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| Secretos de pesticidas serán públicos |
 Bayer CropScience, compañía internacional de agroquímicos
y biotecnología, ha abandonado su acción legal contra Amigos de la Tierra
Inglaterra, Gales e Irlanda del Norte.
Esta compañía ha intentado impedir que la organización ambientalista haga
pública la forma de acceder a información vital referente a pesticidas en el
Reino Unido.
Bayer entabló acciones legales cuando Amigos de la Tierra
declaró haber obtenido legalmente copias de información de seguridad sobre el
pesticida Sueco KEMI, amenazando con hacer pública la forma en que dicha
información fue obtenida.
Amigos de la Tierra Reino Unido afirmó haber
intentado usar la página web de Bayer para decirle a la gente cómo obtener
información de reguladores alrededor del mundo, incluyendo Suecia, Dinamarca,
Irlanda y los Estados Unidos.
La compañía ya había llevado al gobierno de
Reino Unido a la corte anteriormente, para impedir que divulgara la misma
información a Amigos de la Tierra.
En octubre pasado Bayer solicitó a la
Corte Suprema una prescripción para impedir que Amigos de la Tierra Reino Unido
divulgara información sobre KEMI o sobre cualquier otro pesticida de Bayer, ni
haga de público conocimiento que Amigos de la Tierra ha obtenido copias de
información de pesticidas de Bayer por parte de reguladores
extranjeros.
Bayer ha firmado ahora una declaración en la que se
compromete a no volver a demandar a Amigos de la Tierra por este tipo de
actividades, y en particular no demandarla por divulgar cómo acceder a ese tipo
de información o por pedir ese tipo de información a reguladores.
Un
sitio de internet publicado ayer por Amigos de la Tierra en Reino Unido aconseja
cómo hacer pedidos a reguladores internacionales y cómo obtener copias de
información dada por empresas como parte de aplicaciones de aprobación. La
página web incluye la advertencia de que la información está sujeta a la
protección de los derechos de autor y la propiedad intelectual.
Tony
Juniper, director de Amigos de la Tierra Inglaterra dijo que “Bayer ha tratado
de usar su masivo poder financiero para evitar el acceso del público a
importante información sobre salud y medio ambiente, acerca de sustancias que
son rociadas en nuestros cultivos de alimentos todos los días. Bayer ha hecho
todo lo posible para mantener esta información fuera del alcance del público,
pero al final, nuestro caso resultó ser correcto”.
“La victoria de
Amigos de la Tierra es un importante paso hacia la eliminación del velo
corporativo que rodea a la aprobación de estos pesticidas. Es un mensaje al
mundo de los grandes negocios, de que no seremos silenciados. Es tiempo de que
las corporaciones que elaboran pesticidas y productos químicos avancen hacia el
siglo XXI, mediante un apoyo al acceso total a la información en lugar de
emplear determinadas tácticas en las cortes”, agregó Juniper.
Bayer tiene
pesticidas en los mercados de todo el mundo, que constituyen amenazas a la salud
y el medio ambiente. El mes pasado, el gobierno francés prohibió el pesticida
“Gaucho” de Bayer hasta una nueva revisión de seguridad de la Unión Europea en
2006, debido a la amenaza hacia las abejas que el mismo representa.
Otros
pesticidas de Bayer, incluyendo Aldicarb, uno de los más tóxicos, fue aprobado
debido al exitoso lobby llevado a cabo por la compañía, que evitó una
prohibición más amplia de la Unión Europea, permitiendo la permanencia del
producto en los mercados hasta el año 2007.
El herbicida IPU de Bayer es
frecuentemente detectado en ríos durante los meses de invierno, debiendo ser
filtrado del agua, lo cual genera altos costos a las compañías de agua para
cumplir con los estándares de potabilidad del agua de la Unión Europea.
Amigos de la Tierra ha estado desarrollando campañas para un acceso
total a la información. La organización argumenta que los pesticidas y otros
productos químicos potencialmente tóxicos deben reconocerse ante el público,
dándole a las personas el derecho a saber a qué se están exponiendo mediante lo
que respiran, comen y beben. Por otra parte, el acceso a la información resulta
importante porque los científicos independientes pueden monitorear la
efectividad de los procesos regulatorios en lo que respecta a la protección de
las personas y el medio ambiente.
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