El
cementerio de basura más grande y polémico del país, 500 hectáreas donde
yacen 47.000.000 de toneladas de desechos en montañas de 24 metros de altura,
cerró ayer, tras casi 25 años de recibir todos los desperdicios originados en
la Capital y parte del conurbano.
Sin
embargo el hedor y la saturación de gases no cesarán por completo hasta dentro
de diez años. Antes de ese plazo, el predio donde hoy graznan centenares de
gaviotas será reconvertido en un parque recreativo, para deleite de los vecinos
que se quejan de él desde hace décadas.
El basurero de Villa Dominico, creado por la Coordinación Ecológica Area
Metropolitana (Ceamse) en 1979, entierra una historia ligada al último gobierno
militar, y de denuncias de muertes por causa dudosa y daño ambiental.
Tras la clausura definitiva de este predio, unas 5000 toneladas diarias de
residuos que generan la Capital y los municipios de la zona sur del conurbano
serán trasladados a los basurales Norte III -situado cerca de la autopista del
Buen Ayre, en el partido bonaerense de San Martín-, González Catán, en el
municipio de La Matanza, y Ensenada, al sudeste de esta capital provincial.
Ceamse anunció que a la desactivación del relleno en Villa Dominico le seguirá
un plan para mudar los otros tres depósitos de basura, en etapas escalonadas
entre dos y diez años. Y que convocará a una licitación para trasladar las
plantas de relleno a áreas distantes de la zona metropolitana.
Ayer, el gobernador provincial, Felipe Solá, visitó el predio desactivado
entre los partidos de Quilmes y Avellaneda, acompañado de los intendentes
Sergio Villordo y Baldomero Alvarez de Olivera (PJ), respectivamente, y del
presidente de Ceamse, Carlos Hurst. Incluyó una parada en una planta de
tratamiento de líquidos lixiviados (vertidos de la basura), y en una planta de
la empresa de capitales holandeses Van del Wiel Argentina SA, que realiza la
experiencia piloto de quemar los gases que genera el relleno sanitario.
El metano provoca olor nauseabundo y contamina la atmósfera veinte veces más
que el dióxido de carbono. Una enorme antorcha incinera los gases y los filtra
para disminuir la contaminación. Este tratamiento demandará un trabajo de diez
años, explicó el presidente de la empresa holandesa, Joustra Wounter Pres.
Tras el recorrido por la planta de desperdicios, Solá se reunió con las Madres
de las Torres, un grupo de mujeres que habitan en el complejo habitacional Don
Bosco y que afirman ser víctimas de las emanaciones del repositorio.
" Este es un triunfo de los vecinos de Avellaneda y de Quilmes. Después de
cuatro años de lucha logramos esta primera etapa: que se cierre el ingreso
", informó Marcela Andreani. En tono tranquilo, la mujer advirtió:
"El nivel de contaminación sigue vigente en el aire, el suelo y el agua,
con gases altamente cancerígenos. Si esto no se trata por 20 o 30 años,
seguiremos teniendo emanaciones tóxicas", expresó Andreani, que perdió a
un hijo víctima de un linfoma, "culpa del basural", según denunció.
El presidente de Ceamse, Carlos Hurst, aseguró que el relleno sanitario en
Villa Dominico es una "obra de ingeniería ambiental no contaminante",
e informó que, tras el cierre de la planta, habrá un férreo control de las
aguas subterráneas y superficiales, captación y tratamiento de gases y líquidos
lixiviados. "A mí no me gustaría vivir frente a un lugar como éste",
dijo, al ser consultado. La vista del predio lo eximía de mayor comentario.
María José Lucesole
Fuente:
La Nación (Argentina)