Alumnos de la UTN modifican un vehículo para que funcione con aceite vegetal y otros combustibles alternativos como el biodiesel.
En el mes de mayo, se presentó en la Facultad Regional Santa Fe de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), un vehículo modificado que funciona con aceite vegetal (de uso doméstico y comestible) y otros combustibles alternativos como el biodiesel.
El vehículo es una camioneta Ford Curier y fue modificada por alumnos de la Regional Avellaneda de la UTN en el Laboratorio de Ensayo de Motores de la UTN. Se analizaron los distintos combustibles (aceite, biodiesel, gasoil y las combinaciones permitidas) en relación a la potencia, aceleración, fuerza, control de humos y gases del vehículo.
La camioneta ya fue probada a lo largo de 50.000 km por todo el país y a mediados de junio la llevarán a la planta Ford de Pacheco "para evaluar el desgaste que pudo haber tenido y compararlo con otros motores a gasoil", reveló a la agencia Telam el ingeniero José María Virgili, decano de la Facultad Regional Avellaneda de la UTN.
La idea original que llevó a desarrollar el nuevo motor se remonta a varios años atrás, a una Feria de Ciencias realizada en Avellaneda, donde un grupo de estudiantes secundarios de Bernal presentó un motorcito para las bordeadoras de césped, que funcionaba con alcohol.
El proyecto de esos chicos, que se sustentaba a su vez en la antigua producción de alconafta de Tucumán, fue rescatado por la UTN; otros estudiantes se agregaron al proyecto y comenzaron a hacer pruebas.
"Era muy simple, los autos gasoleros tienen un catalizador que se pone en el caño de escape. Lo que quema mal el motor se elimina con el catalizador para que no contamine" -explicó Virgili- "En la Universidad dijimos: ¿por qué no lo ponemos dentro del motor, entonces en vez de quemar mal, quemamos bien?".
Los participantes del proyecto pensaban que lo primero que iba a ocurrir era que aumentaría el rendimiento del auto a gasoil, y así fue: aumentó el rendimiento y prácticamente sin contaminación, pues bajaron los residuos sólidos. Las pruebas se repitieron en una empresa privada que se dedica a hacer controles ambientales.
"El grupo fue entonces por más. Nos preguntamos qué pasaría si quemábamos aceite comestible, que tiene menos octanos, pero lo quemábamos bien, en vez de quemarlo mal. Lo hicimos y nos dimos cuenta que el rendimiento era altísimo, apenas un dos por ciento menos que el gasoil, y la contaminación casi nula", contó el decano. Con tan exitoso resultado, las pruebas continuarán durante todo el año.
Fuente: http://www.universia.com.ar