El
Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y el Fondo Mundial
para la Naturaleza (WWF) han presentado hoy en Japón, durante el X Simposio
Internacional de Arrecifes de Coral, un informe que advierte de que un
ecosistema de corales de agua fría de 8.000 años de antigüedad puede ser
destruido por la pesca de arrastre en tan sólo 15 minutos.
El
Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y el Fondo Mundial
para la Naturaleza (WWF) han presentado hoy en Japón, durante el X Simposio
Internacional de Arrecifes de Coral, un informe que advierte de que un
ecosistema de corales de agua fría de 8.000 años de antigüedad puede ser
destruido por la pesca de arrastre en tan sólo 15 minutos.
Según
este trabajo, titulado "Arrecifes de coral de agua fría: fuera de la vista
pero no de la mente", el problema es especialmente visible en la zona del
Atlántico norte, "donde la industria pesquera está causando la destrucción
de los arrecifes de coral".
"La
pesca de arrastre es una de las principales causas de la destrucción del coral
de agua fría, menos conocido que otras especies por habitar a mayor
profundidad, entre 200 y 1.000 metros", señaló el director ejecutivo del
PNUMA, Klaus Toepfer, quien realizó un llamamiento urgente para detener la
desintegración de estos ecosistemas, muy frágiles y presentes en todo el
planeta.
El
informe también desvela la existencia de barreras de coral de agua fría a lo
largo de todo el mundo, pero en superficies más profundas de lo que
habitualmente se encuentran las especies comunes. En un principio se pensaba que
esta especie sólo estaba presente en el hemisferio norte (Canadá, Reino Unido
y Escandinavia), pero el estudio ha revelado su presencia en más de 41 países,
en algunos casos desde hace unos 8.000 años.
La
pesca no sostenible es la amenaza más grande tanto para los corales de agua fría
como para los de agua cálida, según el informe. Otra causa de la desaparición
de estos organismos vivos es la extracción de petróleo y gas, y el
emplazamiento de oleoductos y cables bajo el mar. Además, tienen el
inconveniente de que su regeneración es muy lenta, al igual que su crecimiento,
y que albergan especies de peces de interés comercial, como el bacalao.