Los océanos han absorbido un 48% del dióxido de carbono (CO2)
emitido por industrias y vehículos desde el año 1800, lo que ha aumentado la
acidez de las aguas superficiales y amenaza con causar extinciones en cadena que
mermen los recursos pesqueros, según dos investigaciones que publica hoy la
revista Science.
La cantidad de CO2 que absorben los océanos era una de las principales
incógnitas en las investigaciones sobre el cambio climático.
Despejar la incógnita era 'fundamental para formular una estrategia firme de
emisiones de CO2 a escala global', afirma Taro Takahashi, especialista de la
Universidad de Columbia (EE.UU.) que no ha participado en las investigaciones,
en Science. La estrategia global de emisiones de CO2 está fijada actualmente
por el protocolo de Kioto, que EE.UU. no ha firmado con el argumento de que los
estudios sobre cambio climático tienen aún demasiadas incógnitas para ser
concluyentes. EE.UU. es el país que más CO2 emite del mundo.
Para evaluar cuánto CO2 se ha incorporado a los mares en los dos últimos
siglos, dos programas internacionales de investigación oceanógráfica
recogieron a lo largo de la pasada década datos de las concentraciones de
carbono en 9.618 puntos del Atlántico, el Índico y el Pacífico. Tras cinco años
de análisis de datos recogidos en 95 expediciones, los investigadores calculan
que los océanos han absorbido 118.000 millones de toneladas de carbono
procedentes de la contaminación de industrias y vehículos, lo que representa
un 48% de los 244.000 millones de toneladas emitidos desde el principio del
siglo XIX.
El Atlántico Norte, que ha acumulado un 23% de todo el CO2 procedente de la
contaminación pese a representar sólo el 15% de la superficie de los mares, es
la región con una concentración más alta de carbono en superficie. Al tener
una circulación entre aguas superficiales y profundas más activa que otros océanos,
también es la región que registra concentraciones elevadas de carbono a mayor
profundidad.
Estos resultados permiten concretar por primera vez qué ocurre con el CO2
procedente de las actividades humanas, destacan los autores del trabajo.
Estudios anteriores habían demostrado que la cantidad de CO2 que se ha
incorporado a la atmósfera es inferior a la cantidad emitida por industrias y
vehículos desde 1800. Pero nadie sabía si la cantidad que falta había sido
absorbida por los océanos o por los continentes. Los nuevos datos muestran que
en los dos últimos siglos los continentes han inyectado CO2 en la atmósfera
–incluso sin tener en cuenta industrias y vehículos– y que los océanos lo
han absorbido. De no ser por los océanos, calculan los investigadores, la
concentración de CO2 en la atmósfera sería un 15% más alta y el cambio climático
sería más acusado que en la actualidad.
En la investigación, coordinada desde la Agencia Internacional de los Océanos
y la Atmósfera (NOAA) de EE.UU, han participado siete países –entre ellos,
España, con un grupo del Instituto de Investigaciones Marinas de Vigo,
dependiente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC)–.
Una segunda investigación, que también se presenta hoy en Science, ha
demostrado que el CO2 que los océanos absorben de la atmósfera interfiere con
la formación de conchas de un gran número de especies. 'Puesto que el CO2 es
un gas ácido, el pH de los océanos está cayendo', afirma Richard Feely, oceanógrafo
de la NOAA y primer autor del trabajo, en un comunicado difundido ayer. De
continuar las tendencias actuales de emisiones contaminantes, añade Freely, la
acidez de las aguas superficiales de los océanos puede alcanzar antes de final
de siglo el nivel más alto de los últimos cinco millones de años.
Los investigadores han descubierto que algunas de las especies que forman el
plancton –un conjunto de animales y plantas de pequeño tamaño de los que se
alimentan otros animales– ya han empezado a ser víctimas de la acumulación
de CO2 en los océanos. El fenómeno, advierten, puede alterar los ecosistemas
marinos y perjudicar al sector pesquero con la extinción de especies
comerciales.