí,
y existe la responsabilidad de la Secretaría de Salud y de las
comisiones Nacional y Estatal del Agua para monitorear la calidad del
líquido envasado para consumo, lo mismo que el potable. Sin embargo, en
la región sureste de México y, de manera general en todo el país, no
existen registros disponibles que muestren datos de su calidad. En El
Colegio de la Frontera Sur se hacen monitoreos anuales, que permiten
cuantificar los cambios de los parámetros de calidad del agua. Se
pretende utilizar los sistemas de información geográfica para hacerlos
disponibles en la Frontera Sur de México, donde hay mayor
disponibilidad del recurso a escala nacional.