Expertos de California, EEUU, se dedican
desde hace años a la polinización de frutas para desarrollar nuevas variedades
de estos alimentos. Los cruces pueden realizarse entre una ciruela y un
albaricoque, un melocotón y una nectarina, entre otros. El resultado de estos
cruces son frutas híbridas.
Los expertos esperan que los nuevos híbridos
desarrollados puedan estar en los comercios estadounidenses en un plazo máximo
de dos o tres semanas. Los expertos, que llevan trabajando en este ámbito unos
cinco años, basan el proceso es fecundar un árbol de ciruelas, por ejemplo,
por polinización cruzada a mano con el polen de otra fruta, que podría ser un
albaricoquero.
Las semillas que se obtienen de este cruce son plantadas, y
los árboles que nacen de éstas dan sus frutos al cabo de un periodo de años.
“Con un cruce podríamos conseguir miles de variedades distintas”, reconoce
el responsable del experimento, Mike Watts, aunque un análisis previo debe
decidir cuáles son los híbridos que pueden salir al mercado.
Actualmente, el experto dispone de unas 30 variedades híbridas,
y pone al mercado un par de ellas cada año, aproximadamente. Uno de los
principales objetivos de estos trabajos es, asegura Watts, buscar nuevos colores
de frutas y sabores diferentes. Como ejemplo, el experto destaca el cruce entre
melocotones y nectarinas, cuyo resultado es lo que denominan peacharine,
más oscuro por fuera que un melocotón típico, pero más pálido por dentro,
con muy poca pelusa.
El sabor de este híbrido es una mezcla de las dos frutas, que
tiende a ser bastante caramelizado, aunque la fruta temprana es más ácida. Del
ciruelo y el albaricoque los expertos obtienen el pluot, 75% ciruelo y
25% albaricoque. La variedad es de un color rojo claro, con un interior rosáceo,
y el sabor tiende a ser más dulce que las ciruelas, sin tanta acidez bajo la
piel.