La
contaminación del medio ambiente, particularmente del aire y del agua, es
responsable de la muerte anual de tres millones de niños menores de cinco años
debido a que éstos ingieren más sustancias nocivas en proporción a su peso y
a que son fisiológicamente más vulnerables
El primer Atlas sobre Salud Infantil y Medio
Ambiente , elaborado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y presentado
ayer en Ginebra, afirma que la mayoría de esas víctimas viven en países en
desarrollo o en las zonas marginales de los países industrializados.
La OMS recalca que los niños son los más expuestos a las enfermedades
provocadas por problemas medioambientales.
Los males respiratorios provocan el 18% de los decesos infantiles, lo que se
debe en gran medida a la exposición de los menores al humo generado por la
combustión de desechos, madera, carbón o kerosene utilizados por las familias
pobres para cocinar.
A esto se suma que la mitad de niños del mundo (unos 700 millones) están
expuestos al humo de tabaco e inhalan involuntariamente, una mezcla de más de
400 químicos, incluidos cancerígenos. «Los hijos de padres fumadores
probablemente se convertirán en adictos y 250 millones de niños vivos serán
asesinados por el tabaco si la actual tendencia de consumo se mantiene»,
advierte la OMS en su informe.