Bajo el lema 'la sostenibilidad nos afecta a todos', la ONG
ecologista británica World Wide Fund (WWF) ha publicado una guía práctica
titulada 'Ética sin agonía', para orientar a los consumidores sobre las
mejores prácticas para comprar responsablemente, contribuyendo a un mundo
"perdurable" pero sin los "agobios" que pueda experimentar
el consumidor que quiera adoptar decisiones de compra ética
Según señala la guía, "tú puedes
marcar la diferencia ahora a través de los lo que compras y de cómo lo
compras". Esta guía pretende "ayudar a tomar decisiones que contarán
para el futuro".
Los problemas medioambientales, señala WWF, "se producen por muchas
causas", pero una de las fundamentales es el uso que hacemos de la energía.
Los problemas sociales y económicos son causados por las grandes desigualdades
en el consumo. Para luchar contra esto, pueden realizarse actuaciones que son
"obvias", como la reducción en el uso de gasolina, la electricidad o
llevar a cabo buenas prácticas medioambientales.
Pero hay otro tipo de decisiones que "no son tan obvias" y que también
pueden ser decisiones mínimas, pero beneficiosas. Algunas de ellas pasan por
preocuparse de las condiciones en las que trabajan las personas que fabrican la
ropa que utilizamos. "¿Qué podemos hacer en este aspecto?", se
pregunta WWF.
Una de las soluciones es que los consumidores se preocupen por acceder y conocer
las listas de productos y alimentos que están fabricados siguiendo estándares
de sostenibilidad. Ya existen webs y guías como la de WWF que facilitan este
tipo de información. Las condiciones de trabajo, por ejemplo, de los
trabajadores del cultivo de la banana y el café es algo de lo que "nos
olvidamos cuando compramos estos productos".
En este sentido, la guía anima a los consumidores a decantarse por productos de
comercio justo, que supongan el pago de un precio adecuado para los productores.
Además, anima a pagar un 'plus' en el precio de los productos que sean
elaborados de esta forma para que pueda ser invertido de nuevo en la planificación
de prácticas de producción sostenibles.
Productos de comercio justo como el café, el té, el chocolate, las bananas, la
miel o el azúcar, pueden encontrarse ya en restaurantes, supermercados,
distribuidores independientes y cáterings de todo el mundo.
"Nuestro estilo de vida es agresivo con el entorno y con nuestro Medio
Ambiente", recuerda WWF: "usamos energía para conducir coches, para
volar en aviones, ¡hasta para ver la televisión!". Pero la generación de
energía causa polución y emisiones de CO2 y es la mayor causa de los peligros
del cambio climático, "y es una forma de vida que todas las personas
practican en todos los rincones del mundo".
Comprar electrodomésticos más eficientes en cuanto al consumo energético,
frigoríficos, lavadoras u otros que el consumidor necesite es otra forma de
contribuir a este ahorro de energía. "Mira la etiqueta posterior de los
electrodomésticos para comprobar qué estás comprando", recomienda.
"Compra el coche que te guste, pero asegurate que tiene el tamaño y el
consumo adecuado al uso que vas a darle", añade.
BOSQUES A SALVO
En muchos lugares del mundo fauna y flora son objetivo de la explotación
incluso en reservas naturales, y los bosques "suponen el 90 por ciento de
la biodiversidad terrestre en el mundo", además de proteger a cientos de
especies en peligro, como los tigres, los osos pandas y algunas especies de
plantas. "No podremos conservar las especies si no conservamos sus hábitats",
afirma. Por esta razón se deben controlar la deforestación y las agresiones a
estas zonas.
Mucha población rural también depende de los bosques y de su conservación
"y todos nosotros también": para la alimentación, la contrucción de
edificios, las medicinas, el agua, recuerda la ONG. Más 14 millones de hectáreas
se pieden al año por tala ilegal, incendios forestales y agricultura agresiva,
30 hectáreas cada minuto.
WWF recuerda que los productos sostenibles de los bosques llevan una etiqueta
reconocible, la del Forest Stewardship Council (FSC), que garantiza que respeta
criterios medioambientales y sociales. "Puedes encontrar esa etiqueta en el
papel, en los muebles de jardín, en las mesas, los baños, las puertas, los lápices,
etc", que nos aseguran que han sido realizados con esta madera.
"Nuestros oceanos también están amenazados. La industria de la pesca en
todo el mundo explota los mares, muchas veces, de forma incontrolada. Comprando
productos certificados por el MSC (Marine Stewardship Council) se nos garantiza
que esa pesca es ecológica y medioambientalmente responsable en sus prácticas",
añade el documento.
La Guía de WWF recomienda también la compra de alimentos ecológicos, verduras
y hortalizas que hayan sido producidas sin un impacto negativo en humanos o
animales, con cultivos regulados, sin productos químicos o antibióticos. La
comida orgánica es certificada por estándares como la 'Asociación de la
Tierra' ('Soil Association') que etiqueta claramente los alimentos que cumplen
los estándares exigidos para convertirse en ecológicos.
ANIMALES Y COMESTICOS
En cuanto a la fabricación y testado de productos cosméticos, WWF señala que
cada año miles de animales en Europa y millones en todo el mundo son utilizados
para experimentar en este aspecto. En las granjas, los animales son sometidos a
sufrimientos y pruebas y son arrancados de su hábitat para llevarlos a
laboratorios.
Por eso, animan a comprar productos de este tipo que estén libres de crueldad
animal y que cumplan los estándares de la BUAV ('British Union for the
Abolition of Vivisection' o la Asociación Británica por la Abolición de la
Visisección, que pide que no se utilicen animales para el testado de productos
ni para utilizarlos como ingredientes.
Según informan, ya existen granjas en las que se cría a animales y que son
revisadas anualmente para evitar que sean destinados a estos fines, se les trate
éticamente y se cumpla con ellos los principios básicos de no sufrimiento ni
abuso.
Para finalizar, WWF expresa su deseo de que esta amplia guía no se convierta en
"vagos compromisos" y se aplique cuando se compre cualquier producto y
que se introduzca en los hábitos de consumo de todos los ciudadanos en pocos años.
Se convertirá así en una forma de "marcar una diferencia real entre el
consumo tradicional y esta nueva forma de consumo responsable".
Fuente: la bolsa.com