Hay casi 150 ‘zonas muertas’ o carentes
de oxígeno en los mares y océanos del mundo, como muestra un nuevo reporte del
Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).
Estas ‘zonas muertas’ están ligadas con un exceso de nutrientes,
principalmente nitrógeno, que se originan de fertilizantes de uso agrícola,
emisiones de vehículos y fábricas y desperdicios. Los niveles bajos de oxígeno
en el agua hacen que sea difícil para los peces, las ostras y otras criaturas
marinas sobrevivir como hábitats tan importantes como las camas de pastos
marinos.
Los expertos dicen que la cantidad y el tamaño de áreas desoxigenadas están
creciendo con un número total detectado que crece cada década desde 1970.
Existe una alerta de que estas áreas se convierten rápidamente en amenazas para
las existencias de peces y que por lo tanto, para las personas quienes dependen
de las pesca para comer y subsistir.
El tema surge en el 1er Anuario de Evaluación Ambiental Integral de PNUMA,
el cual será presentado a los gobiernos que asistan al Foro Ministerial Mundial
del Medio Ambiente (GMEF, por sus siglas en inglés) que se llevará a cabo esta
semana en Jeju, Corea.
El Anuario observa algunos de los acontecimientos importantes relacionados
con el medio ambiente del último año, tanto mundial, como regionalmente.
Los asuntos que se expondrán incluyen la entrada en vigor del Protocolo de
Cartagena, un tratado internacional que cubre el intercambio de organismos
genéticamente modificados, el costo de desastres naturales principalmente
relacionados con el clima y los retos que existen para mejorar abastecimientos
de agua potable para más de 1,000 millones de personas.
El Anuario también identifica la ‘fertilización’ continua del planeta y el
crecimiento de áreas carentes de oxígeno en los océanos, como un asunto nuevo
que los gobiernos necesitan atender urgentemente.
En algunas partes del mundo, tales como grandes partes de África, la escasez
de nitrógeno reduce las oportunidades de alcanzar las demandas de alimento para
los agricultores. Dichas áreas necesitan desesperadamente más fertilizantes.
Sin embargo, en muchas otras partes del mundo, el uso excesivo de fertilizantes
está contribuyendo al problema creciente en las zonas muertas.
Klaus Toepfer, Director Ejecutivo de PNUMA, dijo: “La raza humana está ligada a
un gigantesco experimento mundial, como resultado del uso ineficiente y el
sobre uso de fertilizantes; la descarga de aguas negras no tratadas; las
emisiones de vehículos y fábricas en aumento. El nitrógeno y fósforo de estas
fuentes se descarga en los ríos y el ambiente costero o se depositan en la
atmósfera, desatando estos efectos alarmantes y a veces irreversibles.”.
“Algunas de las llamadas zonas muertas o áreas hambrientas de oxígeno son
relativamente pequeñas, menores a un kilómetro cuadrado en tamaño, mientras que
otras son tan grandes como 70,000 kilómetros cuadrados. Lo que es claro es que,
a menos que se tomen medidas urgentes para atacar las fuentes dell problema, es
muy probable que escale rápidamente”, dijo Klaus Toepfer.
“Cientos de millones de personas dependen del medio ambiente marino para
alimentarse, para sustento y para satisfacción cultural. Reducir los impactos
de la agricultura, deshechos humanos y contaminación del aire en los océanos y
mares será un componente clave en ayudarnos a cumplir los Objetivos de
Desarrollo del Milenio y entregar el Plan de Implementación de la Cumbre
Mundial sobre Desarrollo Sostenible en áreas que van desde la pérdida de peces
y biodiversidad, hasta la sanidad y la pobreza.”, agregó Toepfer.
La urgencia en áreas de bajos niveles de oxígeno puede estar estrechamente
relacionada con el uso de fertilizantes sintéticos en la agricultura. El
nitrógeno es un ingrediente principal de estos fertilizantes.
Aún cuando se usen con cuidado, muchos de los fertilizantes aplicados a
cultivos se quedan en el suelo. De ahí que son fácilmente llevados hasta los
ríos y consecuentemente al mar.
Los fertilizantes, frecuentemente combinados con nutrientes de las aguas
negras, y gases de nitrógeno provenientes de las emisiones de automóviles y
fábricas que caen del aire en el agua de las costas, desatan el florecimiento
de pequeños organismos marinos llamados fitoplancton.
El rápido crecimiento y descomposición provocan que se gaste el oxígeno en
el agua del mar llevándola a niveles reducidos de este elemento.
Con frecuencia, los efectos son leves. Sin embargo, pueden ser trágicos con
los peces que huyen de ‘las sofocantes aguas’ y criaturas como las almejas,
langostas, ostras, caracoles y otros animales de movimiento lento o que viven
en el fondo del mar que mueren en masa.
Los costos económicos que se asocian con estas áreas con reducciones de
oxígeno se desconocen, pero se predice que son significativas en escala
mundial.
Algunas de las primeras zonas muertas registradas estaban en lugares como la
Bahía Chesapeake en Estados Unidos, el Mar Báltico, el Kattegat, el mar Negro y
la parte norte del Mar Adriático. Otros más han sido reportados en los fiordos
escandinavos.
El área más conocida de oxígeno reducido está en el Golfo de México. Su
presencia está directamente ligada a los nutrientes de fertilizantes llevados
al Golfo desde el Río Mississippi.
Otros han ido apareciendo en América del Sur, China, Japón, sureste de
Australia y Nueva Zelanda.
En algunas partes del mundo, se han tomado acciones para reducir las
cantidades de fertilizantes y de aguas negras vertidas en la tierra.
Un acuerdo para el Río Rhin en Europa, en donde los países acordaron reducir
a la mitad los niveles de nitrógeno que se liberaba, ha disminuido en un 37%
las cantidades de este elemento que entran en el Mar del Norte.
Sin embargo, existe una preocupación de que más áreas faltantes de oxígeno
surgirán en aguas costeras en partes de Asia, Latinoamérica y África ya que la
industrialización y la agricultura más intensa incrementan la descarga de
nutrientes.
Los expertos creen que por el calentamiento global, el agua de lluvia y
aumento de temperatura, puede agravar el problema. Un equipo de investigación
del College of William and Mary, del Instituto de Ciencia Marina de Virginia en
Gloucester Point, cuyo trabajo ha contribuido al Anuario GEO, indica que pueden
haber grandes cambios en los patrones de lluvia al doblar los niveles de
dióxido de carbono.
En algunas áreas, esto podría llevar a un incremento marcado en los niveles
de flujos de los ríos hacia los mares. Ellos calculan que los niveles de
oxígeno disuelto en el Norte del Golfo de México, desatados por el incremento
en la descarga de la cuenca del Río Mississippi en un 20% y un incremento en la
temperatura de casi cuatro grados centígrados, podrían caer de un 30 a un 60
por ciento.
Las acciones para reducir las amenazas podrían enfocarse en fuentes de
sobrecarga de nitrógeno. Diversas opciones están disponibles para los
gobiernos, en parte como resultado de un nuevo entendimiento científico sobre
cómo el nitrógeno cae en cascadas a través del medio ambiente.
Por ejemplo, los bosques y prados tienen una gran habilidad de absorber el
exceso de nitrógeno y disminuir el movimiento de la tierra a los ríos y mares.
Plantar más bosques e impulsar más praderas en algunas áreas del mundo podría
ayudar.
Mejorar una ‘agricultura de precisión’ para que menos fertilizante sea
desperdiciado debe ser otra opción. Producir ganado en las regiones de donde la
mayoría del alimento proviene, también daría beneficios.
Un alto número de animales de granja en Europa son alimentados con soya,
producida en Estados Unidos y Latinoamérica. Incrementar animales alimentados
de soya en las regiones podría reducir las exportaciones de nitrógeno a las
regiones como la Unión Europea en donde el exceso de nitrógeno es una tema
importante.
Otras acciones incluyen más divulgación del uso de tecnologías que remuevan
compuestos de nitrógeno de las emisiones de los vehículos, junto con un amplio
entendimiento de fuentes de energía alterna que no están basadas en quemar
combustibles fósiles.
Mejor tratamiento del drenaje, tanto con sistemas de alta tecnología, como
trabajos de tratamiento de agua, y de sistemas de tecnología básica, tales como
pantanos y redes de cañaverales, no sólo reducirán descargas en aguas costeras,
sino también ayudarán a que el mundo cumpla con los objetivos de agua y
saneamiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.
Nota a los Editores
El Anuario Evaluación Ambiental Integral 2003 (GEO, por sus siglas en inglés)
de PNUMA es un nuevo acompañante para el éxito de Evaluación Ambiental Integral
(GEO). El tercero en esta serie fue publicado en 2002.
El impacto de los fertilizantes y nutrientes sobre la salud del planeta fue
señalado en el reporte GEO-2000, pero como fue detallado en el nuevo reporte:
poco progreso se ha hecho para dirigir el tema de manera mundial.
El Anuario, incluyendo el reporte y gráficas en ‘Zonas Muertas’, está
disponible en www.unep.org/geo/yearbook/
Puede comprarse en http://www.earthprint.com/go.htm?to=3348 y tiene un
precio de $20 (dóláres).
La 8ª Sesión Especial del Consejo de Administración de PNUMA/Foro
Ministerial Mundial del Medio Ambiente se llevará a cabo en Jeju, Corea del 29
al 31 de marzo de 2004. Más detalles disponibles en
http://www.unep.org/GC/GCSS-VIII/index.asp y http://www.2004unepkorea.org/
Para Mayor Información, Favor de Contactar:
Eric Falt, Vocero/Director de la División de Comunicaciones e Información
Pública de la UNEP, al tel: 254 20 623292, móvil: 254 (0) 733 682656, e-mail:
eric.falt@unep.org o Nick Nuttall, Director de Medios de la UNEP, al tel: 254
20 623084, móvil: 254 (0) 733 632755, e-mail: nick.nuttall@unep.org o Tim Highman,
Oficial de Información Regional, UNEP, Bangkok, teléfono: +66 2 288 2127,
móvil: +66 9 128 3803, e-mail: higham@un.org
En América Latina y el Caribe: Rody Oñate rody.onate@pnuma.org o
bertha.herrerias@pnuma.org tels. +52 55 5 202 4841/6913 ext 516 o 509
Comunicado de Prensa UNEP 2004/14