Un proyecto de la Organización de las Naciones Unidas
para la Agricultura y la Alimentación (FAO) ayuda a aprovechar mejor los
frutales silvestres para complementar la alimentación de las comunidades rurales
del noroeste de Namibia, entre Angola, Botswana, Zambia y Zimbabwe, llanura
fértil de humedales perennes
La región cuenta con 500
kilómetros de pastizales y bosques, y se cultiva sorgo, mijo y maíz, pero los
matorrales y los bosques cercanos siempre han proporcionado nutritivas frutas
silvestres. En las regiones de Caprivi y Kavango, por ejemplo, se han
clasificado cerca de 66 especies de frutales silvestres que contribuyen a la
alimentación cotidiana y a los ingresos de las comunidades locales, sobre todo
durante la temporada de lluvias, cuando los cultivos aún no están listos todavía
para la cosecha. Desde la FAO, y con la inspección de Syaka Sadio, experto
forestal de la organización, se ha iniciado un proyecto de dos años en la
comunidad para ayudar al Gobierno de Namibia a incrementar la contribución de
los frutales autóctonos a la seguridad alimentaria.
De 2002 a 2004, el Gobierno de Namibia ha
ejecutado el proyecto con el apoyo técnico del Servicio de Conservación
Forestal del Departamento de Montes de la FAO, titulado Domesticación,
manipulación poscosecha y comercialización de algunos frutales autóctonos.
El objetivo de este proyecto es proporcionar a las comunidades locales y a las
instituciones nacionales mejores tecnologías para la domesticación de los
frutales silvestres y la elaboración de la fruta. “Uno de los principales
objetivos del proyecto era determinar tres especies preferidas de frutales para
propagar por toda la región”, asegura Michelle Gauthier, oficial de
agrosilvicultura de la FAO.
Las actividades del proyecto comprendían
transferencia de tecnología y creación de capacidad, mediante el intercambio
de conocimientos y capacitación para el personal profesional y las comunidades,
sobre selección y domesticación de frutales, cosecha, almacenamiento,
elaboración y comercialización de los productos de fruta. Para Sadio, “debería
intentarse mejorar genéticamente y propagar los frutales seleccionados [marula
(Sclerocarya birrea), eembe o ciruela del pájaro (Berchemia
discolour) y la naranja del mono (Strychnos cocculoides)]
predilectos de las comunidades locales por la calidad de la fruta y otras
características”.
El experto considera que “debería hacerse énfasis
en la investigación sobre control de plagas y enfermedades y calidad de la
elaboración de la fruta”. Por otro lado, el gobierno de Namibia ha creado el
Grupo de acción sobre frutales autóctonos con el fin de permitir a los
miembros de diversos sectores de los frutales que difundan su experiencia y
coordinen sus actividades. En este contexto, la Dirección de Bosques del
Ministerio de Medio Ambiente y Turismo de Namibia colabora con otros ministerios
para establecer un marco estratégico orientado a promover la explotación
sostenible de los frutales autóctonos.