Brasil
necesita emprender cuantiosas inversiones para evitar que en los próximos años
el país tenga que importar derivados de madera y además aumente la agresión
contra los bosques naturales, dijeron hoy empresarios del sector.
"A
partir de 2004 faltará madera", dijo el presidente de la Asociación
Brasileña de los Productores de Bosques Cultivados, (Abraf), Carlos Aguiar, en
un seminario en Río de Janeiro.
El
"apagón forestal" se explica porque desde 1997 no han sido hechas
inversiones en la escala necesaria para garantizar el suministro y mantener el
crecimiento de la industria, señaló Aguiar.
Brasil
tendría que importar madera desde Argentina y Uruguay para satisfacer la
demanda interna, ya que los altos costos de transporte encarecen el uso de
maderas nativas de la Amazonía, explicó en un seminario en Río de Janeiro.
Las
plantaciones forestales satisfacen tres cuartas partes de la demanda de madera
para uso industrial en Brasil, según la Abraf, que representa 23 empresas y
siete asociaciones regionales.
En
Brasil ya hay un déficit acumulado de 11,3 millones de metros cúbicos sólo de
madera cultivada de pino (sin contar eucalipto, más usado en la industria de
celulosa y papel).
La
tendencia es que ese déficit aumente rápidamente en los próximos años y para
2020 se prevé que sea superior a 27 millones de metros cúbicos de pino.
Los
empresarios discutieron hoy, jueves, un plan que propone destinar a cultivos
forestales al menos 60.000 de las 900.000 hectáreas de pastos naturales de las
que dispone el estado de Río de Janeiro.
Aguiar
señaló que en Brasil el 49 por ciento de los 300 millones de metros cúbicos
de madera producida cada año es destinada a leña, el 34,8 por ciento para
producir carbón, el 6,4 por ciento para celulosa y el resto a la elaboración
de muebles.
"Es
muy difícil combatir la deforestación hecha por pequeñas empresas y personas
físicas en bosques naturales", dijo al abogar por la expansión de las
plantaciones forestales como una vía para aumentar la oferta disponible en el
mercado y proteger áreas remanentes de vegetación nativa.
Los
bosques plantados cubren un superficie de cinco millones de hectáreas, cerca
del uno por ciento del territorio de Brasil, y el país tiene condiciones de
pasar en los próximos años a 11 millones de hectáreas, generar miles de
empleos y mejorar el medio ambiente, coincidieron empresarios.
Para
Luiz Cornacchioni, representante de la compañía Suzano Bahía Sul Papel,
Brasil tiene varias ventajas, como un plazo mucho más corto para maduración de
los árboles en comparación a los líderes del mercado internacional (Canadá,
Estados Unidos y Finlandia), lo que da un mayor rendimiento por hectárea.
Sin
embargo, Cornacchioni afirmó que para sortear el retraso de las inversiones el
Estado debería agilizar una legislación propia y una "política
definida" para este sector, que "debería ser tratado como un cultivo
más, como cualquier otro negocio".
Por
sus implicaciones ambientales las plantaciones forestales en Brasil tiene varias
regulaciones que los acercan más al esquema vigente para los bosques naturales.
Según
los empresarios, aunque el país invertiera a gran escala a partir de ahora,
"nada podrá evitar" el déficit a corto plazo y el problema sólo
mejorará hacia el 2010, cuando se cumpla el plazo mínimo de maduración de
nuevas plantaciones.
Fuente:
univisión.com