Este elemento es uno de los que en mayor proporción se encuentran en los residuos que se generan en las centrales nucleares. La comprensión de este fenómeno podría derivar en nuevas formas de descontaminación de suelos radioactivos, y así se evitaría la inclusión de elementos radioactivos en la cadena trófica.
Esta investigación, publicada en la revista Nature, apoya las investigaciones que pretenden conseguir el transporte del isótopo radioactivo Cesio-137 dentro del cuerpo humano hasta zonas que deban ser tratadas con radioterapia.
Los hongos como el boleto (Boletus sp.) acumulan este elemento radioactivo, además de otros metales tóxicos como el plomo y el mercurio. El Cesio-137 no tiene fuentes naturales conocidas. Fue una de las partículas expelidas por el reactor que explotó en Chernobyl en 1986.
Anne-Marie Albrecht-Gary, de la Universidad Louis Pasteur de Estrasburgo, y sus colegas encontraron la unión selectiva entre el cesio y un pigmento de varios hongos conocido como norbadione A. Esta reacción en sensible a la acidez del medio, produciéndose una unión muy fuerte cuando el citado pigmento se desprende de dos de sus siete átomos de hidrógeno.
La afinidad del pigmento por el cesio parece ser perpetua y autocatalizada. Una vez que el norbadione A se une a un ion de Cesio, la tendencia a unirse a otro ion es mucho mayor. Un efecto alostérico similar ocurre en la hemoglobina, que transporta el oxígeno en la sangre. Si la molécula de hemoglobina se liga con una de oxígeno, se incrementa la tendencia a unirse a una segunda. Este proceso sigue hasta tener los cuatro lugares de unión hemoglobina-oxígeno ocupados. Esta propiedad hace muy eficiente el papel de la hemoglobina en la acumulación de oxígeno.
Los investigadores franceses también descubrieron que el sodio y el potasio interfieren con la habilidad del norbadione A en la captura del Cesio. Esta información podría ser muy útil en la manipulación de la afinidad de los hongos para con los elementos radioactivos. Pero presenta un obstáculo para la utilización de ese pigmento en la radioterapia, debido a la gran cantidad de sodio y potasio que se encuentra en el torrente sanguíneo.
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