Bruselas,
14 may (Europa Press).- La directora general de Medio Ambiente de la Comisión
Europea, Catherine Day, afirmó ayer que es 'difícil' saber si el presidente
ruso, Vladimir Putin, tomará una decisión sobre la ratificación del Protocolo
de Kioto el próximo 21 de mayo, coincidiendo con la cumbre UE-Rusia que se
celebrará en Moscú.
La
'número dos' de Margot Wallstrom insistió en que es 'muy difícil saber si hay
un cambio de actitud' en las autoridades rusas, una vez que ha concluido el período
de transición después de las presidenciales rusas, que permitieron a Putin
renovar su mandato por otros cinco años.
'Tenemos la cumbre en diez días, pero el momento para una decisión en un
sentido u otro sólo lo conoce él (Putin)', subrayó Day. Por su parte, el
grupo europarlamentario de Los Verdes envió hoy una carta al Ejecutivo
comunitario en el que insta a la institución europea a que presione a Moscú
para lograr un acuerdo el 21 de mayo.
'La actual negociación sobre el ingreso de Rusia en la Organización Mundial
del Comercio (OMC) ofrece claramente un foro en el que la UE puede insistir en
la ratificación -–del Protocolo de Kioto--. La ventana de esta oportunidad no
puede ser desaprovechada', indicaron los copresidentes verdes, Daniel
Cohn-Bendit y Monica Frassoni, en una carta.
El diario ruso 'Kommersant' informó a finales de abril de que las autoridades
rusas tenían previsto anunciar la ratificación del protocolo contra el cambio
climático en esos días, aprovechando la visita a Moscú del primer ministro
italiano, Silvio Berlusconi, y anticipándose al viaje que llevó al presidente
de la Comisión Europea, Romano Prodi, y seis de sus comisarios a la capital
rusa.
Sin embargo, esta noticia no se confirmó posteriormente. La vicepresidenta de
la Comisión Europea y responsable de Energía y Transportes, Loyola de Palacio,
ya abogó en enero sobre la necesidad de que la UE 'reflexione' y se 'replantee
su estrategia' para el cumplimiento del Protocolo de Kioto, si Rusia rechaza
definitivamente ratificar este instrumento contra el cambio climático.
La reticencias del Gobierno ruso a ratificar el Protocolo de Kioto siembran
dudas sobre la propia viabilidad de el instrumento, ya que su ausencia --sumada
a la de Australia y Estados Unidos-- haría inalcanzable el umbral mínimo
necesario para su entrada en vigor, mediante la ratificación de un número de
Estados cuya producción de dióxido de carbono (CO2) represente al menos el 55
por ciento de las emisiones mundiales.
El impacto de la decisión del Gobierno de Vladimir Putin es además
particularmente relevante para la UE --uno de los pocos bloques industrializados
que ha ratificado Kioto--, ya que Bruselas cuenta con que Moscú venda derechos
de emisión de CO2 a los países europeos una vez entre en vigor el instrumento,
y haga así más flexible el cumplimiento del Protocolo para la industria
europea.
Las declaraciones de De Palacio motivaron entonces la reacción de Prodi y
Wallstrom, quienes, en contraste con las dudas de la primera, mostraron su
convencimiento de que Rusia ratificará el Protocolo y de que la UE lo aplicará.
El convenio de Kioto es el instrumento internacional para la lucha contra el
cambio climático y compromete a los países firmantes a reducir sus emisiones
de dióxido de carbono (CO2).